jueves, 21 de agosto de 2014

¡Me Muero Bichi! / VI: ¿Moderna o desnaturalizada?

Porque el arte no necesita de estrellitas ni calificaciones, sigue mi batalla personal contra la estupidez de los destruibuidores de cine en México, desde la comodidad de mi sala. En cueros.
(Aunque en este caso, estas letras obedecen a la celebración del centésimo aniversario del debut de Chaplin en el cine, por parte de la cadena mexicana Cinépolis, durante Agosto de 2014. Así que, previamente vestido, a disfrutar en la pantalla grande.)
Tiempos Modernos
(Modern Times, EUA 1936)
A diferencia de los largometrajes anteriores escritos, dirigidos y protagonizados por Charlie Chaplin, en Tiempos Modernos la historia consiste de una serie de viñetas prácticamente sin hilación. Su personaje central pasa de ser un estresado obrero (en las escenas más famosas de la película, donde es literalmente tragado por los engranajes del capitalismo o cuando es alimentado por una máquina automática, para continuar trabajando a la hora del lonche), a un preso modelo cuando es encarcelado por infundadas acusaciones de “comunismo”. Al quedar libre se topa con la realidad del desempleo generalizado (es la Gran Depresión) e intenta infructuosamente regresar a la cárcel para ser, literalmente, mantenido por el gobierno.
En sus correrías se topa con una bella joven que, eventualmente, se convertirá en su compañera de aventuras. En este personaje es donde están mis objeciones. Chaplin, el escritor y director, muestra la trágica historia de la muchacha: su padre ha sido asesinado y sus pequeñas hermanas enviadas a un orfanato. Ella logra escapar de las autoridades y, al toparse con el vago, automáticamente toda esa historia previa queda borrada y no se vuelve a mencionar, excepto hacia el final, únicamente por el asunto de ser fugitiva del orfanato y como pretexto para que Chaplin  termine (esta vez, sí con la bella, si bien olvidadiza de sus hermanitas y por lo tanto desnaturalizada novia) caminando hacia el proverbial horizonte, sin rumbo fijo, como lo vimos antes en El Circo.
Por mucho que me reí con todas las rutinas físicas, de las cuales Chaplin sin duda es El Maestro, ni siquiera la sorpresa de oír por primera vez la voz del vago (que por cierto sería la última, ya que Chaplin decidió jubilarlo en esta cinta) pudo hacerme olvidar este que, para mí, es un gran descuido argumental.

1 comentario:

José Antonio Gaitan Richkarday dijo...

Sobre las Adaptaciones:

Parece que la industria del cine consiguió una mina de oro: Adaptaciones de todo. Después de fallar en adaptaciones de comic, o simplemente ser mediocres, le pegaron al clavo con X-Men: Primera Generación (Y secuelas), Batman, Guardianes de la Galaxia, etc. Mucho antes encontraron que era fácil explotar la demográfica de las/los adolescentes con Bajo la Misma Estrella, Divergente, Los Juegos del Hambre, y próximamente 50 Sombras de Grey.
Las adaptaciones no son algo nuevo, La mayoría de las películas de Kubrick son adaptaciones de libros, y aun así, varias películas están basadas en algo, libros, leyendas, historias, etc. Pero parece que una buena parte de las películas más taquilleras están basadas en algún libro, o historieta o una caricatura basada en una historieta. Aunque no me agrada mucho la idea de que la gente no lea y simplemente vea la película, también debe haber un porcentaje de gente que lea por la razón contraria, le gusto la película y decidió que tal vez leerla no sea tan malo, y a esa gente que le sucede eso, bien por ustedes. Y para la industria del cine mexicano, traigan mas películas, me paso viendo películas excluidas para Estados Unidos y los del otro lado del charco, y no creo que sea el único.