jueves, 14 de mayo de 2015

De Mad Max a pingüinos danzarines: El cine de George Miller

Mad Max (1979)
Un jovencísimo Mel Gibson, en su debut internacional, es el policía australiano Max Rockatansky quien, al perder lo que más quería, persigue, juzga y ejecuta a pandilleros y criminales de la carretera. Al igual que ellos, Max también ha terminado por dejar atrás todo signo de civilidad y decencia en un mundo obsesionado por la escasez de combustible. La básica historia (inspirada en las de vaqueros solitarios) y la crudeza de la violenta puesta en imágenes, aún 35 años después, siguen siendo referentes de las películas con temas post apocalípticos.

Mad Max 2: El guerrero de la carretera (1981)
Max Rockatansky sigue vivo, años después perderlo todo, incluyendo su humanidad, por causa de los criminales de la carretera. Ahora vaga por un mundo destruido por las crisis energéticas, donde los sobrevivientes se han revertido a una humanidad dividida en tribus enfrentadas violentamente unas con otras por el dominio del combustible. Max (Mel Gibson) terminará, aunque no lo quiera, del lado de los más débiles en un camino a la redención que él mismo no busca.

Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno (1985)
Los años pasan, las cosas se ponen peor para la Tierra y Max (Mel Gibson nuevamente) continúa su solitaria vagancia, evitando involucrarse con los problemas de otros humanos. Inevitablemente termina en medio de una comunidad de salvajes comerciantes que han creado sus propias reglas de dominio y sobrevivencia, dirigidos por una codiciosa y tramposa mujer (la cantante Tina Turner) amante de las artes y la violencia.

El grupo de niños que se une a Max y la violencia muy bajada de tono respecto a las dos películas anteriores hacen de Mad Max 3, lo que la película de los ositos fue a La Guerra de las Galaxias.

La dimensión desconocida (segmento "Pesadilla a 20,000 pies") (1983)
Un aterrado hombre enfrenta, literalmente, su miedo a volar, cuando descubre por la ventanilla del avión a un gremlin que parece empeñado en hacer estrellar la nave repleta de pasajeros, en esta versión para la pantalla grande del clásico de la tele de los ‘60s, con John Lithgow en el papel del horrorizado pasajero.

Las brujas de Eastwick (1987)
El mismísimo demonio se aparece con forma humana, la de Jack Nicholson, para ser precisos, en un apacible y religioso pueblo norteamericano, haciendo caer en tentación a tres hermosas mujeres solteras y escandalizando a todos los vecinos con sus excentricidades y sus pecados. El trío de bellezas tentadas son Cher, Susan Sarandon y Michelle Pfeifer.

Babe el puerquito valiente (1995)
George Miller escribió pero no dirigió esta película sobre el triunfo ante la adversidad y el desafío a lo establecido, con un granjero australiano (el siempre amable James Cromwell) y su decente y obstinado puerquito, que llegan juntos a la máxima competencia nacional de perros pastores ovejeros.

Babe el puerquito va a la ciudad (1998)
Miller sí dirigió la segunda aventura del puerquito Babe y se nota. Es inevitable relacionar la comunidad de animales a la que llega Babe, con el mundo de Mad Max, regido por los más fuertes y los más tramposos. Hay que ver la escena culminante, con la esposa del granjero haciendo elásticos ecos de la pelea en la Cúpula del Trueno, de Mad Max 3.

Happy feet: El pingüino (2006)
Un emocionante musical animado sobre la vida de los pingüinos en la Antártida y, nuevamente como tema principal en la obra de Miller, el valor de enfrentar la adversidad de ser diferente a los demás. La historia va de lo desgarrador a lo alegre, para volver a lo desgarrador. La intervención humana hacia el final resulta completamente innecesaria para la historia pero funciona como mensaje ecológico, otro interés en las películas de Miller.

2 comentarios:

José Antonio Gaitan Richkarday dijo...

Me recuerda a Sam Raimi, de diretor amateur con el genial Bruce Campbell, a Spider-Man con Tobey McGuire. O Robert Rodriguez, desde From Dusk 'til Dawn con Tarantino, hasta Mini-Espias, y luego a Machete. Tambien esta Hugo, de Scorsese, o inclusive Jack, de Coppola. Curioso las variedad de peliculas que uno puede llegar a dirigir.

Joel Meza dijo...

Sólo que Coppola se secó de Jack en adelante...