viernes, 22 de noviembre de 2013

Metegol ****

(Argentina/España, 2013) Clasificación México ‘AA’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Para Román, pequeño gran futbolista.
Como decía el clásico, “A LOS QUE QUIEREN Y AMAN EL FUTBOL”, el cine pocas veces les ha hecho justicia. Es un misterio el que  el deporte más popular del mundo tenga tan mala pata a la hora de ser representado en la pantalla grande, a diferencia de otros que han dado lugar a grandes películas, como el beisbol o el boxeo, por ejemplo. Supongo que se necesita la mezcla exacta de deporte y corazón. Justo como en Metegol, la excelente cinta de dibujos animados del director argentino Juan José Campanella.

Metegol es como le dicen en Argentina a los futbolitos: esas mesas que simulan ser una cancha de futbol, donde los jugadores mueven varillas en las que están atornillados muñequitos que forman los equipos, para meter goles con una pequeña pelota del tamaño de una canica. Y Amadeo es un niño virtuoso y a la vez fanático del futbolito, al grado de poner nombres y asignar personalidades imaginarias a cada uno de los muñequitos de la mesa en la que pasa los días perfeccionando sus técnicas de juego. Así, mientras mueve a sus monitos metiendo gol tras gol a sus contrincantes, imagina los diálogos entre los jugadores de metal que, bajo su cuidado, lucen peinados, melenas y hasta bigotes al estilo de algunos de los jugadores más famosos del siglo XX.

Junto a Amadeo siempre está Laura, la niña que sabe que Amadeo está destinado a grandes cosas y lo ama en secreto. Y no tan en secreto, ya que un buen día Laura anima a Amadeo a enfrentarse en el futbolito a Grosso, otro pequeño virtuoso del futbol, pero el de verdad, donde con los propios pies se patea un balón. El tímido Amadeo demuestra que es mejor que Grosso moviendo a los monitos y los años pasan. Amadeo (voz de Alfonso Herrera) y Laura (voz de Irene Azuela), ahora jóvenes adultos, siguen en su rutina pueblerina. Grosso (voz de Ricardo Tejedo) se ha convertido en el mejor futbolista del mundo y, de paso, en una insoportable estrella mediática que ahora regresa para apoderarse del pueblo y vengarse de Amadeo, con ayuda de su vampiresco representante (voz de Humberto Vélez, el Homero Simpson original).

Y entonces, los monitos del viejo futbolito cobran vida. Fieles a las personalidades que Amadeo les ha dado en su imaginación todos estos años, se liberan de las varillas de la mesa para buscar salvar a todos de la inminente destrucción a la que Grosso los ha condenado.

De este modo, Metegol se mueve en dos niveles. Primero, el de los humanos, con Amadeo y Laura enfrentados con convicción y sentido de justicia al resentido, prepotente y corrupto Grosso. Y segundo, el nivel de la fantasía en que los monitos viven sólo para formar sus equipos y jugar partidos de futbolito. Es encomiable el compromiso de los muñecos con sus personalidades . Destacan el Capi, líder inquebrantable;  el Beto, un pequeño Maradona con todo y acento argentino; y el Loco, un místico jugador que es uno con el universo. En la tradición del cine de juguetes que cobran vida, conmueve la lealtad que le profesan a ese muchacho que, a través de los años, ha hecho posible que vivan para golear.

El diseño de los personajes y escenarios es muy peculiar y diferente de lo que Hollywood, sobre todo Pixar y Disney, nos envía a los cines cada seis meses. Y el gusto por esa diferencia se acentúa al ver que los movimientos de los labios de los personajes corresponden a lo que se dice en Español, al ser una producción originalmente argentina, distribuida en nuestro país con acentos neutrales y lenguaje mexicanizado.

El director Campanella, que también escribió el guión, junto con Gastón Gorali y Eduardo Sacheri, basados en un cuento del genial Fontanarrosa, no niega la cruz de su parroquia en Metegol. Primero, como apasionado del futbol, cosa que ya sospechábamos desde El Secreto de Sus Ojos (Argentina, 2009), cinta de suspenso donde el futbol es usado de manera clave en la historia. En Metegol, el futbol es el generador de la pasión de los personajes para lograr lo que más desean. Y segundo, queda claro que Campanella es un cinéfilo de hueso colorado que goza, además, de un gran sentido del humor. Desde la primera escena, literalmente en los albores de la humanidad, las graciosas referencias a grandes películas, lo mismo de altos vuelos intelectuales, como 2001: Una Odisea Espacial o la más pura aventura, como Volver al Futuro o Parque Jurásico, pasando por la obvia trilogía de Toy Story cuando se centra en las peripecias de los muñequitos o bien, las citas a clásicas cintas de vaqueros ante los duelos a que se retan Amadeo y Grosso. Y nada de esto es usado de manera recargada u oscura, sino como parte de la trama, con chistes para todo público, conocedores del cine o no, aficionados al futbol o no, en un cuento de lealtad y pasión. Justo como debe ser una buena película: para todos los que quieren y aman… el cine.

2 comentarios:

Rafa Ibarra dijo...

Hola Joel. La acabamos de ver en el cable y está muy divertida. Y para los que somos aficionados al fútbol quedó de maravilla.
Un cordial abrazo. :-)

Rafa Ibarra dijo...

Hola Joel. La acabamos de ver en el cable y está muy divertida. Y para los que somos aficionados al fútbol quedó de maravilla.
Un cordial abrazo. :-)