jueves, 19 de marzo de 2015

Cenicientas de carne y hueso

Cenicienta ***
(Cinderella, EUA 2015)Clasificación México´A´/EUA´PG´
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Bueno, tal parece que la casa Disney está decidida a dejar las películas de animación a su filial Pixar, y enfocarse en producir nuevas versiones de sus clásicos de princesas, ahora con actores de carne y hueso. El año pasado lo hicieron con Maléfica, reelaboración de la película de dibujos animados La Bella Durmiente y este año toca el turno a La Cenicienta, con mejores resultados, pero sin igualar ni superar al original animado de 1950.

La buena noticia es que, a diferencia de lo hecho en Maléfica, en esta nueva versión de La Cenicienta, encargada al director Kenneth Branagh, las cosas no difieren mucho de la caricatura de hace 65 años. Cenicienta es el sobrenombre puesto a la huérfana Ella (pronúnciese “Ela”) por su madrastra y sus hermanastras, que se burlan de que duerma junto a las cenizas del fogón, al haber sido echada de su propia habitación por las ventajosas mujeres. Como en la caricatura, los únicos amigos de Cenicienta son los ratoncitos que viven en la casa y como en la caricatura, cuando llega el momento de ir al baile donde el Príncipe elegirá a su prometida, son los ratoncitos quienes consuelan a Cenicienta y le ayudan a salir de su encierro. También aparece el Hada Madrina que convierte a los ratones en caballos y la calabaza en carroza. Por supuesto, convierte los trapos de Cenicienta en un primoroso vestido y sus viejas chanclas en las proverbiales zapatillas de cristal, una de las cuales Cenicienta perderá al salir corriendo del baile y dejar al Príncipe plantado, antes de que suenen las 12 de la noche y se rompa el encanto. En otras (y pocas) palabras, el director Branagh no arriesga nada en cuanto a historia.

La mala noticia es que en esta ocasión no se trata de un musical y esa es, en mi opinión, una pérdida para las nuevas generaciones de cinéfilos. Especialmente le duele a la película la ausencia de canciones en la escena donde el Hada Madrina entra en acción. Baste ver el clásico animado de 1950 o cualquier especial de David Copperfield para entender lo que digo: la magia se lleva muy bien con la música.

Otra mala noticia es, precisamente, el apego a la original en cuanto a historia. Sí, ya sé que líneas arriba decía que esa era la buena noticia, pero el contexto es lo hecho con Maléfica en 2014, que cambió completamente las cosas y convirtió a la mala del cuento en una pobre víctima, para terminar con una película blanda en exceso. En la nueva Cenicienta la mala sigue siendo mala y los buenos siguen siendo buenos. Pero no hay ninguna propuesta original en el guión de Chris Weitz (autor, junto con su hermano Paul, de la comedia American Pie, de 1999) que justifique esta nueva producción, como no sea el darle trabajo a todas las personas que se emplearon en la nueva Cenicienta, empezando por el excelente reparto, sobresaliendo, como de costumbre, Cate Blanchett, aquí como la perversa madrastra. La bonita y jovial Lily James cumple como Cenicienta y el apuesto Richard Madden sólo necesita su perfecta sonrisa para conquistar a cualquier doncella del reino y a las pruebas me remito: conozco a cierta niña de ocho años que sucumbió a ese particular encanto del Príncipe.

Por mí, en vista de los resultados, hubiera preferido volver a ver en la pantalla grande a los ratones cantar “¡Le haremos el vestido a Cenicienta!”
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>>>CINE EN CASA<<<

Por siempre ***1/2
(Ever after, EUA 1998) Clasificación México ‘A’/EUA ‘PG’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Una mejor adaptación del cuento de la Cenicienta, sin relación con Disney y con actores de carne y hueso, se estrenó hace diecisiete años, con Drew Barrymore como una vivaracha Cenicienta, Dougray Scott como un divertido Príncipe y la cereza del pastel: Anjélica Huston como la madrastra, llevándose de calle cada escena en la que aparece.

El director Andy Tennant, a partir de un guión de Susannah Grant (que en 2000 escribió la película Erin Brockovich) cuenta la historia de la Cenicienta como si hubiera ocurrido realmente, en la Europa del siglo XVII, usando la fórmula de la comedia romántica como motor. Así, la Cenicienta y el Príncipe se conocen, se caen mal al principio y poco a poco se van enamorando (mucho antes del baile triunfal); aparece el obstáculo melodramático que los separa y, entonces sí, durante el baile se dan cuenta de lo que todos ya sabíamos: son el uno para el otro y, ni modo, vivieron felices para siempre. Pero, más importante, como propone el director Tennant es que, precisamente, vivieron, ya que la historia es contada en el siglo XIX a los Hermanos Grimm, nada menos que por la tataranieta de la Cenicienta.

