sábado, 22 de noviembre de 2008

¿Bo(nd)livia?

"Somos un filme apolítico" pregonan una y otra vez los productores de Quantum of Solace y compañía, ante las preguntas sobre la más nueva aventura de Bond situada en Bolivia, con todo y su amenaza de un golpe militar y su débil referencia prestada de "La Guerra del Agua". Lo chistoso es que también hacen la aclaración cuando no se los preguntan o por lo menos así lo hacen aparecer algunas entrevistas que he leído con Barbara Broccoli, Michael G. Wilson o el propio Daniel Craig. ¿Aclaración no pedida...?

Quantum of Solace y en general la serie de Bond será todo lo apolítica que se quiera, pero al usar lugares reales y sus elementos "característicos", al menos no se puede negar que el filme tenga cierto comentario social, por mucho entretenimiento que se busque. Por ejemplo, en las escenas en "Bolivia" (gran parte se filmó en Chile y Panamá -sin olvidar mi pedacito de desierto bajacaliforniano) se presenta no sólo a militares y policías corruptos y asesinos, sino también se muestra la pobreza de la región. Curioso que en las escenas en Austria o Italia (esas sí filmadas en aquellos países) no se incluyan también figuras de autoridad. ¿Curioso?

Hablando de curiosidad y curioseando por el blog del Poeta Jesús Ramón Ibarra, solté la pregunta a uno de sus lectores habituales, precisamente el boliviano Christian Vera, de La Paz. ¿Qué opinarán los bolivianos de Quantum of Solace? Agradezco la respuesta de Christian y reproduzco el artículo que me manda del periódico La Razón, del sociólogo boliviano Fernando Mayorga. Con su permiso, amables lectores y recordando que cuando Bond se enfrentó antes a narcos y militares/gobiernos latinoamericanos corruptos, en Licence to Kill (007 Con Licencia Para Matar), filmada en su mayoría en México (y nuevamente en otro pedazo montañoso de mi desierto), el país se llamaba "Isthmus". Los dejo con Fernando Mayorga:

"Desen/quantum
La última película de James Bond reitera la seriedad del espía 007, con licencia para matar, pero es una mezcla de Marlon Brando, máscara de estuco, y Bruce Willis, duro de matar, haciendo estragos a su paso y utilizando su licencia como si fuera un chofer de taxi-trufi, es decir, sin misericordia. Hasta ahí casi nada nuevo. Pero resulta que la trama ocurre en Bolivia y la chica Bond es una morena que parece figurita de caporales, con un aire k’ochala, dulce y vengativa, capaz de discutirle a 007 en plena balacera y ordenarle que suba a su peta con un drástico: súbete. Además, esta chica Bond no moja sábanas con James y éste ya no dice: my name is Bond, James Bond. Espionaje del siglo XXI, dirán algunos nostálgicos. La vendetta de la morocha boliviana está enmarcada en una historia de conspiración entre mafias, transnacionales y agentes de gobiernos colonialistas para aprovecharse de los recursos naturales, en este caso, el agua del altiplano boliviano convertida en preciada mercancía global. No por nada, en estos lares ocurrió la “guerra del agua”, pero una mención a ese evento hubiera exigido la participación de muchos extras en calidad de movimientos sociales, entonces, la película transcurre en el altiplano, bajo un solace. Otra novedad es que los malvados ya no quieren dominar el mundo sino solamente lucrar con sus despojos y corromper gobiernos de países del quinto patio.

