martes, 6 de febrero de 2018

Cartas a van Gogh **1/2

(Loving Vincent, Polonia/Reino Unido/EUA 2017)
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

¿Vincent van Gogh se suicidó o fue asesinado? Aunque la duda es sembrada en el protagonista (el joven hijo de un empleado postal amigo de van Gogh) en Cartas a van Gogh, por sus pláticas con cerca de una decena de franceses que conocieron al sufrido pintor, la película en realidad no se trata de una oscura teoría de conspiración. Incluso, hacia el último tercio, la creciente intriga es dejada de lado y el verdadero tema es abiertamente expresado: lo importante no es saber cómo murió Vincent, sino cómo veía (y vivía) la vida y el arte. Por supuesto, a través de mostrarnos su obra en esta excepcional cinta de animación, dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Welchman.
Así, las entrevistas con los conocidos de van Gogh son solamente el pretexto para hilar la impresionante recreación animada de varios de los cuadros más famosos del artista holandés. Cada entrevistado es un personaje animado salido de sus pinturas, desde un cartero hasta el doctor que lo trató por su depresión, hacia el final de sus días. Y los paisajes donde ocurren las escenas, urbanas, campiranas y hasta celestes, son igualmente una animación de pinturas al óleo que imitan a las originales de Vincent.
La película pone sus reglas narrativas desde el inicio y las sigue hasta el final de la hora y media que dura: el mundo (la Francia de 1891, un año después de la muerte del pintor) y sus habitantes se nos muestran como si van Gogh los estuviera viendo, pintados en coloridos óleos con su tosco estilo posimpresionista. En cambio, los recuerdos evocados por cada entrevista son presentados en blanco y negro, pintados también, pero de una forma más realista y dramática.
Si bien la historia es entretenida y el periplo del entrevistador es a ratos cómico y a ratos conmovedor, pronto queda claro que no hay más que eso: una hilación de personajes y escenas pintadas por van Gogh, mostrados en virtuosa animación que deslumbra pero termina por reemplazar al relato.

4 comentarios:

Champy dijo...

Tú última sentencia se lee como que medio desoladora...así es?

2046

Joel Meza dijo...

Desoladora, no sé, Champy; en todo caso, sí fue una decepción el tercer acto de la historia. El protagonista cambia de parecer, sin mayor trámite, respecto a la intriga de los hechos que le han narrado y la película simplemente se acaba.

Pablo Villalobos dijo...

A mí me hicieron como los españoles. Me deslumbraron con sus técnicas y ya no pude ver más allá de la minuciosidad del rodaje y el estilo. Es cierto... es muy vistosa! Hasta se me antoja ver la de la vida de Saturnino Herrán!

Champy dijo...

JAJAJAJA

Te la bañas Pablo.

2046