viernes, 5 de febrero de 2016

Creed: Corazón de campeón ***

(Creed, EUA 2015) Clasificación México ‘B’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Mala *Regular

Hay una razón por la que Sylvester Stallone está nominado al Óscar como Mejor Actor Secundario por su trabajo en Creed: en ningún momento de la película dudamos que a quien estamos viendo es a un avejentado Rocky Balboa, siempre amable, dicharachero y con un gran corazón, aunque ya con la lentitud de los años, sobre todo a la hora de acompañar a su pupilo en el camino al ring.

El novel Ryan Coogler escribe y dirige esta especie de continuación de la serie de películas de Rocky, aprovechando la idea popular de que la historia siempre se repite. En este caso, el descubrimiento de un gran boxeador en un muchacho que viene de la calle, como vimos en la primera película, hace nada menos que 40 años. El nuevo boxeador descubierto es, como el nombre lo dice, hijo de Apollo Creed, antiguo contrincante y luego mejor amigo de Rocky. Creed murió sin conocer a Adonis, este hijo nacido fuera de matrimonio y ahora el muchacho, después de una infancia difícil, busca al viejo Rocky en su deseo de ser un gran boxeador.

Creed: Corazón de Campeón, no tiene sorpresas para el público y sí muchos buenos momentos visuales y auditivos, todos apoyados en la nostalgia de Rocky o, para quienes no han visto las famosas películas, apoyados en el legado de la original, sobre un Don Nadie que termina haciéndola en grande por su propio esfuerzo, tema común en Hollywood.

Siendo una película sobre boxeo, se agradece que el director Coogler muestre buena acción de peleas sobre el ring. Notable, en particular la escena de la primera pelea de Adonis ya entrenado por Rocky. En una toma (aparentemente) continua se muestra el combate sin cortes, desde que Adonis sube al ring hasta que termina la pelea. Un gran trabajo de la fotógrafa Maryse Alberti y los editores de cabecera de Coogler, Claudia Castello y Michael P. Shawver. La energía en pantalla es palpable y no se diga la emoción en las butacas del cine.

Revenant: El renacido ****

(The revenant, EUA 2015) Clasificación México ‘B-15’/EUA ‘R’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Mala *Regular

En qué extraordinario narrador fílmico se está convirtiendo el director Alejandro G. Iñárritu. Como evidencia, apenas el año pasado tuvimos la excelente comedia existencial Birdman, que nos adentraba en la mente de un artista enfrentado con su decadencia, usando una estrategia completamente fuera de serie, al ligar todas las imágenes y sonidos para dar la ilusión de una toma continua, de principio a fin de la película.

Y este año nos entrega El renacido, un dramático regreso a la vida personal de un explorador norteamericano de principios del siglo XIX, movido por un fuerte deseo de venganza. Para ello, G. Iñárritu arrastra, literalmente, a su protagonista por tupidos bosques y paisajes congelados, con una cámara (del cada vez mejor Emmanuel Lubezki) siempre activa y nada tímida para mostrar persecuciones y sangrientos enfrentamientos, sean entre humanos armados, sean entre animales salvajes o el ya famoso ataque de una gigantesca osa al protagonista, encarnado por Leonardo DiCaprio.

Respecto al Óscar, además de la atención a la dirección de G. Iñárritu y a la fotografía de Lubezki, los reflectores están sobre DiCaprio y su (merecida) nominación a Mejor Actor. Cierto que es muy impactante ver al conocido actor arrastrarse entre árboles, por la nieve o en ríos de agua helada, al punto en que más bien pareciera un documental de supervivencia, pero las sutilezas del trabajo de DiCaprio en escenas quietas como, por ejemplo, cuando se traga su dolor para consolar a su hijo, son la verdadera joya de la película.

Es notable el trabajo de todo el ensamble y, en particular, el personaje del antagonista, creado por el actor Tom Hardy (Mad Max el año pasado), provoca en el espectador las mismas emociones que al personaje de DiCaprio. Con toda justicia Hardy está nominado a Mejor Actor Secundario y me gustaría mucho verlo alzar ese Óscar.

sábado, 30 de enero de 2016

What happened, Miss Simone? ***

(What happened, Miss Simone?, EUA 2015)
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

La vida de la cantante norteamericana de blues y jazz, Nina Simone, es abordada por la documentalista Liz Garbus, desde su nacimiento, en 1933, hasta su muerte en 2003. La película hace muy buen trabajo de darnos a conocer a la genial artista y a la atormentada mujer, intercalando videos  y fotos de algunas de sus actuaciones en los 50s, 60s y 70s, con entrevistas grabadas en distintas épocas con la propia Simone, cuyo verdadero nombre era Eunice Waymon. La narrativa se complementa con entrevistas recientes a su única hija (que produce este documental), a algunos de los amigos de Simone y a su ex esposo y ex mánager.