Otra vez, Bolivia en la vitrina del mundo del celuloide. Quantum of solace me trajo a la memoria otras películas en las que somos parte, casi siempre de manera exótica, como referente de lo curioso y al límite. ¿Se acuerdan de Colores Primarios, que versa sobre un grupo de asesores de un candidato con pretensiones presidenciales? En cierto momento, el equipo de campaña se encuentra deprimido porque vislumbra una debacle electoral y ninguno de sus miembros tiene ánimo para continuar en la brega. En tono fatalista, uno de los personajes evalúa la campaña y lanza un comentario para caracterizar la situación negativa que atraviesa su líder y se refiere de manera metafórica a Bolivia: “Somos como un grupo de sobrevivientes de un accidente aéreo ocurrido en algún lugar de los Andes que encuentra una sociedad con una cultura exótica donde la única preocupación de la gente es la política”. En otras películas no nos va mejor. Cuando Richard Gere, asesor de imagen, quiere convencer a su candidato que lo mejor es presentarse al electorado sin poses demagógicas, no encuentra un mejor argumento que el siguiente: “Es la única manera de recuperar la confianza de la gente en los políticos y evitar que se incremente la abstención, caso contrario, estaremos en la misma situación que Bolivia”. Obviemos los errores en la apreciación y quedémonos con la imagen que se fabrica acerca de nuestro país.

Algo similar ocurre en un reciente film —cuyo título no me acuerdo—, cuando en una plática entre Dany de Vito y Robert de Niro, uno de ellos afirma: “No podrás escapar de nosotros, ni siquiera ocultándote en Bolivia”. Así la cosa, el último rincón del olvido.

En este rincón se pasea rudamente James Bond para ayudar a una chica Bo(nd)liviana que cumple su promesa de venganza y, de paso, cuidar ese preciado líquido de las garras del mal, aunque el villano de esta película no tiene manía alguna, tal vez porque villanos eran los de antes. Espías también. Chicas Bond tampoco."

20 comentarios:

Carl Zand dijo...

Leve fe de erratas. Licence to kill llevó el mismo nombre en español, o casi el mismo: 007 con licencia para matar; la segunda y última incursión de Timothy Dalton como Bond. The Living Daylights es (de los peores títulos en español), Su nombre es peligro. ah caray, no recuerdo a Bobby DeNiro actuando con el gran De Vito. En todo caso lo único relacionado a Bobby con Bolivia es James Woods en Casino diciéndole a Sharon Stone que va a mandar a la hija de esta a Bolivia en una $"#$!"# caja. Cheers por Bond. Ni modo, esperemos a "Q", por Quartermaster, antes Mayor Boothroyd. Algo así, ¿no? Salud.

El Duende Callejero dijo...

Mmm... Sigo sin verla (no ha llegao... vendrá a pie, desde Bolivia)... Sí, pero me resulta curioso ese ¿Qué? ¿Será nacionalismo? Lo que sea... Que salta cual liebre en plena temporada, al ver una película en la que se toque al menos un pétalo de este mundo.

Imposible hacer una película apolítica. Si la trama ocurre en X lugar, sea de ficción dicho lugar o no, entonces se presentará la política en todo su esplendor. Que no se filmó enteramente en Bolivia, eso tiene sus razones: no los dejaron. Perdí la nota, pero bien que recuerdo que fueron con los permisos (así como la de Dalton pretendía representar a México, filmándose aquí), y les dieron pa' atrás. Supongo que tras leer el comentario, comprendo la razón tras esa negativa: nombre, qué jodas con Hollywood... Ya vienen a ponernos como los malotes de la película.

Pero, hombre... It's only a fucking movie!... Es más, eso se agranda: It's only a fucking BOND movie! Pero bueno... Ni modo. Hay gente que no quiere ver las cosas como son... Pero que hace lo mismo que critica... En el comentario, se hace el siguiente simil, supongo que apelando a lo jocoso:

"y utilizando su licencia como si fuera un chofer de taxi-trufi, es decir, sin misericordia."

Pero, en ese mundo serio y correcto al que el comentarista apela... Dicho simil lo único que debería provocar es que todo aquel taxista que lo lea, escriba a la redacción del periódico quejándose por compararlo con Bond, por eso de ser un asesino sin sentido del humor. Y siendo más lacra: también que si al tal Mayorga le urge llegar a tiempo al aeropuerto, el taxista que lo vea no lo quiera levantar.