Además de la novedad de la comedia romántica, otro elemento a favor es la sustitución de la magia de un hada madrina, por la presencia de Leonardo Da Vinci, que reconoce y auspicia el espíritu animoso e independiente de Cenicienta, y sirve de cupido para que el Príncipe gane en su visión del mundo fuera del castillo. Es Leonardo, a través de la magia real del arte y la ciencia, quien hace posible que la Cenicienta acuda al baile y cierre su compromiso con el Príncipe, no sin antes perder su zapatilla de cristal. Qué más se puede pedir.

jueves, 5 de marzo de 2015

Una loca entrevista **1/2

(The interview, EUA 2014) Clasificación México ‘B-15’/EUA ‘R’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Como decimos comúnmente: para eso me gustaban… Seguramente usted se enteró de todo el escándalo a fines del año pasado, antes del estreno de “Una loca entrevista” en los Estados Unidos. Recordará usted que el gobierno de Corea del Norte exigió a la compañía Sony, productora del filme, y de paso a todos los compas de Sony, empezando por el gobierno estadounidense, enlatar para siempre jamás la dichosa película, so pena de enfrentar las terribles consecuencias en caso de que el mundo conociera las atrocidades mostradas en esta comedia escrita, dirigida y protagonizada por Seth Rogen.

¿La razón? Casi nada: en la película se muestra a Kim Jong-Un, el presidente norcoreano, como un monigote megalómano, opresor de su pueblo y completamente fascinado por lo peor de la cultura popular norteamericana. Y, encima, asesinado por dos gringos tarados. Pos qué delicado el Kim, dirían en mi rancho.

Pues mire lo que son las cosas: “Una loca entrevista” finalmente se estrenó, tanto en los cines del otro lado, como acá. Aún más: se estrenó también, al mismo tiempo, en las plataformas de renta de películas por internet. Corea del Norte no nos lanzó bombas atómicas y la película sigue en cartelera y en internet.

¿Era para tanto el escándalo? Si fuera yo mal pensado, me animaría a decir que el gobierno de Kim Jong-Un recibió su lanita de parte de Sony para armar su berrinche internacional y promocionar este churro fílmico. Y es que la comedia no es ni mejor ni peor que lo que ya hemos visto en algunas otras películas y programas de televisión en los últimos años, en cuanto a la sátira al ínclito líder norcoreano (o a su igualmente ínclito papá, Kim Jong-il, antes de él); es más, la personalidad que el Kim verdadero da a conocer al mundo, pues... qué le diré... es ya una sátira de un dictador totalitario en sí misma. Así, que, por ese lado, Seth Rogen no se esforzó mucho en su creación fílmica.

En cuanto a la comedia, también es más de lo mismo que ya le conocemos a Rogen, este comediante treintañero, típico gringo mariguano que disfruta reírse y hacer reír con cuanta indecencia se le ocurra. James Franco, su compañero en varias de sus comedias anteriores repite su gustado papel de un James Franco idiota que se subordina al personaje de Rogen. Esta pareja cómica es funcional la mayor parte del tiempo y su tipo de humor me divierte en general. Claro, algunos de los chistes escatológicos son más de lo que necesito para reír pero tampoco me molestan al grado de amenazar con lanzar bombas a los Estados Unidos.

En todo caso, Kim Jong-Un debería agradecer que lo pinten tan bien en pantalla: su personaje es representado por el actor Randall Park, que es más bien alto, guapo y simpático. En resumen: no se parece en nada a Kim. De quien sí disfruté mucho su presencia y sincronía cómica es la bella actriz canadiense Diana Bang, que hace el papel de la ministro norcoreana de información y termina siendo el interés amoroso del personaje de Seth Rogen. Ese Rogen, mariguano y simplón, pero bien que sabe lo que le conviene. Para eso me gustaba.

viernes, 13 de febrero de 2015

¡Me Muero Bichi! / VIII: Ay... el amor.

Porque el arte no necesita de estrellitas ni calificaciones, sigue mi batalla personal contra la estupidez de los distribuidores de cine en México, desde la comodidad de mi sala. En cueros.

