viernes, 14 de agosto de 2015

Club de Cuervos ***

(México, EUA 2015)
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Desde hace unos días está disponible en internet (Netflix, para ser más precisos) la serie “Club de Cuervos”, producida y dirigida por Gaz Alazraki, que en 2013 diera un trancazo de taquilla con “Nosotros los Nobles”. “Club de Cuervos” no es precisamente cine, tampoco es exactamente televisión, sino un curioso híbrido que vale la pena comentar.

Después del exitazo en 2013 de la comedia “Nosotros los Nobles”, ópera prima del joven escritor y director mexicano Gaz Alazraki, es muy curioso que su siguiente proyecto no sea una película, sino una serie de “televisión” por internet, con 13 capítulos de 40 minutos cada uno, estrenados hace una semana y todos al mismo tiempo en Netflix, el conocido servicio de cine y televisión en línea.

Debo confesar que abandoné “Club de Cuervos” después de ver los primeros dos episodios. La premisa inicial no difiere mucho de los melodramas de la tele mexicana: un hombre millonario muere y sus herederos se pelean por la lana. Encima, los pocos momentos de comedia son al estilo de “Nosotros los Nobles”, sobre todo por el trabajo del actor protagónico, Luis Gerardo Méndez, que hizo al personaje principal de los Nobles. Para ese chiste, pensé, mejor vuelvo a ver la película.

La curiosidad pudo más y decidí ver el tercero, que no sólo muestra más comedia, sino da pie al desarrollo de los personajes que, sorpresivamente y a medida que avanzan los episodios, empiezan a llevar la historia, en lugar de que la historia lleve a los personajes. El grupo de escritores (estadounidenses, por cierto) encabezados por Alazraki toma una idea básica y familiar de la tele mexicana, y van jalando el tapete hacia un formato narrativo menos repetitivo que la telenovela o la comedia situacional gringa, con personajes poco a poco más tridimensionales y conflictos menos prefabricados, a medida que se va desenredando (y enredando nuevamente) la trama.

En cuanto al cuadro principal de personajes, Luis Gerardo Méndez es Chava, un junior que hereda la presidencia del equipo de futbol profesional Cuervos, al morir su padre, mientras que su media hermana mayor, Isabel (la efectiva actriz Mariana Treviño), más capaz en los negocios, es relegada a un puesto administrativo, principalmente por ser mujer. El ya veterano Daniel Giménez Cacho es el director deportivo del Club y una especie de padrino de los hermanos, que paulatinamente va cambiando para tener su propia historia, al igual que algunos de los otros personajes secundarios.

“Club de Cuervos” no es la mejor serie actualmente en internet, pero sí es completamente visible y suficientemente intrigante y divertida para seguir un capítulo tras otro, como si fuera una película de 9 horas de duración.

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(2ª parte de la reseña, publicada dos semanas después de lo que se lee aquí arribita...)

Hace un par de semanas comentaba en este espacio mis impresiones de los primeros capítulos de esta serie de 13 episodios, disponible en Netflix. Habiendo ya terminado los 13, quisiera redondear una idea. Para empezar, confirmo que aunque Club de Cuervos no es cine, tampoco es exactamente televisión.

Más bien es una mezcla de ambos formatos narrativos, propiciada por la plataforma de Netflix, donde las cosas se pueden ver al ritmo que uno desee. Un episodio a la vez, como se ve usualmente una serie de tele, o bien, varios capítulos (o todos), uno tras otro, en una sentada. Esta estrategia de presentar la serie completa desde el primer día permite a sus creadores (y los obliga a) escribir la historia completa y el desarrollo de sus personajes, como se escribe el cine. En Club de Cuervos se nota el cambio que debió haber ocurrido en el trabajo de los escritores después de los primeros dos o tres capítulos, que básicamente se sienten como una telenovela, para transformarse ya en el cuarto o quinto en breves películas seriadas (destaca el octavo, que parodia de principio a fin un documental y que, por cierto, es el único episodio no dirigido por Gaz Alazraki).

Al llegar a los dos últimos episodios, con personajes más ricos que al inicio y una historia con mucha más carnita que la típica telenovela, el equipo de Alazraki no resistió volver al formato televisivo y, con todo lo trágico (y cómico) que resultan (hasta el momento) los destinos de los protagonistas, las cosas se quedan en suspenso de una acartonada forma melodramática. Y ahora tendremos que esperar un año para saber qué pasará con Chava e Isabel Iglesias. Y saber si Club de Cuervos se anima a despegarse de sus inicios telenovelescos.

(Y actualizando datos: Netflix y Alazraki aún no tienen fecha para la segunda temporada; sólo dicen que se verá hasta 2017...)

2 comentarios:

José Antonio Gaitan Richkarday dijo...

Reseña Rápida: Vacaciones **
Refrito/Secuela de la original, lo cuaal es referenciado de vez en cuando, sin llegar a ser excesivo. El humor a sido actualizado... con resultados mixtos. Los personajes no son muy relacionables e incluso llegan a ser molestos.
Escuché una frase alguna vez que decía: "El humor americano es solo improvisación grabada", y se nota en esta película, con varias escenas de personas hablando y tartamudeando, mientras otras solo las veian en silencio (Dónde esta el humor?). Llega a ser graciosa en momentos, cuando se nota que algo de esfuerzo fue dado.
Es clasificación B15, por favor no lleven niños, al menos que quieran explicarles que es un beso negro (ugh).

José Antonio Gaitan Richkarday dijo...

El House of Cards mexicano