Y claro, Mayorga podrá decir mil veces: yo no soy antitaxista. Pero nadie le creerá. Yo ya no le creo. Es más, como un tío es taxista, no lo leeré jamás. Con una vez tuve. Otra vez la profesión de taxistas en la vitrina del mundo de la crítica sesuda, responsable, de mundo. Y ya, me pongo a recordar (y a inventar, puesto que, como apunta my nigga, De Niro y De Vito no han compartido película alguna), todas las reseñas, críticas, comentarios en los que se haga una mención mala de los taxistas y me cruzo de brazos, al final, apuntando morosamente:

"Obviemos los errores en la apreciación y quedémonos con la imagen que se fabrica acerca de ser taxista."

Y claro, ahí se me dirá: pero sólo es un comentario... A lo que diré... Sí, pero aquella, Cuantun, era sólo una película.

Jo.

El Duende Callejero dijo...

Mmm... Se me olvidó... Es el mismo escándalo con el grupo argentino La Renga... ¿no? Hasta los diplomáticos bolivianos querían que caparan a los argentinos por cantar tal canción...

Pero bueno... Va, para ustedes, el Blues de Bolivia (a ver si no me retiran el permiso cuando vaya para allá):

Cocaína, cocaína, ya me voy para Bolivia.
Cocaína, marihuana, me espera una boliviana.

Cuando vaya pa' Bolivia por las calles voy a andar,
quizás entre en un cine y después entre en un bar.
Seré amable con la gente, les daré mi corazón,
y a cada fiesta que me inviten, les cantaré mi canción.

Cocaína, cocaína, ya me voy...

Y no sé para que voy si no tengo ningún pariente,
pero es siempre conveniente conocer otros países,
sobre todo cuando dicen que está en vías de desarrollo,
entonces yo le brindo mi apoyo entonando mi canción.

Cocaína, cocaína, ya me voy...

Y cuando esté por ahí voy a ir a un Centro Cultural
a informarme de su estatus y su histórico pasar.
Compartiremos poesías, historias y geografías,
ellos me hablarán de su patria,
yo les hablaré de la mía.

Cocaína, cocaína, ya me voy...

Cuando vuelva de Bolivia, traeré pa' mis hermanos
una bolsa, una bolsa así grandota de regalo.

Cocaína, cocaína, ya me voy...

Cocaína, cocaína, me corre la policía,
cocaína, marihuana, por traficante voy en cana.
Cocaína, cocaína, se la queda la policía,
cocaína, marihuana, prenden fuego y no queman nada.

Joel Meza dijo...

No quiero imaginar lo que piensa tu tío de Scorsese...

Carlos, gracias por la corrección. Ya está.

El Duende Callejero dijo...

No os digo: un boliviano ya me mandó un correo mentándomela.

Ese orgullo.

Joel Meza dijo...

No conozco la canción ni el episodio. La única que se me ocurre ahorita es la de Los Enanitos Verdes que dice algo así como "lamento boliviano" y luego dice algo de que "estoy borracho y loco". Ah, esos argentinos. No aprenden.

El Duende Callejero dijo...

La Renga, un grupo que sería como el Tri argentino, compuso esa canción después de ver Expreso de Media Noche (y dice la Rolling Stone que ahí sale Daniel Day Lewis, por cierto... ¿Será un boliviano el que escribió esa reseña?). Y como estaba en su momento la detención de un contrabando de droga de gran calibre, proveniente de Bolivia a Argentina, se les ocurrió hacer esa canción para reirse de las autoridades que, dijeron ellos, se tomaban muy en serio eso de Guerra Contra Las Drogas.

Todo es un desmadre, pues. La canción está muy pegajosa. Buscadla en el youtube. Rizzo tiene una voz aguardientosa genial, además de una base blues que mata.

Pero, bueno, sobre lo otro: el caso es que las autoridades bolivianas, nombre... Hicieron de la canción casi una declaración de guerra contra el gobierno argentino. Y ahora con Bond, creo que el problema no es tanto del mundo... En serio.

El Duende Callejero dijo...

Ya ví la de Bond. Jo.

Daesu dijo...

