domingo, 15 de junio de 2008

¡Qué Padre es el Cine!

A mi papá, por supuesto.

La primera película que recuerdo haber visto en el cine es Zovek vs. Los Monstruos (ésa es la trama, por cierto, no el título), cuando tenía 4 o 5 años. Fue tal la impresión que los detalles de esa visita se me escapan y no puedo decir con seguridad si fue mi papá quien nos llevó a uno de mis hermanos y a mí. En los últimos treinta y tantos años son pocas las veces en que mi papá me ha acompañado al cine, más por razones geográficas que por otra cosa. Aún así, esas contadas ocasiones han sido completamente memorables, gracias a la elección de películas: Infierno en la Torre, Tiburón, Forrest Gump y El Mercader de Venecia saltan en este momento a la memoria. Por supuesto, han sido incontables las películas que hemos visto juntos en casa, ya fuera en los setentas y ochentas transmitidas por televisión, o a fines de los ochenta y a lo largo de los noventa en videocassette o DVD. En este nuevo siglo, cada uno desde su rancho, cumplimos semanalmente una cuota personal mínima de cine y comentamos generalmente los domingos por teléfono; conversaciones que de Septiembre a Enero de cada año se intercalan con apreciaciones sobre la Liga Mexicana del Pacífico de Beisbol, mis lamentos sobre Aguilas de Mexicali y sus alegrías por Tomateros de Culiacán.

En ese tenor, van algunos padres fílmicos para recordar (en orden más o menos cronológico).

Ted Kramer, de Kramer vs. Kramer (Benton, EUA 1979). La imagen de Dustin Hoffman corriendo por las calles de Nueva York, con su hijo accidentado en brazos, para llegar al hospital, es una de las escenas paternales que más impresión me sigue causando, casi treinta años después de haberla visto (por recomendación de mi papá, por cierto). Y todo el esfuerzo por convertirse en el padre de su hijo después del abandono de su esposa, Joanna (Merryl Streep). Más que Kramer vs. Kramer, podría titularse Kramer Conoce a Kramer.

Marlon Brando como Jor-El y Glenn Ford como Jonathan Kent en Superman (Donner, RU 1978).
Prefiero por mucho el terrenal (con doble sentido) Glenn Ford como el papá de Clark Kent, al cursi e inalcanzable Marlon Brando como Jor-El, soltando discursos que sólo Brando puede hacer funcionar mientras coloca a su bebé en una piñata de cristal. Sin embargo, fue la primera vez que ví en la pantalla grande a estas dos leyendas del cine, ¡y por el mismo boleto!

Roy Scheider como Martin Brody, el jefe de policía que decide ir a la caza del monstruoso Tiburón (Spielberg, EUA 1975) después de ver cómo su hijo se salva por un pelito de ser devorado por la bestia. Aunque la historia dirigida por el joven Spielberg apenas toca en dos pequeñas escenas el punto de la paternidad, en mi mente Brody siempre regresa a casa a abrazar a sus hijos después de hacer volar al tiburón en pedazos.

Siguiendo con los setentas y Spielberg, Richard Dreyfuss no queda tan bien parado como Roy Neary, que abandona a sus pequeños hijos para subir a la nave extraterrestre en Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (EUA 1977). Lo dicho, la paternidad no era el fuerte de Spielberg en esos años.

Qué diferencia con Gregory Peck como el Embajador Robert Thorn en La Profecía (Donner, 1976), padre tan amoroso que decide hacer brochetas con el pequeño Damien, nada menos que hijo del Chamuco, para salvar a la humanidad y sobre todo por haber matado a su verdadero hijo. Lástima que el Demonio se le adelanta en cada paso.

Continuando con los setentas y los monstruos, no puede quedar fuera John Huston como Noah Cross, el terrible padre de Faye Dunaway en Barrio Chino (Polanski, EUA 1974). "Es el Barrio Chino, Jake..."


Y hablando de desnaturalizados, ninguno como Darth Vader en El Imperio Contraataca (Kershner, EUA 1980). El mejor capítulo de la saga de La Guerra de las Galaxias, sin duda con el momento más conmocionante del cine de los últimos 30 años: la revelación de que el hombre más malvado de la galaxia es el padre de nuestro héroe, Luke Skywalker. Y encima le corta una mano e, impasible, lo ve precipitarse al vacío, a una muerte segura. Todo porque de chamaco, a Skywalker padre nadie le quitó lo berrinchudo, según las posteriores revisiones de George Lucas.

Padre es el que cría, no el que engendra. Sir John Guielgud nos lo demuestra como Hobson, el mayordomo/niñero de Dudley Moore en Arthur (Gordon, EUA 1981). Sus miradas aleccionadoras, de agradecimiento y despedida, y la escena de la última partida de ajedrez "entre ambos" siempre me llenan los ojos de lágrimas.

Reivindicando a James Earl Jones como la voz de Vader, definitivamente el peor padre fílmico de todos los tiempos, en 1994 lo oímos como Mufasa, quien enfrenta la intriga del reino y se sacrifica por su hijo Simba en El Rey León (Allers, Minkoff, EUA).