-o-
A PROPÓSITO DE SAN VALENTÍN (Y EL ESTRENO DE “50 SOMBRAS DE GREY”), VAN TRES DE MIS PELÍCULAS ROMÁNTICAS FAVORITAS de los últimos 30 años.
Secretaria
(Secretary, EUA 2002)

Antes de ver “50 Sombras de Grey” hay que conocer al Grey original. En esta historia de romance erótico, Lee Holloway es una veinteañera (Maggie Gyllenhaal) que se emplea como secretaria del abogado E. Edward Grey (James Spader) y ambos inician una relación laboral sadomasoquista que va más allá de lo que hubieran imaginado.

Lee está sobrecalificada para el puesto, si bien no tiene experiencia como secretaria, pero una situación personal la lleva a pedir el trabajo. Algunos errores menores con la máquina de escribir molestan a Grey, que descubre que su enojo ante la actitud sumisa de Lee le produce emociones eróticas. Como se dice, una cosa lleva a la otra y pronto Grey y Lee tienen encuentros sexuales sadomasoquistas.

El gran acierto de la película, escrita y dirigida por Steven Shainberg, está en su tratamiento del difícil tema central en las escenas eróticas: un poquito más allá y serían grotescas. Un poquito más acá y serían blandas y faltas de interés. Claro que sin los actores correctos, nada funcionaría y tanto Gyllenhaal como Spader encarnan perfectamente a sus personajes y nos convencen de que, pues sí, tumbados del burro y todo, son el uno para el otro.

Harry y Sally
(When Harry Met Sally…, EUA 1989)

Cuando Harry conoce a Sally por primera vez, le suelta esta idea: un hombre y una mujer no pueden ser amigos, porque la atracción física siempre se interpone. “Entonces, ¿los hombres sólo pueden tener amigas feas?” pregunta la incrédula Sally. “No, con esas también nos queremos acostar…” es la rápida y sincera respuesta de Harry.

El director Rob Reiner lleva a Billy Crystal y Meg Ryan en los papeles titulares, a partir de un guión de Nora Ephron, mostrándonos distintos encuentros entre Harry y Sally, desde que se conocen al salir de la universidad, hasta que ya son, cada uno por su cuenta, profesionistas establecidos en Nueva York. Recién separados de sus respectivas parejas, inician una relación netamente amistosa donde intercambian divertidas pero profundas ideas acerca, principalmente, de las relaciones amorosas en la sociedad norteamericana actual, a partir de sus propias experiencias (de antología, la legendaria escena del sándwich de Sally). Eventualmente, por supuesto, Harry y Sally se darán cuenta de lo que nosotros ya adivinamos: los dos buenos amigos están sentando las bases de una relación más fuerte y duradera.

Y UNA PARA TODA LA FAMILIA, PORQUE LOS NIÑOS TAMBIÉN FESTEJAN SAN VALENTÍN.
El pirata y la princesa
(The princess bride, EUA 1987)

“Como gustes”. Con esa breve frase, el joven Westley sella su devoción por la bella granjera Buttercup e inicia una fantástica aventura llena de romance, piratas, príncipes y princesas, espadachines, gigantes, monstruos y brujos. Como pidiera Cri-Crí, “a los niños, en estos tiempos, los mismos cuentos nos gusta oír…” y el director Rob Reiner cumple.

La bella Buttercup (Robin Wright) descubre el amor de su empleado Westley (Cary Elwes), que siempre responde “como gustes” a todas sus órdenes. Como Westley es pobre, se va en busca de fortuna para poder casarse con Buttercup. Cinco años pasan y las noticias de que Westley ha muerto a manos del Temible Pirata Roberts rompen el corazón de Buttercup. Entonces un trío de forajidos la secuestra, antes de su boda con el Príncipe Humperdinck (Chris Sarandon). Los forajidos son un enredista italiano (Wallace Shawn), un espadachín español (Mandy Patinkin) que busca al asesino de su padre y un gigante de verdad (el luchador André el Gigante, por cierto). Humperdinck y su ejército salen tras ellos, mientras que un misterioso hombre enmascarado también los persigue.

Siempre en tono de comedia, la película nunca pierde su aire de cuento de hadas, gracias a que la historia está narrada por un abuelo (Peter Falk, el Columbo de la tele setentera) que, en el tiempo presente, le lee el libro del título a su nieto (Fred Savage, el niño de Los Años Maravillosos ochenteros). Una vez enganchados, ni el nieto, ni nosotros, queremos que el abuelo deje de contar el cuento. “Como gusten…”

viernes, 6 de febrero de 2015

Whiplash Música y Obsesión ****

(Whiplash, EUA 2014) Clasificación México ´B´/ EUA ´R´
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Ah, la arrogancia… ese convencimiento de que somos superiores a los demás. Y, qué curioso, el arrogante también se siente superior por ser capaz de reconocerse, precisamente, como superior. Ese es uno de los temas de Whiplash, primer largometraje del joven director Damien Chazelle, que explora la relación entre dos arrogantes genios musicales.