Mi querido Master. Me asombran sus afanes reduccionistas (y hasta ofensivos), además del purismo cinéfilo que brota de pronto como agua sacralizante ante la reseña del Sociólogo Boliviano. El cuate no es crítico de cine y su postura (y su pregunta) fue bastante clara: porqué el afán de Hollywood et al de poner a Bolivia como una especie de Guasave grandote (Que no haya ninguna cinta con de Niro y de Vitto juntos, carajo, qué importa, la cita ahi está). El propósito inalterable al intentar reseñar una cinta como la de Bond era sólo eso. Carajo, Master, es sólo una puta cinta de Bond. Los bolivianos no tiene oportunidad de ir a Phoenix a sacudirse la modorra, ni de pensar en Bond como una especie de semidios bebedor de martinis para nada adulterados, que saca a relucir su licencia para matar con la ligereza de cobrador de seguros (sí, un cobrador de seguros, que tampoco tienen misericordia, para que venga otro farragoso chiste sobre el cobrador de seguros). Ha escrito, Master, como un chamaco fresa mamón (casi en un tono de "asco, el boliviano que se cree, Bond es mi papito") en aras de una puta película de espías. Un saludo.

El Duende Callejero dijo...

De hecho, master, mi escrito es todo lo contrario: me emperra esa postura, últimamente tan de moda, de amarrarse banderas y lanzarse por los costados del castillo de marras, de algunos lugares: México incluido.

Vuelvo a decirlo: es sólo una película, y de caricatura, de Bond, pues, y en esos países (porque ya no es sólo Bolivia, también en ese otro país que la grabaron, Chile, le armaron santo escándalo a la producción sólo porque usaron unos pueblos y unos extras como si fueran bolivianos... y hasta un político se metió con su camioneta al set para hacer desmanes...), cuando la película trata de todo, menos de cuestiones políticas "reales". En pocas palabras ¿Qué se puede esperar en el caso de que alguien, sea o no de Hollywood, quiera hacer algo relacionado, ahora sí con la política? Ya sea a tono de farsa o no...

Ahí está ese otro "escándalo", pues, de proporciones diplomáticas "por una canción." Vuelvo a decirlo: ¿Y entonces, cuándo se trate de un ensayo, de un artículo periodístico, qué?

Quizá sea reduccionista, quizá sea fresa-mamón, pero no soy ciego y creo que decir y pensar: no vean esta película, no escuchen esta canción... Sólo porque no me gusta como me o nos pinta, da mucho de qué pensar, y ya no como" vecinos distantes", sino como personas que viven en este mundo y que, quizá de un momento a otro, master, podemos estar viviendo lo mismo (dejando de escuchar canciones o ver películas, avalados no sólo por las instituciones oficiales, como ya pasó, sino también por lo que se supone que son de orden informativo... Como está pasando... Y vuelvo a decirlo, puesto que ese no era un blog, donde las equivocaciones o citas hasta se inventan con tal de ser "polémicos"... Era un diario, era no una reseña, sí un artículo, y en él se inventó más de una cita a películas, relacionándolascon nombres famosos: De Vito, Gere, De Niro ¿Con qué motivo?).

Saludos.

Daesu dijo...

Querido Master: lo entiendo. Acaso mi defensa del sociólogo boliviano venga de una aletargada consciencia social sobre el permanente bocabajeo de dicho país. Sin embargo, me toca de retache. Al mismo tiempo que me extraña el imperturbable silencio del responsable de este blog, considero justo, valedero, plausible y para nada ofensiva la defensa que hace Mayorga de su país, frente a la visión hollywoodense. Yo pensaba como usted. Procuraba distender mis necesidades espirituales en ese escenario pequeño burgués -carajo, tenía decadas sin decir esa frase-(plausible también) donde caben el valemadrismo, la dejadez y el feliz consumo de una cultura del gozo. Que el sociólogo haya publicado su artículo en una revista, qué importa Master. Todos entendimos la intención y la dimensión de este rollo aparentemente nacionalistas. A nadie le gusta que le orinen desde fuera el tapete, si uno puede hacerlo con la soltura y la desfachatez del dueño de la casa. No todo el cine es político Master. Ahí no coincido. Todo el cine puede tener, eso sí, una lectura política que a veces rebasa las dimensiones reales del discurso que lo originaron. Lo entiendo, Master, aunque no omparta completamente lo que dice. Un saludo.

