martes, 17 de junio de 2008

La Aldea *

(The Village, EUA 2004) Clasificación ‘B’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Tan pero tan mala me pareció hace 4 años esta cosa, que cuando se estrenó la siguiente de Shyamalan (Lady in the Water) primero consulté las críticas y no encontré motivo para sufrirla. Ahora en 2008, ante las críticas a favor y en contra de El Fin de los Tiempos (The Happening), decidí verla y de paso desempolvar mi opinión sobre La Aldea.

La Aldea me hizo preguntarme por qué vemos a los malabaristas. ¿Es por el asombro que nos causan al mantener varios objetos en el aire, mientras uno a uno van pasando por sus manos sin tocar el suelo? ¿O es el morbo por ver si eventualmente se les caen? El director M. Night Shyamalan es famoso ya por las fascinantes manipulaciones que hace de los elementos de historias como El Sexto Sentido, El Protegido y Señales, estirando el malabarismo hasta sus últimas consecuencias. En La Aldea, los malabares no funcionan, las piezas se rompen antes de caer y el espectáculo es, por decir lo menos, decepcionante.

Tengo dos opciones para decirle por qué La Aldea es mala. Una es contándole el secreto que mantiene todas las piezas en el aire y finalmente las amarra, y la otra es describirle las piezas mismas, sin revelar el secreto, para que usted decida por sí mismo si vale la pena conocerlo. Intentemos lo segundo. El generalmente respetable William Hurt es Edward Walker, patriarca de una pequeña aldea rodeada por un bosque misterioso. Por las construcciones, la ropa de los habitantes y las fechas en una lápida del cementerio local, determinamos que estamos a fines del siglo 19, en una especie de comunidad menonita. Lo que parece una celebración de Acción de Gracias nos indica que los aldeanos se dedican a labores del campo, aunque realmente nunca vemos a nadie trabajar. Los niños y jóvenes corren por los alrededores, en juegos inocentes con el tonto del pueblo (Adrien Brody) mientras que los mayores se reúnen en juntas de concejo. El tema central tanto de los juegos como de las juntas, es No Entrar Al Bosque.

Aparece en escena Joaquín Phoenix como Lucius, un joven tímido e inquieto cuyo único interés es, precisamente, entrar al bosque. El patriarca Walker le recuerda a todos los aldeanos, como parece haberlo hecho desde tiempos inmemoriales, que existe un pacto con los habitantes del bosque, los Innombrables: los aldeanos no entran al bosque, los Innombrables no entran a la aldea. La premisa suena lo suficientemente interesante para una buena película de suspenso o precampaña de Jefe de Gobierno, si no fuera porque nada parece cuajar. La aldea en cuestión y la ropa de sus habitantes tienen un gusto a escenario de Disneylandia que distrae bastante. Los aldeanos hablan como si estuvieran en una mala obra de teatro histórico, y las pocas veces que vemos a los Innombrables, que parecen algo así como puercoespines parados y disfrazados de Caperucita Roja, no podemos evitar pensar en los ridículos extraterrestres de Señales, que a mí en lo personal no me molestaron, pero en su momento causaron risas de burla en el público.

La trama se desarrolla entre momentos de tontería que trata de pasar por inocencia y melodramas que realmente no llevan a nada, como el oculto interés de la madre de Lucius, Sigourney Weaver, por el patriarca, o el joven inútil que teme arrugar su camisa. Alguien oculta un par de veces El Color Malo y a alguien más le pasa una desgracia, pero ni eso ayuda para sacar a la aldea y a La Aldea, la película, de su sopor. Cuando llega el momento esperado en las películas de Shyamalan, La Revelación que nos hará acomodar las piezas del rompecabezas, el secreto resulta tan tonto y predecible, que ni ganas dan de seguir intentando descifrar la sosa historia. Y Shyamalan extiende las explicaciones por unos veinte minutos más, dando de palazos a un animal que lleva días muerto.

Tan mal calculada está La Aldea, que hacia el final, en un momento que debería ser trágico, la sala entera rompe en carcajadas. Pues sí, ya qué nos queda, después de haber invertido tiempo a una historia tan plana y la decepción por la revelación de un secreto tan idiota.
Publicada originalmente en La Voz de la Frontera, el 19 de Septiembre de 2004.