Andrew Neyman es un estudiante de batería de jazz, en una prestigiada escuela de música de Nueva York. Su mayor aspiración es formar parte de la orquesta del profesor Terrence Fletcher, al mismo tiempo admirado y temido por sus alumnos. Para lograr su fin, Andrew practica los tambores diariamente, durante horas. Por fin, un día el profesor Fletcher lo escucha y lo invita a asistir a una de sus clases. Desde el primer minuto son notorios el miedo y el respeto que Fletcher infunde en sus estudiantes. Pero Neyman se siente confiado en que sus dones le asegurarán su lugar en la orquesta. Y así parece en la primera sesión, donde Fletcher platica amablemente con él y le pide que simplemente se divierta mientras toca. De pronto, lo aborda violentamente, frente a todo el grupo, cuestionándole en forma por demás humillante por sus errores al tocar la pieza que ensayan.

Comienza entonces el martirio de Neyman, bajo el estilo de enseñanza de Fletcher que, prácticamente con látigo en mano, lleva a sus estudiantes al límite de sus capacidades físicas y sicológicas, para conseguir la perfección en su orquesta. La historia, escrita por el propio Chazelle, es sencilla: la relación maestro-alumno donde los dos dependen (o creen que dependen) uno del otro, para demostrar su genialidad artística, en el caso del alumno, y en el caso del maestro, el genio para descubrir y formar grandes músicos.

El director Chazelle decide montar las escenas de los ensayos y actuaciones de los músicos de la forma más directa posible: vemos al actor Miles Teller, que interpreta a Andrew, tocar la batería frente a nosotros, sin cortes frecuentes a las manos, lo que delataría que hubo un doble para esas escenas. El trabajo de Teller en los tambores es tan real como las emociones que le imprime a su personaje, dedicado en cuerpo y alma a las órdenes de su profesor. Por el lado del maestro Fletcher, tenemos a J.K. Simmons (tal vez mejor recordado por su papel J.J. Jameson, editor del periódico donde trabaja Peter Parker en la primera trilogía del Hombre-Araña), creando una monstruosa combinación de bondad y genuino interés en sus alumnos, con la tiranía propia de quien se sabe único e indispensable creador de prodigios.

El título original en Inglés, “Whiplash” (“Latigazo”), se refiere a la pieza clásica de jazz que ensaya Andrew una y otra vez soportando, pues sí, los latigazos sicológicos de Fletcher. La música que escuchamos a lo largo de la cinta, que intercala “Whiplash” y el también clásico “Caravan”, sirven al director Cazelle y a su editor Tom Cross para imprimir un ritmo visual que nos transmite esa genialidad musical que sus protagonistas sienten en sí mismos. Todo el sufrimiento de Andrew nos provoca escalofríos, pero al mismo tiempo no podemos dejar de ver al monstruo de Fletcher y recibimos nuestra recompensa: el éxtasis de atestiguar el choque de dos grandes.

jueves, 29 de enero de 2015

Búsqueda Implacable ***

(Taken, Francia 2008) Clasificación ‘B-15’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
"Escúchenme bien: no sé por qué secuestraron a mi hija. No tengo dinero. Pero lo que sí tengo son habilidades muy particulares. Si dejan libre a mi hija en este momento, se acaba todo el asunto. Si no, les aseguro que los buscaré, los encontraré y los mataré." Palabras más, palabras menos, ésto dice por teléfono Liam Neeson a los secuestradores de su hija en una escena que se muestra en los anuncios de Búsqueda Implacable. Esa sola línea de diálogo es lo que me llevó a ver esta película. Y obtuve justamente lo que promete.

No sé usted, amable lector, pero yo necesitaba un escape al cansancio de saber que crímenes como el secuestro continúan en nuestro país, muchas veces sin castigo. La contundente promesa hecha por Liam Neeson a quienes tomaron a su hija me hizo querer verla hecha realidad, aunque sólo fuera en una película de acción en una pantalla de cine. Un escape, pues.