El Duende Callejero dijo...

Por supuesto que debemos no coincidir, master... De lo contrario, para qué hablaríamos. De esos diferentes puntos de vista sale lo más importante de todo: el conocer y el reconocer. Sin embargo, vuelvo a lo mismo...

No considero ofensiva la defensa... En su fondo... Sí la encuentro en su forma. Tendencioso, pues ¿Tenía sentido hacer eso si en verdad tengo todas las cartas sobre la mesa como para hacer una crítica real? No lo creo... Sin embargo, y ya no hablo sólo de ese país, hablo también del nuestro... Parece que es la moda.

¿Dónde está lo tendencioso? Sencillo... Saca de contexto las palabras de Gere, en la película de Lummet: Power, de 1986, para ponerla como un ejemplo de cómo Hollywood se refiere a su país. Aquel contexto era diferente al de ahora, muy diferente. Y tampoco detalla que los productores se quedaron cortos, y en lugar de Evo Morales y los problemas "reales" de Bolivia, se van por el cliché del general sudamericano perverso, y su regreso al poder amparado por una organización ultrasecreta internacional, todo terreno. Una mitología ya cansada, si me pregunta. Y la cita de De Vito y De Niro, también está fuera de contexto master... Existe la película, pero no sale De Vito y tiene relación con la trama, igual que la tuvo en su momento aquella mención de Cruise en Collateral al referirse a Culiacán. Además que en la película de Bond ni a los gringos (CIA), ni al servicio de inteligencia inglés, menos al gobierno inglés le va muy bien que digamos, menos a los ciudadanos franceses ni a las organizaciones ecologistas sin fines de lucro como la presentada, Green(¿Peace?)... Obviar eso sólo para recalcar el asunto boliviano, que, ahí sí, en la película apenas y se borronea, se me hace tendencioso. Ni modo. Y me apena que eso pase aquí, allá, en el más allá. Los medios, autoproclamada conciencia social, le están fallando a la sociedad con levedades. Nada peor, nada peor.

Por ello mi reclamo... Bien, entiendo, no me gusta que me orinen los de fuera... Sin embargo, me gustaría que leyera esto:

http://www.correodelsur.net/2002/0316/w_opinion3.shtml

El mismo autor. Los mismos ejemplos... Pero resulta que tiene otro colofón ¿Por fin, le molesta o no? He ahí porqué me refiero a lo tendencioso...

Un saludo.

Joel Meza dijo...

'ora sí, a ver... ya.
Ah, buena discusión, estimados Poeta y Duende. Precisamente uno de mis puntos es si la película es política o no, aún tocando de manera caricaturizada lo que respecta a gobiernos reales (el Malo Francés le da a entender al General Capulina que el presidente actual -Evo, sin decir nombres- no aceptó la lana).
Como dices, Duende, los gobiernos británicos no salen bien parados y esa parodia de los ciudadanos franceses que apoyan causas en países jodidos tampoco.
Pero entonces, mi pregunta original más que dirigida a los bolivianos (por cierto, sólo aproveché que Christian Vera es boliviano para hacerla de manera específica) iría dirigida al público en general (bueno, a mis amables tres lectores, pues) y es: por más que se excusen los productores y digan misa sobre cómo su película no es política, y me doy cuenta que muy probablemente para darle más importancia prefabricando asuntos controversiales ¿es válido ver esta película como algo político? Opino como ustedes, es una puta película de Bond y no les doy tanto crédito a sus creadores, por mucho que digan que quieren traer a Bond a planos más reales, más oscuros... ¿más caballerescamente nocturnos?

Y una siguiente pregunta: ¿cuántas antes de que Craig saque un reloj con elevador y un carro invisible?

Joel Meza dijo...

Ah, se me olvidaban dos puntos:
Poeta, Bolivia como un Guasave grandote... si nos visita Christian espero que sepa que Guasave tiene partes bonitas y prósperas...

Duende, deja tú la voltereta de Mayorga. El copy-paste es el que duele.

