lunes, 4 de enero de 2010

Sideways a la Mexicana / II: ¡Atáscate 'ora que hay modo!

(Si no lo ha hecho, por favor lea la primera parte de esta historia.)
Subir la Rumorosa siempre es un placer. Me gusta compartir con visitantes de otras partes el dejar atrás el valle de Mexicali y el desierto; en unos minutos elevarse 1300 metros sobre el nivel del mar y ver cómo va apareciendo la vegetación entre las rocas, hasta llegar a los bosques de pinos chaparros y encinos que marcan la frontera entre Baja California y California, entre Tecate y San Diego. A bordo de la camioneta que nos conduce al oeste, hacia el Valle de Guadalupe, Juan Pablo Núñez destapa una botella de tinto (Santo Tomás, por supuesto) y nos sirve en copas, para iniciar el disfrute enófilo del viaje brindado por él, Director General de Vinos Santo Tomás, a esta pequeña pandilla de blogueros montoneros.

En el grupo, Fabiola de la Fuente, editora de la revista elgourmet.com; Miguel Fimbres y su esposa Ileana; Rafa Ibarra; Omar Gámez, representante de Santo Tomás en Mexicali; al volante, Israel Contreras, Gerente de Promoción Estratégica en Santo Tomás; mi esposa María y yo. Nuestro anfitrión suelta un sonoro balido y espera. Silencio total en la camioneta. "Es el tema del viaje", explica Juan Pablo. "En el campo, entre viñedos, tenemos que balar como los borregos. Cada quién al menos debe tener dos tesituras distintas y así, cuando nos falten las palabras, los balidos serán nuestra voz. ¡Beeéeeeeeee!" Bueno... así explicado, supongo que tiene sentido. ¡BaaaaAAAaaaaaaá!

La perspectiva de la montaña al desierto saca a relucir los regionalismos culinarios. Antes del vino, barritas de cereal y jugos ofrecidos por nuestros anfitriones a manera de desayuno sobre ruedas. Rafa Ibarra produce de su mochila unos paquetes de empanadas delgadas y dulces, típicas de Monterrey; ofrece. "Cereal y jugo... demasiado saludable. Hay que balancear con Turcos: carne de cerdo molida con piloncillo en empanada de harina refinada, frita en manteca de cerdo." Fabiola de la Fuente, como buena gourmet, a la menor provocación brinca de la camioneta para correr a comprar un par de "burritos" de carne y frijol: la comida rápida típica de Sonora y Baja California, a base de tortillas de harina caseras, que el vendedor saca de una "hielera" usada para conservarlas calientes a la orilla de la carretera en esta lluviosa mañana. Muchas gracias, paso. Buen provecho, mi estimada gourmet.

Nuestra primera parada en el Valle de Guadalupe: Casa Bibayoff, pequeña vitivinícola de la familia de inmigrantes rusos Bibayoff. Ahí solamente recogeremos a Mauricio Parra, ensenadense recién egresado de Enología en la UABC y creador del Viñedo Urbano, un proyecto que merece ser visitado en Ensenada. El jovencísimo Mauricio, previos balidos generales de reconocimiento ("¡BAAAAAA!"), nos guiará a Alximia, una vinícola artesanal que produce excelentes vinos prácticamente con las manos desnudas en una pequeña casita en medio del Valle, donde Jorge Gerónimo, un amable joven, nos ofrece los tintos experimentales 8 y Complemento. Escuchamos atentos a Mau y a Jorge, que nos describen el proyecto para hacer crecer la producción y vemos la vinícola en construcción, un edificio redondo de tres niveles en el que las uvas pasarán por gravedad por todo el proceso, hasta resultar en los ricos vinos Alximia embotellados.