La premisa es sencilla. Le haces daño a mi familia, ¡a mi hija! Te busco, te encuentro y te mato. Y por el tono en que te lo digo, puedes estar seguro de que esa muerte será la más dolorosa posible. Entonces, todo queda en la ejecución, por usar el término apropiado, de la película. El ejecutor tiene que ser encarnado por un actor que haga creíble no sólo la amenaza, sino la forma en que la cumple. Hace treinta y tantos años, Charles Bronson se ajustó perfectamente a este papel en la popular serie fílmica de El Vengador Anónimo. Liam Neeson, ahora en 2008, me convenció al grado de que, lo confieso (recuerde usted que iba por un escape), aplaudí la ejecución de cada uno de los criminales.

Averiguando un poco sobre esta película al momento de su estreno y de la que no había oído antes de ver el anuncio, me dí cuenta de la razón: se exhibió en México semanas antes que en los Estados Unidos. Ví que, si bien el personaje que se presenta, encarnado por Neeson es un norteamericano, la película es completamente francesa, escrita y producida por Luc Besson y dirigida por Pierre Morel, cinefotógrafo de cintas de acción producidas también por Besson. La cosa prometía más.

Me explico. Sólo así, siendo una película francesa y de Luc Besson, el asunto cobra sentido y resulta atractivo. Después de todo, el cliché del estadounidense todopoderoso que se pasa por las polainas las leyes de los demás países es archiconocido, empezando por como son las cosas en la vida real. Luc Besson ha demostrado una y otra vez que si Hollywood no le abrió los brazos, su respuesta es hacer películas comparables pero con el sello francés (entre otras cosas, la visión/aversión francesa a los Estados Unidos). Así, la corrección política de los primos del norte desaparece en Búsqueda Implacable y un ex-espía gringo puede admitir que por sistema su país usa la tortura.

Pero la crítica de Besson no se limita a "poner a los gringos en su lugar". Como tan terriblemente hemos aprendido en los últimos años en México, secuestros y tráfico de personas, drogas y armas, no ocurren sin la complicidad de algunos que cobran como autoridades. El ex-espía norteamericano en Búsqueda Implacable lo sabe y también va contra estos criminales de escritorio del propio gobierno francés, soltando líneas antifranchutes que suenan bastante sinceras. Claro que el asunto está por demás simplificado (es una película de entretenimiento, pues) pero ya es de agradecer, a los cineastas franceses, que las pedradas también sean para sus compatriotas.

Las corretizas, balaceras, golpizas y patadas voladoras son realizadas con la seguridad de hacer fluir la adrenalina del espectador. Las bajas de guerra, una tras otra, sólo me hicieron sentir mal cuando era alguien de "los buenos". Y para presentar toda esa "acción", un poco menos de temblorina en la cámara y menos edición a machetazos me hubiera satisfecho más.

Liam Neeson me hizo aplaudir su venganza. Su hija es interpretada por la agradable veinteañera Maggie Grace, de quien uno no duda que tenga sólo diecisiete años, con toda su ingenuidad y tontería adolescentes. Y puesto ya en modo de entretenimiento escapista, la ex-esposa y madre de su hija, una fría Famke Janssen, realmente me hizo murmurar "maldita arpía" en cada escena en que aparece.

Mire, soy un hombre que cree firmemente en que las leyes son el medio correcto para asegurar la convivencia y supervivencia humana. Y he visto a lo largo de mi vida que una ley es sólo tan buena como la capacidad y voluntad de las autoridades para hacerla cumplir. Sin estas dos condiciones estamos en una tierra sin ley. ¿No podría Monsieur Besson hacer una secuela en que la hija de Neeson se eche unas vacacioncitas por México?

jueves, 22 de enero de 2015

Gente de bien * / Tumba al ras de la tierra ****

(Good People, EUA 2014) Clasificación México ´B-15´/EUA ´R´
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
¿Qué haría usted si se encuentra dinero ajeno? ¿Y si el dueño ya está muerto? Esta debería ser la premisa de Gente de Bien, del director danés Henrik Ruben Genz, protagonizada por James Franco y Kate Hudson. Y digo debería, porque la película da bandazos al agregarle a sus personajes motivos inútiles: que si quieren remodelar una casota, que si están en bancarrota, que si quieren tener un hijo, que si quieren cenar sushi… No, no, no: si uno se encuentra lana ajena y tiene principios, la regresa. Si no tiene principios (o los traiciona), entonces debe afrontar las consecuencias y de eso se debería tratar la película, no de si van a salir de deudas o si van a quedar embarazados.