20 comentarios:

Paxton Hernandez dijo...

Comparto tu vista al 100%. ¿Pero qué es lo que no funciona? ¿El guión? ¿La puesta en escena?

La premisa es súper intrigante. El por qué del no funciona, sigue siendo un misterio para mí. :/

Joel Meza dijo...

El guión, definitivamente, Paxton. La premisa es intrigante, pero es un sólo chiste que no es sostenido por una buena historia ni por escenas coherentes. Y no hay un personaje que provoque nuestro interés o simpatía. En otras palabras y para acabar pronto, todo lo que le gustó a la gente de El Sexto Sentido (y que repitió en El Protegido y hasta cierto punto en Señales) está ausente en La Aldea.

d-47 dijo...

Yo creo que los dialogos siempre han sido un problema para Shyamalan. No me gusta mucho esta cinta, prefiero (de todas) Unbreakable. Pero... no se... "la revelación" esta muy chafa, estoy de acuerdo... pero en serio te parecio predecible? Porque en todo caso, la revelación "podría" justificar que todos los personajes se comporten como zombies y los monstruos sean tan falsos

Joel Meza dijo...

Los detalles ahora se me escapan, Sergio, pero recuerdo que mucho antes de que William Hurt soltara la sopa, ya me había dado cuenta de por dónde iba el asunto, por lo que cada detalle sugerido o escondido me saltaba completamente.
Esa es otra maldición de Shyamalan. Si no sabes que hay "una revelación", como cuando vimos El Sexto Sentido la primera vez, no tratas de armar ningún rompecabezas, simplemente experimentas la narración.
Con la nueva, la verdad me la pasé esperando "la revelación", para encontrar con alivio que no la hay. Espero que Shyamalan se aleje con ésto de ese tipo de rompecabezas que sólo le funcionaron realmente dos veces.
Otra prueba de que El Sexto Sentido y El Protegido están mejor armadas, con personajes que nos importan e historias que nos llegan, es que las vuelves a ver sabiendo la revelación y las disfrutas de otra manera. No podría volver a ver La Aldea.

Josafat M. dijo...

Pero es una pena que no aprecies el soundtrack, ¡es bellizzimo!

Joel Meza dijo...

Chin, recuerdo que así me pareció al principio, pero conforme la película se ponía peor, esas cuerdas me sonaban demasiado cómplices. Ni modo.

El Duende Callejero dijo...

Fíjate que guardo un buen recuerdo de esta película. La razón: la ví en Estados Unidos... Y parecía que, desde le pantalla, los estaban insultando. Fuí a verla con una pareja de norteamericanos, y tras la película, una cena frugal y un megadebate en el que, no sé, comprendí para quién iba la pedrada de La Aldea. Después, en una segunda revisión, me tocó verla con una familia metida en uno de esos cultos abstraccionistas... Y la reacción y posterior debate, fue el mismo. La susodicha familia, pidió verla al ir al blockbuster puesto que "alguien le había hablado de ella".

Y sí, por otro lado... El guión es una calamidad. Pero, a algunos, y repito, me consta, les toca las fibras.

El Duende Callejero dijo...

Y sobre el rompecabezas... La culpa es de él mismo: es su cuarta película. En el sexto sentido, no lo esperábamos. En la otra del Willis, lo esperábamos pero no lo adivinábamos... En Señales, sí, lo esperábamos pero fue tan salado que ni lo sentimos... Y en esta... Si salía una ciega... Obvio era para que no viera algo... Y conforme avanzaba la trama... Intuímos qué.

Joel Meza dijo...

Sí, la alegoría política y social está muy directa, creo que es uno de los errores de Shyamalan en general: escoge su tema y como que a fuerzas quiere que todos los diálogos sean una exposición de hechos. Y los que no, como en la nueva, son para "explicar" al personaje: "soy matemático, hablo en estadísticas; soy maestro de ciencias, observo y experimento; soy infiel, pelo los ojos siempre al acecho; etc." Por cierto, ¿qué trae Shyamalan con las esposas infieles para darle "profundidad" a la relación? El Sexto Sentido, Unbreakable, The Happening...

Diezmartinez dijo...

Joel: Será que le hicieron de chivo los tamales.

El Duende Callejero dijo...