El Duende Callejero dijo...

Joel: lo repito, ahora ya después de verla... y secundo al master... La película no es política, pero puede leerse de forma política... Y lamento informaros que, luego de eso, resulta que jode más a los europeos y a los gringos que a los bolivianos. Es más, se agradece que al final, Bond deje a la mujer tras ese beso, quizá el más desabrido en la historia de la serie, con ese: pues ahí te quedas, con tu país y tus nuevas broncas... Bravo, ya no más escenas donde el héroe ve como los pobres que hace unos minutos penaban por una gota de agua, sonríe al ver que se les viene una inhundación que convirte al desierto en mar entre gritos de alegría. Bravo, en verdad.

Entiendo que la mención directa a Bolivia es sólo para marcar más esa "nueva" tendencia de la serie... Ya no más países inventados, pero que todos sabemos cuáles son... Ahora, las cosas con su nombre, porque este Bond es "real". Por ello no creo que vengan relojes transformers o autos invisibles. Eso sería, en todo caso, regresar a ese pasado del que se quieren desmarcar. Ahora bien, Bond sigue con aparatitos mágicos, pero discretos: ese celular de cámara tridimensional, ese auto indestructible, ese paquete de reanimación de bolsillo de la anterior película.

Quizá una laptop que quepa en un sobre manila (jo, ya existe). Una blackberry indestructible. Cosas por el estilo y sólo para presentar a un nuevo Quatermaster que, espero, aunque sé que no será, sea de nuevo el ex-Monty Python.

Y sí, Guasave es bonito (a pesar del trago amargo que ciertos ejemplares de guasave me hicieron pasar hace unos años). La mención queda, la corrección se hace. Y sobre Mayorga... En fin, a veces se es, a veces no. Por eso mi mención a los taxistas... Qué pensaran los taxistas de alguien que, cuando quiere, los usa como ejemplo del mal y cuando no, como los de las mejores personas.

Al menos a mí no me gustan los musicales hoy y siempre.

Y reitero: hay que tener cuidado... Siempre se comienza como conciencia social-plural diciéndo no vean esto, porque nos ofente... Pero se termina quemando libros en la plaza, mientras se corea un himno extraño. Ahí está la historia, ahí están los ejemplos.

Saludos.

Joel Meza dijo...

Duende, precisamente ese final es tal vez lo único que agradecí en Quantum of Solace: temía (y mucho) ver que el agua saliera a chorros por las tuberías goteantes del misérrimo pueblo que se muestra, con la gente bailando y cantando de gusto y recogiendo el agua en sus sombreritos.
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Por cierto, ¿tuviste que ir finalmente a Culiacán para verla? ¿o tal vez a Guasave o -gulp- Guamúchil?

El Duende Callejero dijo...

No... La estrenaron siempre en Mochis. Tarde, pero la estrenaron.

Joel Meza dijo...

Habrá llegado primero a El Carrizo.

El Duende Callejero dijo...

Y en cine de gitanos.

El Duende Callejero dijo...

Y ahora que lo recuerdo, la mención de Guamuchil (o Guasave), como posibles lugares donde el estreno de Bond fue primero que en la dizque progresiva ciudad de Los Mochis, no tiene razón de ser. Si bien es cierto, Los Mochis está más contaminada (perdón, más desarrollada: tenemos un Liverpool, un Office Depot, próximamente tendremos a su competencia, más un Home Depot y un Vips), en materia cinéfila, tanto Guasave como Guamuchil nos aventajan. Concretamente en Guamuchil, año con año se celebra un mini-festivalito donde gente de renombre (Diezm... ha estado por ahí en más de una ocasión, según entiendo), va para dar pláticas y hasta se pasan películas en formato de video... O se organizan funciones de cortometrajes, etcétera. Eso ya llegó a Guasave... Pero en Los Mochis, bah. Pregúntenle a Christian Cueva (o al Poncho Orejel), sobre sus ciclos de cine para entender de qué va la cosa.

Y luego ando de quejoso porque la de Bond no se estrena. Joder... Lelo yo.