miércoles, 3 de octubre de 2007

Los excéntricos Tenenbaum ****

(The Royal Tenenbaums, EUA, 2001) Clasificación ‘B-15’
Por: Joel Meza
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Para quienes sostienen que los valores familiares no son importantes en los estadounidenses, un botón de muestra, La familia Tenenbaum. Dirigida por Wes Anderson a partir de un guión escrito junto con el actor Owen Wilson (el genial compañero de Jackie Chan en Shanghai Kid), Los excéntricos Tenenbaum explora de manera episódica la vida de una familia como cualquier otra: la madre, Anjelica Huston, educa a sus hijos para ser niños prodigio; el padre, Gene Hackman, les dispara con rifles de postas.

Anderson y Wilson presentan a sus personajes por medio de una narración cortesía de Alec Baldwin, sobre escenas descriptivas y al grano. Ben Stiller es Chas, el hermano mayor y genio de las finanzas; Gwyneth Paltrow es Margot, dramaturga consumada y Luke Wilson es Richie, un prometedor tenista. El propio Owen Wilson interpreta a Eli, el vecino de enfrente, que más bien es el cuarto Tenenbaum y escribe literatura menor con gran éxito económico. Cosas terribles deben haber pasado en la vida de cada uno de los Tenenbaum, porque en su adultez todos parecen haber olvidado sonreír. Y quienes los rodean no son nada diferentes. Danny Glover, Bill Murray y Kumar Pallana completan el cuadro, aparentemente bajo la consigna de “chin chin el que se ría”.

La efectividad de la cinta radica en un excelente reparto, al servicio de un graciosísimo guión sin concesiones baratas y que nunca traiciona su premisa original. Muy meritorio el diseño de producción, con vestuario, colores y decorados impecables y consistentes con el tono de la película. Échele un ojo, por ejemplo, a las camisas y corbatas de Royal, el papá, mientras sube o baja las escaleras de su casa, o al abordar los omnipresentes taxis gitanos. O bien, note las páginas y portadas de los libros que desfilan por la pantalla. Una gran atención al detalle, sin duda, que refleja un cuidadoso balanceo entre una terrible seriedad y una tristeza crónica, utilizando el humor negro como barra de equilibrio. Sólo así puede provocarnos fuertes carcajadas el ver a un hombre fingir una enfermedad terminal para escapar de su desamparo. No le dé pena; ¿para qué, si no, es la familia?
(Publicada originalmente el 8 de Mayo de 2002, en La Voz de la Frontera.)

3 comentarios:

Rafael Ibarra Mojica dijo...

Hijole, esta es de las películas que tengo apuntadas en "Tengo que ver" y que aun no lo hago. Supe en su momento que la crítica le dio muy buenas calificaciones y ahora lo refrendo con tu comentario.

Chin, la tengo que rentar lo antes posible!

Saludos!

Joel Meza dijo...

Te recomiendo todo lo de Wes Anderson, Rafa. Esta fue mi primera, luego ví La Vida Acuática de Steve Zissou, Rushmore y este año The Darjeeling Limited (la que menos me ha gustado, por cierto, pero no mala, simplemente me pareció más predecible y se acaba antes de que se acabe). Los Tenenbaum sigue siendo mi favorita y luego Rushmore.

Anónimo dijo...

lo que yo queria, gracias