La película explica por qué Nina Simone alcanzó un estatus de leyenda en vida, gracias a su talento para reinterpretar piezas populares con un estilo apegado al blues y el jazz, acompañando su singular voz grave con su virtuosismo en el piano y su gusto por una teatralidad abstracta que lo mismo la hacía recitar breves discursos, que guardar extraños silencios durante sus presentaciones.

También explica, en la voz de su hija y su guitarrista, por qué desapareció completamente de la escena musical a fines de los 1960s, después de participar activamente en las protestas por el racismo contra los negros en los Estados Unidos. What happened, Miss Simone? es una película valiosa por el retrato que hace no sólo de una mujer fuera de serie, sino también del país y de la época en que vivió.

Cartel Land *1/2

(Cartel Land, EUA/México 2015)
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

En la idea detrás del documental Cartel Land, del director estadounidense Matthew Heineman, hay una buena película: con el crecimiento del violento dominio de territorios por parte de los cárteles de la droga y ante la inacción de los gobiernos, un grupo de mexicanos en Michoacán y otro de estadounidenses en Arizona toman las armas por su cuenta para eliminar, ya sea deteniendo y entregando a las autoridades o, de plano, matando a los temibles delincuentes. Las autodefensas michoacanas quieren sacar a los criminales de su estado. Los paramilitares de Arizona quieren evitar que los miembros de los cárteles entren a su país.

Así, una mitad de la película sigue al grupo de vigilantes armados en Arizona, en la frontera con Sonora y es un completo desperdicio. El líder del grupo, un güero cuarentón, vestido y armado como Rambo, platica sus fracasos en la vida y atribuye sus males a los traficantes mexicanos, que no cesan de enviar migrantes y drogas a los Estados Unidos. Por eso, dice, su misión es detenerlos en la frontera. Ternurita. Lo cierto es que en este segmento de la película no pasa ni se dice absolutamente nada de interés.

La otra mitad, dedicada al Dr. Mireles, otrora líder de las autodefensas michoacanas, tiene varios buenos momentos. En particular una escena en que un grupo de autodefensas se avienta como el Borras, a punta de balazos y a plena luz del día, a capturar a dos miembros de los apodados “caballeros templarios” en medio de un pueblo michoacano. Es patético atestiguar cómo, una vez capturados los maleantes por el grupo de valientes, son entregados a un comando de policías federales, esos sí armados hasta los dientes y protegidos con chalecos y cascos antibalas, pero que ni las manos metieron en el asalto y captura de los dos tipos. Ah, pero eso sí: apenas los tienen en sus manos, los cuicos federales les asestan sus buenos sopapos a los detenidos. Si no fuera trágico sería cómico.

Al final, las dos historias permanecen aisladas una de la otra, sin juntarse nunca. Sólo el seguimiento al Dr. Mireles cobra vuelo pero, aún ahí, no hay nada en la película que no sepamos ya por los noticieros y los periódicos.

sábado, 9 de enero de 2016

La Sirenita ****

(The Little Mermaid, EUA 1989)
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

La Sirenita es la película que, en 1989, regresó a la casa Disney a las glorias del cine animado de décadas pasadas, después de varios años de cintas animadas menores.

La adaptación del cuento clásico de Hans Christian Andersen sigue más o menos fielmente la historia de una sirena que desea ser humana para estar con el hombre que ama, por lo que debe decidir entre abandonar su vida bajo el agua o convertirse, para siempre, en espuma de mar. Claro que, siendo Disney, hay tres elementos que no pueden faltar a la hora de llevar la historia a la pantalla grande: canciones, animalitos simpáticos que ayudan a la heroína en turno y un final feliz.

Lo que hace diferente a La Sirenita de las películas anteriores de princesas Disney, es el haber colocado la trama en un musical estilo Broadway, con cinco espectaculares canciones, escritas por Howard Ashman, con música de Alan Menken, cruciales en plantear la situación de la Sirenita y el reto que tiene que salvar para conseguir el amor deseado. Cada uno de estos números musicales son lo que en Broadway llaman “show stoppers”, es decir, tan impresionantes, que al final de cada uno el espectáculo se puede dar el lujo de detenerse tantito para que el público respire, antes de continuar con las emociones.

El número de “Bajo del Mar” (“Under the Sea”) es, con la canción ganadora del Óscar, uno de estos show stoppers, donde el cangrejo Sebastián moviliza a todas las criaturas marinas al ritmo de un movido calipso, para convencer a la Sirenita de que, por supuesto, en el mar la vida es más sabrosa. Sin embargo, en mi opinión, el número “Bésala” (“Kiss the Girl”) tiene mayor mérito dentro de la trama, nuevamente con Sebastián intentando ayudar a la Sirenita, ahora usando todo el entorno de una laguna para conseguir que el Príncipe bese a la jovencita y la salve del terrible destino planeado por la Bruja del Mar, que, mención aparte también se lleva las palmas con la canción “Pobres almas en desgracia”.

