jueves, 19 de diciembre de 2013

Capitán Phillips ****

(Captain Phillips, EUA 2013) Clasificación México ´B´/EUA ´PG-13´
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Cuando uno es un ciudadano que cree y cumple las reglas de la sociedad, es extremadamente difícil enfrentarse, ya no digamos entender, a quienes por decisión propia no respetan las leyes y viven del abuso de quienes sí observamos estos límites. El director Paul Greengrass explora este choque de valores y antivalores a través de una historia real de piratería moderna, en la que el Capitán de la marina mercante estadounidense Richard Phillips fue víctima de un ataque de piratas somalíes, en 2009.

El Capitán Phillips, encarnado por Tom Hanks es un hombre experimentado y metódico que revisa personalmente cada detalle de su barco carguero, antes de iniciar su travesía por el Océano Índico, rodeando las costas africanas frente a Somalia. La zona es, desde hace años, punto de frecuentes ataques de piratas que, a punta de metralleta, secuestran buques comerciales y los despojan de sus mercancías o bien, los liberan después de cobrar jugosos rescates. Phillips y su tripulación lo saben y, a pesar de sus precauciones, eventualmente su barco es tomado por cuatro jóvenes somalíes que se mueven en una lancha rápida, con armas proporcionadas por alguno de los muchos grupos criminales que operan en la costa de Somalia.

El director Greengrass es un maestro para crear y hacer crecer paulatinamente la atmósfera de tensión en la historia que cuenta, acumulando pequeños elementos de información visual y auditiva que eventualmente explotarán en escenas que, por decir lo menos, dejan temblando al espectador. No sólo son las convincentes actuaciones del veterano Hanks, que una vez más demuestra por qué es el favorito del público y de los premios Oscar, ni las de los actores africanos que interpretan a los piratas. Ya de por sí, los enfrentamientos entre Tom Hanks y Barkhad Abdi, el joven actor somalí/estadounidense que hace del líder de la banda, nos transmiten una terrible sensación de impotencia de ambas partes: Phillips, con toda su experiencia y respeto por las reglas, por tener que lidiar con esta partida de rateros de poca monta que se envalentonan al tener un rifle de asalto en sus manos. Y los rateros marinos, crecientemente encorajinados al encontrar tan poca colaboración de sus víctimas: “relájate, esto será fácil, nos pagan y nos vamos…” repite como mantra el líder, para luego recurrir a la violencia explícita.

No sólo, decía, son estas escenas creadas tan efectivamente por los actores, sino la absorbente historia escrita por el guionista Billy Ray, la fotografía de Barry Aykroyd en una puesta en imágenes casi documental y una banda sonora, con música compuesta por Henry Jackman, que estira en nuestros oídos notas que semejan el zumbido que se siente al estar en situaciones de presión y peligro, o bien, el eventual uso de silencios para acentuar el drama en pantalla.

Ignoro si los hechos ocurrieron como se muestran pero Greengrass cuenta la historia de Phillips y sus captores en una forma que nunca se percibe embellecida para Hollywood y la cercanía del peligro es mayor, al tener a Tom Hanks como vehículo de las emociones del espectador. A pesar de su estatus como actor y a diferencia de otras grandes estrellas de cine, Hanks sigue logrando interpretar personajes que se parecen a usted, a mí, a mi vecino… y vea usted qué carta se juega Greengrass al confrontar a Hanks con el joven Abdi, un perfecto desconocido, en su primera película, además. Esto, creo, sirve también para subrayar el punto central: a usted, a mí o a mi vecino, se nos puede atravesar un mal día uno de estos perfectos desconocidos, para sacar ventaja de lo que nos hace vulnerables frente ellos: nuestro respeto a la ley. En Capitán Phillips no hay sermones para un lado ni para el otro, pero queda claro que hay una razón muy poderosa para que tengamos leyes. Nuestras vidas (la de usted, la mía, la de mi vecino y hasta la de los criminales) dependen de ello.

2 comentarios:

Sergio Barraza dijo...

Tom Hanks ha personificado al hombte comun y corriente a lo largo de su carrera y la actuacion de Hanks al final como apuntara Ernesto en su reseña muestra lo ironico y tragico que es el secuestro pero creo que el El elemenro clave es el Papel del Somali interpretando a Muse un personaje con un caracter y una determinacion que en condiciones normales de una sociedad recta seria un lider nato y exitoso profesional y son estas areas grises que mejor explora Greengrass deja a un lado el heroismo un director muy interesante.
Saludos

Joel Meza dijo...

Justamente, Sergio: cualquier persona que va tras su determinación sería un gran ciudadano, si jugara con las reglas. Ignoro las condiciones específicas de estos somalís, pero al menos por lo que se muestra en la película, en el mismo pueblo pesquero se ven personas que no le entran a la onda piratesca. Cada quién decide lo que hace, pues.