Lamentablemente el guión de Kelly Masterson (que en 2007 escribió la excelente “Antes que el diablo sepa que has muerto”, dirigida por el maestro Sidney Lumet) llena de detalles motivacionales no sólo a la pareja protagónica, sino también a los malos y hasta al policía que investiga el caso. El narco dueño de la lana, interpretado por Omar Sy (ese actor francés que vimos hace dos años como el cuidador de un cuadraplégico millonario en la comedia francesa “Amigos”), aquí no quiere tanto su dinero de regreso, sino asegurarse que quien lo tomó le puede ser leal. Y el veterano policía, actuado en piloto automático por Tom Wilkinson, no quiere resolver el caso, sino vengar a su hija muerta por culpa de los mismos narcos que perdieron el dinero.

Se pierde tanto la película, que eventualmente deja completamente de lado el asunto de la lana y los motivos de todos, para convertirse en un refrito de “Mi Pobre Angelito”, aquella en que el pequeño Macauley Caulkin llenaba su casa de trampas para darle su merecido a los malos. Estará usted de acuerdo: James Franco no es Macauley Caulkin y, pues ya está grandecito como para que le andemos festejando sus imprudencias.

>>>UNA MEJOR VERSIÓN PARA VER EN CASA<<<

Tumba al ras de la tierra ****
(Shallow grave, Reino Unido 1994)
Hace veinte años, el director inglés Danny Boyle hizo su primera película con la misma premisa: ¿qué harías si te encuentras lana ajena? Ya quedamos en que si tienes principios, la regresas y no hay película. Si no los tienes, te la apropias y afrontas las consecuencias. Danny Boyle, junto con su guionista de cabecera, John Hodge, crearon una excelente película al respecto. En “Tumba al ras de la tierra”, tres veinteañeros compañeros de departamento en Edinburgo, descubren que su nuevo inquilino ha muerto y dejado en su cuarto una maleta retacada de libras esterlinas. Los tres amigos demuestran no tener escrúpulos ni empatía, así que deciden esconder el cadáver, apropiarse del dinero e iniciar un triángulo de sospechas y traiciones que va escalando de lo lindo. Y todo por el cochino dinero.

Esta primera cinta de Boyle también fue el primer gran escaparate de Ewan McGregor (posteriormente el joven Obi Wan Kenobi en la segunda trilogía de La Guerra de las Galaxias y muchos otros excelentes papeles), Christopher Eccleston (el primer Dr. Who pelón en el relanzamiento de 2005, de esa longeva serie de la BBC) y Kerry Fox, menos conocida, por estos lares, que sus dos compañeros hombres pero también ya con una sólida carrera en las pantallas británicas.

El director Boyle va al grano: la codicia saca lo peor de sus personajes, que empiezan con un crimen aparentemente inocente y sin consecuencias y terminan aceptando los peores pecados. ¿Hay consecuencias? Claro que las hay, siempre. Y “Tumba al ras de la tierra” no nos suelta hasta que nos ha mostrado todo lo que hay que mostrar. Hasta el último cuadro, literalmente.

domingo, 18 de enero de 2015

Lo Mejor de 2014: Cinéphiles Cine-Files Volumen 8

A fines de 2014, recibí la amabilísima invitación de Dan Campos para ser parte del compendio "Cinéphiles Cine-Files", que se ha publicado anualmente desde hace siete y que cada año reúne las listas de lo mejor en cine exhibido en México durante ese año, según la opinión de críticos y cinéfilos mexicanos, camaradas todos de Dan.

Dan se da a la tarea cada año de girar estas invitaciones, recopilar las listas escritas por cada participante y editar el entretenido dossier que ustedes pueden descargar aquí.

Como cada uno de los que enviamos nuestras listas propusimos diez películas (9 en mi caso, porque aún no me decidía por la décima y no había visto Workers... recordará usted que mi lista de diez quedó acá), al final se pudo hacer una lista de las diez preferidas por todo el grupo:

22 votos: Birdman (or the Unexpected Virtue of Ignorance)
17 votos: The Grand Budapest Hotel
15 votos: Gone Girl
12 votos: Boyhood
09 votos: The Wolf of Wall Street
08 votos: Relatos Salvajes
07 votos: Whiplash
07 votos: Only Lovers Left Alive
07 votos: Nightcrawler
06 votos: Interstellar

Dan es crítico de cine, postproductor de profesión y regentea desde 2004 el blog de cine "Churros y Palomitas", donde se pueden leer sus opiniones y ver videos donde habla de cine con sus amigos y colegas.