Mmmm... Es un auteur, según él, así que debe seguir un parámetro.

Y bueno, por cierto, estaba viendo esas clásicas cincuenteras del sci-fi y como que comprendí qué planeaba hacer Shyamalan con tanta actuación acartonada y rapeos: creo que quería "emular" a aquellas cintas en las que los actores parecían aventarse, con cada diálogo, el brindis del bohemio.

¿Hará un bolliwood misterioso?

Joel Meza dijo...

Ernesto, pues de res no fueron, por el asunto sagrado...

Duende, se me hace que por ahí ha de ir la cosa: desde La Aldea los diálogos parecían del Libro de Oro del Declamador.

El Duende Callejero dijo...

En la cabecita de Shyamalan está la posibilidad futura de que en una universidad, un estudiante firme una tesis en la que se lea: el personaje femenino en los mundos posibles de M. Night Syamalan. Y también se imagina la defensa de esa tesista, frente a un auditorio lleno y a los sinodales, desmenuzando su trabajo ya sea para beneficio o perjuicio del mismo.

Houston, we got a problem.

Tyler dijo...

Lo único salvable de la Aldea es Bryce Dallas. Esa miradita de vulnerabilidad, esperando a que su amado Joaquin Phoenix llegue por ella, es encantadora.

Fuera de eso, la película es bastante mala. Y el discursito del mismo Shyamalan hacia el final de la cinta también es bastante innecesario.

Saludos!

daesu dijo...

La verdad que las premisas de Shyamalan no estan tan descabelladas, el problema es su puesta en imágenes, el llevarlas a guiones tan endebles. A mí en lo personal me gustó Sexto Sentido, cuyo mérito más que el final sorpresivo (sí, habrá aguafiestas que digan: cuál sorpresivo, cuál sorpresivo...) es la química que logran el morrito y un Willis mesurado (es decir, desarmado). Después, este director comenzó a desdibujarse hasta encontrar el gris exacto en ese megachurro de la Dama del agua. No he visto The happening -sé que la voy a ver-. Por cierto, The mist bien la pudo haber dirigido Shyamalan. Un saludo.

Joel Meza dijo...

Andale, Poeta, The Mist es el tipo de historia que podría ser tomada por Shyamalan, pero creo que le quitaría las escenas "de acción" para dejarlas en hechos sugeridos o referidos por los personajes una vez que han pasado. The Mist en mi opinión tuvo un buen balance de suspenso que se rompía con las escenas de acción y sobre todo, al menos un personaje entrañable, el empleado de la tienda encarnado por Toby Jones.

Joel Meza dijo...

Ah, Tyler, pienso lo mismo de Bryce Dallas y lo he dicho antes: lo mejor de Ron Howard es su hija.

El Duende Callejero dijo...

Creo que la Aldea es lo más cercano que hará Shyamalan a la premisa que maneja The Mist. El problema es, precisamente, su incapacidad para desarticular su visión sobre el fantástico y el terror. Para él, según parece, todo se debe a algo. En The Mist, aunque se sugiere, no se determina de dónde salieron las criaturas. En el fondo, el término para definir esa pieza es Lovecraftiano. Hay algo extraño rondando allá afuera ¿Qué es? Un moustrote ¿De dónde salió? Darabont-King dirán: no sé, parece que de aquí o de allá o quizá de más allá, pero la verdad no importa... Sin embargo, Shyamalan hará que uno de sus personajes fundamente la premisa a forma de hipótesis, determine las variables, desarrolle un experimento y, en los últimos de la película, realice las conclusiones...

Rafael Ibarra Mojica dijo...

¡Ah, de eso se trataba esa película! Jajajaja, es verdad todo lo que mencionas, aun recuerdo espetado en su momento el clásico "ay no mam....!" viendo esta peliculilla.

Una muestra más de que a fuerza, ni los zapato entran.

Saludos!

Joel Meza dijo...

Así es, Rafa, como dice el Duende en su comentario, Shyamalan le termina de dar en la torre a sus historias tratando de explicar todo. Le funcionó en El Sexto Sentido y en Unbreakable (El Protegido), hasta cierto punto en Señales, pero ya no ha vuelto a dar una. Hasta la nueva de The Happening tuvo su par de momentos de "¡no mam..."