El padre como principal apoyo de las aspiraciones de un hijo está muy bien encarnado por Gary Lewis en Billy Elliot (Daldry, RU/Francia 2000). La difícil decisión de dejar no sólo las filas de huelguistas sino acompañar hasta las últimas consecuencias a su hijo Billy, en su camino para convertirse en miembro de la Real Academia de Ballet de Londres.

Y regresando a Spielberg, podemos ver que los años (y los hijos) le han sentado bien. Tom Cruise como Ray Ferrier, un padre que literalmente enfrenta a otro mundo para salvar a sus dos hijos, muestra a un Spielberg que ahora seguramente nunca subiría a Roy Neary a la nave extraterrestre, al menos no sin voltear atrás por un instante...

Pilón mexicano por partida doble. Don Cruz Treviño Martínez de la Garza, con Don Fernando Soler haciéndole la vida miserable a su vástago Silvanito (Pedro Infante), en La Oveja Negra y No Desearás La Mujer de Tu Hijo (Ismael Rodríguez, 1949 y 1950). El genial Don Ismael consiguió, después de todas las fechorías de Don Cruz Treviño, que su escena final fuera de completa redención ante su hijo y sobre todo, ante el público: "¡Ni tan altas las trancas, ni tan grande el brinco...!"

9 comentarios:

sergio dijo...

buena selecion en lo general, tal vez alguno que otro comentario en lo particular pero lo dejamos para otra sesion extraordinaria el chiste es que me gustó, feliz dia del padre, hermano

otra vez sergio dijo...

fe de ratas: donde dice selecion debería decir selección, o sea lo que seleccionates como padres modelos o antimodelos en lo que al cine se refiere
donde dice ratas (aqui mesmo) debería decir erratas
y donde dice seleccionates debería decir escogites porque si te la diéranos de seleccionador te la dábanos de director técnico del tri y ese puesto esta muy chotiado

El Duende Callejero dijo...

Brody es la onda. Y le faltó la escena entre los Jones en el zepelín... Algo así de que: "nunca hemos hablado"... Y el otro, Bond, le dice... "bien... hablemos". La cara de Connery es de antología.

Diezmartinez dijo...

Ah, Duende: esa escena de Connery y Ford es maravillosa. Spielberg nos dice: "están viendo un serial de aventuras, no esperen demasiada profundidad ni caracterización de personajes". Y cuando hay la tentación de caer en ella -los reproches de Indy porque su papá no lo pelaba-, Junior se queda mudo y no se le ocurre nada. Sean Connery contesta: "Ya ves, deja de quejarte y a lo nuestro". Una de las grandes escenas de la tetralogía, en efecto.

Joel Meza dijo...

Sergio, por éso no me gusta el futbol... hasta el idioma sufre. Felicidades igualmente, hermano (ví fotos de tus plebes ayer).

Duende, Ernesto, originalmente en el artículo iba a incluir mi escena favorita de la paternidad en La Ultima Cruzada, cuando Indy quiere alcanzar el Grial (y una muerte segura), y Henry Jones Sr. le dice, con una de las voces más paternales que recuerdo en el cine: "Indiana..." Este momento para mí es de lo mejor de la ¡tetralogía!

Decía que originalmente lo iba a poner, pero a la mitad del artículo los frutos de mi propia paternidad empezaron a hacer de las suyas y tuve que cortar antes de tiempo, porque las ideas se iban con cada berrido de los chilpayates.

miguel dijo...

Hola Joel,
Coincido con sergio en lo de buena seleccion, yo agregaria:
The Royal Tenenbaums, Little Miss Sunshine y Blood Diamond.
Saludos y espero que te la hayas pasado bien en el Dia del Padre.

Joel Meza dijo...

Ah, Miguel, cómo olvidar The Royal Tenenbaums: Anjelica Huston, la madre, educa a sus hijos para ser niños prodigio; Royal, el padre (inigualable Gene Hackman), les dispara con rifles de postas.

En Little Miss Sunshine hay varios ejemplos: sí, Greg Kinnear como el papá, Alan Arkin como papá y como abuelo, y hasta el motociclista tipo "Hell's Angel" que vuelve a la vida con Super Freak.

Djimon Hounsou en Blood Diamond, la desesperación que nunca se convierte en desesperanza por salvar al hijo. Lo que me recuerda una de las más importantes relaciones padre-hijo fílmicas de los últimos años, imperdonable dejarla fuera: Marlin y Nemo en Buscando a Nemo.
Gracias por la visita.

José Antonio Gaitan Richkarday dijo...

El articulo me hizo pensar en Chaplin en The Kid, aunque no sea el biologico; y en mas como un rol de protector, a Theo (Clive Owen) de Children of Men. Excelente articulo Joel, y Feliz Día del Padre

Joel Meza dijo...

Andale, Pepe: Chaplin hizo a uno de los primeros grandes papás del cine, en El Chico.
Al personaje de Clive Owen no lo había visto como papá, pero sí como protector. Bueno, es uno de los atributos de un buen padre, después de todo. Gracias y saludos.