Una vez probados los vinos y escuchada la explicación, dirigimos nuestros esfuerzos a desatascar la camioneta que se había hundido en el lodo al llegar al ranchito de Alximia. Casi una hora después y con la camioneta aún más hundida, vemos acercarse por el camino de terracería un pick-up con dos personas a bordo. Al detenerse, oímos una sonora carcajada del lado del pasajero y vemos aparecer a un rubicundo y enorme hombre de sombrero: David Bibayoff que, blandiendo una botella de su propio vino blanco en una mano y una copa llena en la otra, vuelve a reír al ver la infraestructura, digna de Caminos y Puentes Federales, que hemos construido con tablas y grava, tratando de rescatar nuestro transporte y el tractor de Jorge, que había llegado a ayudarnos, sólo para atascarse también. "¡Muy buenos para hacer vinos, muy p[...burros...]s para manejar!" dice David Bibayoff usando pintorescas expresiones nada rusas, mientras abraza alegremente a Juan Pablo, Israel y Omar, sus colegas de Santo Tomás. "¿Puedo opinar?" Por supuesto, Sr. Bibayoff. Siguiendo sus instrucciones, en dos minutos la camioneta sale del lodo. Más carcajadas rusas, balidos de alivio por nuestra parte y seguimos nuestro viaje con rumbo a Monte Xanic.
(Aquí la crónica completa de la atascada, incluyendo fotos, por Rafa Ibarra.)

Chenin Colombard, el único vino blanco de Monte Xanic que conocía. Delicioso. Hace varios años me lo recomendaron en un restaurante local, ante mi ignorante explicación de que no tomaba vinos blancos por ser dulces. Desde entonces, junto con el XA Blanc de Blancs de Domecq, es mi blanco de batalla. Atendidos por Erika Cusine e Israel Zenteno, Relaciones Públicas y Gerencia de Producción, respectivamente, entre explicaciones, risas y amena conversación, probamos varios vinos de Monte Xanic. Reporto feliz que he agregado un nuevo blanco a mi lista y de paso continúo atestiguando la camaradería y generosidad que existe entre colegas de las distintas casas ensenadenses. ¿Alguien dijo Tijuana? Próxima parada, L.A. Cetto.

En realidad no hay que ir hasta Tijuana para conocer L.A. Cetto, la mayor productora de vinos en México. Si bien la embotelladora está ubicada en el centro de aquella ciudad, sus viñedos están distribuidos entre este Valle de Guadalupe y el de San Vicente (al sur de Ensenada). La vinícola se encuentra aquí, a medio camino entre Ensenada y Tecate, donde Marco Amador, el sommelier de Cetto, nos muestra las gigantescas barricas de acero (¡más de 103 mil litros!) donde se produce el vino de las líneas más populares de Cetto, así como las barricas pequeñas donde ven la luz vinos como los deliciosos Don Luis.

Marco nos invita a pasar a una sala donde se ha dispuesto una mesa para todo el grupo e iniciamos la cata de los famosos vinos de Cetto, desde los comerciales Sierra Blanca (aprendo que una tapadera de rosca de metal es tan válida en un vino como el mejor corcho, por su cierre hermético) hasta caros vinos premiados, guiados por este amable y abierto Sommelier. "No todo el trabajo es probar vinos; el desarrollo de productos y la talacha administrativa consumen mucho del tiempo, aunque no lo crean. Mi propia esposa sospecha cuando regreso a casa después de un día en la oficina: 'No hueles a vino... ¿dónde andabas?'" nos confía Marco, mientras nos sirven un inmejorable borrego horneado con verduras ("¿BEEEEE?"), acompañado de frijoles en caldo y vinos Cetto a placer.

El sábado llega a su fin mientras nos enfilamos a Ensenada, donde pasaremos la noche. En el camino, Rafa, Miguel y yo reflexionamos sobre lo que hemos visto ese día. Coincidimos en la camaradería y amistad con que se tratan unos a otros los distintos productores de vino ensenadenses/tijuanenses, sin importar si son pequeños, como Alximia y Bibayoff, medianos como Monte Xanic o gigantes como Cetto y Santo Tomás. Además, la generosidad con que mutuamente complementan sus respectivas explicaciones y cómo, por ejemplo, Juan Pablo Núñez hace las preguntas apropiadas para que sus colegas y amigos presuman alguna parte de sus procesos, instalaciones y vinos que estaban quedando fuera de la plática. Un gran guía en la Ruta del Vino, sin duda. ¡Beeeeeéeee!