La excelente calidad de dibujo a mano y animación tradicional complementan una divertida, emotiva y muy amable adaptación de la historia de Andersen; la dirección corre a cargo de Ron Clements y John Musker, que tres años después repetirían la fórmula y el exitazo con Aladino, también para Disney.

jueves, 31 de diciembre de 2015

LO MEJOR DE 2015

Estimados lectores, muchas gracias por acompañarme en este espacio un año más.
Con mis mejores deseos para 2016, aquí va mi lista de los 10 mejores estrenos de 2015, en carteleras comerciales de la ciudad típica mexicana (donde todo es Cuautitlán), que es desde donde estoy condenado a satisfacer mi cinefilia...

Mad Max: Furia en el camino (Mad Max: Fury Road). Nadie esperaría que una película de 2015 continuara la historia de una trilogía estrenada hace más de treinta años y el director George Miller no falla: lo suyo es una violenta persecución en medio del desierto, repleta de colisiones, atropellamientos y explosiones. Muchas explosiones. Y ese convoy de escandalosos percusionistas, gigantescas bocinas y un guitarrista de heavy metal cuyo instrumento dobla como lanzallamas, en un agresivo y divertido espectáculo donde las acrobacias a altas velocidades abundan. No hubo  nada parecido en cartelera y todo ello hizo de Mad Max: Furia en el camino, lo mejor de 2015.

Whiplash Música y Obsesión (Whiplash). El título original en Inglés, “Whiplash”(“Latigazo”), se refiere a la pieza clásica de jazz que ensaya Andrew, el protagonista, una y otra vez en los tambores, soportando, pues sí, los latigazos sicológicos de Fletcher, su maestro de música. La banda sonora, que intercala “Whiplash” y el también clásico “Caravan”, sirve al director Damien Cazelle y a su editor Tom Cross para imprimir un ritmo visual que nos transmite esa genialidad musical que los protagonistas reconocen el uno en el otro.

IntensaMente (Inside Out). El cerebro humano es un órgano único, en que puede reflexionar sobre sus funciones  (“el ojo no ve que ve”, decía Sergio Pablo, mi maestrazo de Filosofía). Y en el cerebro reside lo que nos hace personas y nos mueve a vivir. Y crecer. Pixar pone todo esto en dibujos animados donde las emociones, literalmente, mueven la historia. La simplicidad del cuento y de la puesta en imágenes y sonido hacen más meritorio el absorbente trabajo de Pete Docter y Ronnie del Carmen, codirectores de esta nueva joya de Pixar.

Shaun el cordero (Shaun The Sheep Movie). No hay una sola línea de diálogo en toda la película. La trama y los chistes se explican todos en forma visual y cuando los personajes llegan a “hablar”, lo hacen en forma ininteligible. Así que no se vaya usted con la finta del anuncio “Doblada al Español”. En “Shaun el cordero”, cinta animada con muñecos reales, los directores Mark Burton y Richard Starzak hablan un solo idioma: el del cine puro.

Puente de espías (Bridge of Spies). El personaje de Tom Hanks resuelve todas las situaciones a las que se enfrenta, con inquebrantable decencia, sin los aspavientos y sin las complicaciones “propias” del típico cine de espías. Y muy posiblemente así o más tranquilo, por no decir aburrido (la película es todo lo contrario), sea el trabajo real del mundo del espionaje. Claro, se podrían haber insertado lugares exóticos, corretizas contra reloj y balaceras increíbles, al estilo James Bond, del que el director Steven Spielberg es admirador confeso (ahí tenemos el origen de Indiana Jones, pues). Citando al tranquilo personaje de apoyo, con su enigmática pregunta retórica: ¿serviría de algo?

El expreso del miedo (Snowpiercer). La estructura social es recreada con los sobrevivientes del holocausto climático mundial, en un tren sellado, que por décadas recorre un congelado planeta Tierra. En la historia de la humanidad siempre habrá un redentor de pensamiento libre, pero el destino y los que lo dictan, ni modo, son canijos, como nos muestra el escritor y director Joon Ho Bong.

Misión Imposible: Nación secreta (Mission: Impossible - Rogue Nation). Tom Cruise, el productor, continúa por el excelente camino abierto en la película anterior de la serie. El quinto episodio, ahora escrito y dirigido por Christopher McQuarrie, hace de las aventuras del agente Ethan Hunt un espectáculo de acción y comedia para todo público.

