viernes, 21 de abril de 2017

Sandy Wexler *

(Sandy Wexler, EUA 2017)
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Esta semana Netflix estrenó en exclusiva una película protagonizada por Adam Sandler. Va mi reseña.

Adam Sandler puede ser gracioso y buen actor, pero uno no lo sabría por sus casi 50 películas, la mayoría malas. Sacando cuentas rápidas (y no las he visto todas, tampoco soy tan masoquista), sólo se salvan 3, acaso 4, de todo el bonche. Por qué Netflix pensó hace unos años que era una buena idea contratar a Sandler para que les hiciera 8 películas en exclusiva, sigue siendo un gran misterio. Las 2 primeras del paquete resultaron infumables. No pude pasar de los primeros 20 aburridos minutos en cada una. Llega ahora “Sandy Wexler” la tercera y al menos, a su favor, esta sí la pude ver completa, por dos razones: primero, por curiosidad y segundo, por Jennifer Hudson, que por alguna mala jugada del destino interpreta al interés amoroso del ridículo personaje de Sandler.

La película propone la historia de “Sandy Wexler” (Sandler con pelo grasoso, gruesos lentes y hablando permanentemente con una de sus irritantes voces en falsetto), un pobre diablo que es mánager de artistas mediocres en el Hollywood de los 90s. “Wexler” conoce y convierte en su cliente a una bella y extraordinaria cantante que trabaja en los ridículos shows de Magic Mountain, interpretada por Jennifer Hudson con una chispa que no hace difícil entender que “Wexler”, además, se enamore de ella.

Lo que de plano no funciona son los trucos de la historia: la cantante también parece enamorada del mánager, a pesar de su pobre personalidad y evidente incompetencia. Eventualmente la cantante despega, pero sin el lastre de “Wexler”, que nunca le confiesa su amor. Aquí es donde llega el segundo y forzado truco: sin mayor evidencia que la palabra de famosas celebridades en entrevistas recurrentes a la cámara, en lo que parece ser una reunión de gala, resulta que “Wexler” sí es muy admirado y sí fue un gran mánager, pero sólo porque el guión lo requiere y, aparentemente, porque todos estos famosos quieren mucho a Adam Sandler.

La poca y mala comedia en esta larga película (arribita de 2 horas), finalmente se compensa con las canciones y la presencia de la Srita. Hudson.

3 comentarios:

Pablo Villalobos dijo...

Opino lo mismo.

Aunque yo tampoco me la paso bien cuando Sandler hace su vocecita estúpida, cuando no la usa no me parece tan malo. Yo no sabía cuantas películas le faltan en su contrato de Netflix, pero las dos anteriores a esta me entretuvieron. Una quizás por el extenso reparto y las locuras de los personajes, y la otra porque Spade me cae bien y quise ver como le quedaba su papel de Gutierritos. Yo creí que llevaban más pero si todavía les faltan cinco, qué bárbaros! Ojalá en alguna de ellas Sandler haga de sordomudo!

Para quien guste de leer mi blog, esta es mi reseña: http://cinematerapia.blogspot.com/2017/04/sandy-wexler-2017.html
Gracias!

Joel Meza dijo...

No creo que tengamos tanta suerte, Pablo.
Ahora, no es tanto la forma sino el fondo: la única vez que esa voz y ese personaje neurótico de Sandler fue bien usado y resultó en una excelente película, es Punch Drunk Love, de PTA.

Impresionante tu blog, por cierto. Salud.

Pablo Villalobos dijo...

Muchas gracias!