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Epílogo: Nuestros anfitriones nos dejaron en el hotel relativamente temprano, poco después de las 9 pm del sábado, por lo que Miguel Fimbres y yo, muy diligentes, nos impusimos la noble tarea de llevar al regiomontano Rafa Ibarra a conocer el Hussong's, centenaria cantina ensenadense que seguramente vivió tiempos mejores, cuando las cervecerías regias y las papas fritas no eran monopolio. Para no hacer el cuento más largo, algunas horas y ricas cervezas Bohemia después, aunque Rafa soportó estoicamente la diferencia de dos horas de Nuevo León con Baja California, finalmente Miguel y yo nos compadecimos. Previos tacos de carne asada y anís pa'l desempance (sugerido por Ileana, esposa de Miguel) en una segunda cantina, mientras Terminator 2 echaba plomazos en una pantalla detrás del cantinero, nos fuimos a dormir para recuperar fuerzas y seguir con nuestro viaje por la Tierra del Vino.

Para quienes no conocen el Hussong's, una probadita del excelente ambiente musical:

7 comentarios:

Negrito dijo...

Compadre se me hace que va cambiar su giro del blog, y el ayJaime(el aleman ese) ya lo empezo a afectar, ya que el Colombard lo probo hace aproximadamente 12 años despues de mi primer visita a Monte Xanic, que el esos tiempos, tomabamos Black tower y hasta padre Kino, y no apreciabamos sabores es cierto..
espero la narracion del 2do dias.
Saludos..

Joel Meza dijo...

Sicierto, Compadre, no me acordaba que tú me iniciaste en el buen camino de esos blancos... lo que pasa (toda buena explicación superflua empieza con un "lo que pasa") es que hace unos 10 años seguramente andaba yo impresionando mujeres, ordenando, muy macho, solamente vinos tintos en los restaurantes y en una de esas surgió la sugerencia del Chenin Colombard de Monte Xanic. Por cierto, en la siguiente crónica hablaré del aromático Colombard de ST.
(Ya ví tu lista de lo mejor del 2009... coincido pero no coincido con el Blu-ray...)

Usuario dijo...

Ay wey mis ojos. Pero lo leí todito, chinga.

Quién fuera tú, pa darte el gusto de viajar, de comer y de bloggear. Bueno, más bien dicho, de hacer todo lo que redactaste. Ahí me entenderás, un saludo.

Joel Meza dijo...

Usuario, aunque uno de mis sueños es el buen vivir, la verdad es que cosas más mundanas, como el trabajo, ocupan mis días. Por eso se agradece una oportunidad como la que nos brindó Vinos Santo Tomás y por supuesto, lo menos que puedo hacer es bloguear acerca de ello. Ya ves, precisamente quejándome en uno de estos foros es como llegó la invitación, así que uno nunca sabe por dónde salta la liebre.

Bienvenido a los comentarios y a descansar esos ojos, porque ya siguen nuevas entradas con lo mejor del 2009 y la tercera parte de Sideways a la Mexicana

Srta. Maquiavélica dijo...

definitivamente me dejo embobada con su experiencia¡¡¡ wooww para la otra invite no?' o digale a su amigo q soy una blogger catadora de vinos(aunque es mentira) pero me fascina ese mundo ejje
besitos y feliz año guapo

Rafa Ibarra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafa Ibarra dijo...

Qué onda Joel. Chidos los eventos narrados ese día, ¿no? Gracias a ti y a Miguel por llevarme a conocer el Hussong's. Neta que después de andar sacando camionetas de lodazales y con las 2 horas de diferencia, ya andaba más pa' allá que pa' acá. Pero me la pasé bien, queda el buen recuerdo de mi primer visita (y espero no sea la última) a tan pintorezca cantina.

Recuerdo que después de los tacos, cuando estábamos en el bar de al lado viendo 'Terminator 2', en la parte de la persecusión del trailer y la moto, nos decías emocionado: "¡Miren eso! Eso es un VERDADERO trailer chocando contra un VERDADERO puente y explotando DE A DE VERAS. No está hecho por computadora". Es verdad que con los efectos del "hombre líquido" creo que hasta un Oscar ganó esta película, pero había muchas imágenes verdaderas, como les dices tú. Has de cuenta, lo opuesto a 'Avatar'.

Muy chida la experiencia. Un abrazo mi estimado.

--Rafa Ibarra
El mundo de Rafa Ibarra