Misión Rescate (The Martian). Por una vez, el director Ridley Scott no se complica y no nos complica la vida: una divertida historia de supervivencia con el simpático Matt Damon atorado en Marte, al estilo Robinson Crusoe (sin Viernes), con apenas suficientes partes sombrías para meterle un poquito de suspenso al asunto. El uso de la ciencia real en todo momento es acertado y nunca jalado de los pelos, lo que deja el resto de la ciencia ficción en la película bastante bien asentada y, por lo tanto, creíble.

Está detrás de tí (It Follows). Una espeluznante historia de terror sin grandes aspavientos, escrita y dirigida por David Robert Mitchelldonde el mal es tan ordinario como cualquier persona que te pueda estar siguiendo.

Gloria. La actriz Sofía Espinosa logra que creamos que esa Gloria sumisa con Sergio Andrade es la misma que, sobre los escenarios, domina al público y parece dueña de una libertad y un libertinaje desenfrenados. Ignoro si lo narrado por la guionista Sabina Berman y el director Christian Keller en “Gloria” es cierto o no. La película es congruente de principio a fin; no maltrata a su protagonista y tampoco, para jugar con el nombre, la glorifica.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Star Wars: El Despertar de la Fuerza ***

(Star Wars: The Force Awakens, EUA 2015) Clasificación México ‘B’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

La pregunta que más me han hecho parientes, amigos y lectores, con el estreno de El Despertar de la Fuerza, es si se necesita haber visto (o al menos recordar) las seis películas anteriores de Star Wars para entender esta nueva. La respuesta rápida y contundente es: no.

A pesar de ser la séptima cinta de una serie fílmica iniciada en 1977, El Despertar de la Fuerza no se complica las cosas y no le complica la existencia al público: en lugar de presentar una historia nueva que continúe lo narrado, literalmente, “hace mucho tiempo…”, básicamente recicla la trama de la primera película, La Guerra de las Galaxias, donde un joven granjero con sueños de aventura, en un planeta olvidado, recibe un mensaje escondido en un robot y se embarca en una misión para encontrar a una princesa y eventualmente pelear al lado de las fuerzas Rebeldes contra el malvado Imperio Galáctico. El granjero, por supuesto, se convierte en el héroe más grande la galaxia.

Ahora, al inicio de El Despertar de la Fuerza, se nos informa que han pasado tres décadas desde aquella derrota del Imperio y la lucha entre ambos bandos continúa. La Alianza Rebelde ahora se llama la Nueva República y lo que quedó del Imperio se ha reagrupado en el Primer Orden, una fuerza militar y política tan malévola como el antiguo Imperio, en busca de recuperar el control de la galaxia. En este escenario, una joven pepenadora, en un planeta olvidado, recibe un mensaje escondido en un robot y se embarca en una misión para encontrar a una princesa y eventualmente pelear al lado de… y aquí puede ver usted que no necesito más que copiar y pegar del párrafo anterior para completar la idea.

Lo mismo ha hecho el director J.J. Abrams, escribiendo el guión de El Despertar de la Fuerza junto a Lawrence Kasdan, guionista de El Imperio Contraataca y El Regreso del Jedi, segunda y tercera partes de la trilogía original. Si bien la historia es entretenida, realmente no ofrece nada nuevo a los seguidores de la serie, ya que hasta el nudo principal de El Imperio Contraataca es reciclado.

Dejando de lado el asunto del refrito, el trabajo de Abrams resulta en una buena película de entretenidas aventuras, con una protagonista carismática (Daisy Ridley, que parece hermanita de Keira Knightley) y un equipo de simpáticos acompañantes (John Boyega, Óscar Isaac y un robot en forma de pelota con sombrero), que hacen muy buen trabajo de involucrarnos emocionalmente en sus corretizas y vuelos, trepados en naves espaciales varias, todo mostrado en imágenes que se ven increíblemente reales (¡vivan la tecnología visual y el talento de Abrams para usarla en beneficio del espectáculo!), como no se había visto antes ninguna película de Star Wars.

Si acaso, con las limitaciones propias de la época antes de las imágenes computarizadas, El Imperio Contraataca, de Irvin Kershner está a la par visualmente, si se me permite regresar a las comparaciones con glorias pasadas, que finalmente son inevitables, dado que en esta película aparecen también personajes y naves de las primeras tres cintas.

Y ya entrados en comparaciones, entre las nuevas curiosidades, hay un personaje (dibujado y animado con captura de movimientos y voz de Lupita N'yongo) emocional y visualmente similar a Yoda, que ha vivido cien siglos y al conocer a la pepenadora heroína, declara que ha visto repetirse la historia una y otra vez. La verdad, en lo que hace a Star Wars, la noticia no me impresiona: yo llevo apenas medio siglo y en ese tiempo, este cuento ya ocurrió dos veces.