miércoles, 3 de marzo de 2010

¡Me Muero Bichi!/I: El Festín de Joel.

Porque el arte no necesita de estrellitas ni calificaciones, felizmente reporto los resultados de mi primer ciclo ¡Me Muero Bichi!, mi batalla personal contra la estupidez de los destruibuidores de cine en México, desde la comodidad de mi sala. En cueros.

El Festín de Babette (Babettes gæstebud, Gabriel Axel, Dinamarca 1987). Hay un cuento en el que un hombre está en su casa en medio de una inundación. Pasa un vecino en un auto todo terreno, ofreciendo auxilio. "Dios me salvará", declina el hombre. Con las aguas más arriba, el hombre sube a la azotea y pasa otro en una lancha. "Dios me salvará". Las aguas crecen y aparece un helicóptero. Usted entiende: el hombre se niega, se ahoga y al llegar al Cielo, frente al Creador, le reclama su suerte. "Hijo mío, te envié un todo terreno, una lancha y un helicóptero..."
Con una estructura parecida, en El Festín de Babette dos ancianas danesas dedicadas al Señor y al servicio a los miembros de una pequeña y apartada comunidad luterana de mediados del siglo 19, simplemente sonríen discretamente cada vez que sus vidas han estado a punto de cambiar, sea por los avances de temerosos pretendientes de juventud, por la visita de algún bohemio artista forastero o la eventual llegada de Babette, una refugiada francesa a quien adoptan como sirvienta. Los años pasan, las arrugas y las canas se asientan y las dos hermanas viven entregadas al servicio y a la oración.
Pero dice un dicho que la tercera es la vencida. Babette, por un hecho completamente circunstancial, ofrece a sus patronas un maravilloso festín digno del mejor restaurante parisino. La preaparación de los exóticos manjares colma de color no sólo la, hasta ese momento, casi monocromática pantalla y por ende nuestros sentidos como espectadores; también afecta la vida de las ancianas hermanas y sus devotos vecinos en formas insospechadas (un sólo y delicioso ejemplo: note usted la dicha en los rostros de los accidentales ayudantes de Babette). Claro, dice otro dicho: misteriosos son los caminos del Señor.

Los pilones de la semana:
Anything Else (Woody Allen, EUA 2003). Woody Allen se desdobla genialmente en sus dos jóvenes protagonistas, Cristina Ricci y Jason Biggs, demostrando que sus diatribas no son un asunto generacional.

Hollywood Ending (Woody Allen, EUA 2002). ¿Allen no se ríe de Hollywood: se ríe con Hollywood? Con Tea Leoni como bono. Para Allen y para uno como espectador.

Then She Found Me (Helen Hunt, EUA 2007). Helen Hunt muestra en su debut como directora y guionista para la pantalla grande por qué tantos episodios de la serie noventera de tele, Mad About You (del comediante Paul Reiser y poco a poco y cada vez más, de ambos y a veces completamente de Hunt), estaban casi siempre a un paso de ser muy buenos chick flicks (pa'l viejerío, pues). Diga usted si no: Colin Firth, en su gustado papel de galán renuente. [ ] <- Espacio para suspiros de las lectoras.

Land of the Lost (Brad Silberling, EUA 2009). Inspirada en la serie de tele setentera homónima, sobre las aventuras de una familia de la época, perdida en una dimensión paralela donde conviven dinosaurios, cavernícolas y lagartijas paradas que, amenazantes, caminan leeeento. Claro que hay que entender el "inspirada en" como un vehículo del casi siempre genial (aquí, sí) Will Ferrel, quien además no teme pasarle el volante por largos ratos a sus compañeros de reparto. En otras palabras, la película no tiene absolutamente nada qué ver con la serie, excepto por las lagartijas paradas y el sonido de un banjo ocasional. En la sintonía correcta, me reí por dos horas continuas. Y canté A Chorus Line.

Cassandra's Dream (Woody Allen, EUA/RU/Francia 2007). Empezando con la ominosa música de Philip Glass, continuando con los puntuales y transparentemente escogidos diálogos de los personajes (Colin Farrell y Ewan McGregor como improbables pero finalmente convincentes hermanos), siguiendo con el uso de silencios en ciertas escenas clave, la tragedia está cantada desde el principio. Creo que Allen es mucho menos evidente y predecible cuando hace sus habituales comedias. No por ello dejan de calar las consecuencias a las acciones de los personajes. El destino, como dije, cantado, pues. Y no, no se trata de un segundo musical de Woody Allen.

Zach and Miri Make a Porno (Kevin Smith, EUA 2008). No estuve equivocado en mi apreciación cuando ví las caras de buenazos de Seth Rogen y Elizabeth Banks en los distintos posters de esta comedia de Smith, a quien generalmente le saco la vuelta (¿se repondrá alguna vez del éxito de Clerks?). Carcajadas varias, sonrisas a todo lo largo y ancho y sí, un romance digno de cualquier chick flick que se respete. Con humor escatológico como arroz y palabrejas en cada %$^#$!! diálogo.

5 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

Mucho chick flick Joel... Y bichi y solo. Me preocupas. Rezaré por ti.

Joel Meza dijo...

Nomás fueron dos, Duende: Then she found me y Zach and Miri. Y Then she found me la ví acompañado. Eso sí: todas las ví en calzones.

miguel dijo...

Esa imagen mental ya me arruinó la tarde...

Salud!!!...os
Miguel

Amigos de la Vid

Joel Meza dijo...

Bueno, mi regla número uno es que los calzones deben estar limpios.

Carlos Tapia dijo...

Mi buen Joel desafortunadamente no he podido ver las peliculas de tu ciclo Me Muero Bichi, que no dudo el dia de mañana sea proyectado en la cineteca nacional y tu expondras tu opinion como lo hiciste en el blog de cada una de tus peliculas.

Cristina Ricci yumi yumi es guapisima y por favor tiene usted prohibido echarle el ojo a mi esposa Tea Leoni, si Nicolas Cage no me la gano en hombre de familia menos tu jiji, veo que te gusta mucho el "humor" que agrega en cada pelicula Woody Allen, de Helen Hunt pues creo que se quedo en la serie mad about you y el oscar que gano creo yo en mi personal punto de vista se lo tuvo que dar en agradecimiento a Jack Nicholson.

Por cierto ya me metiste el gusanito......DE CRITICAR!! a buscando a pancho..a luismi...a nemo, saludos y pues mientras sean calzones y no tanga mi buen joel como dice BROZO cada quien sus miserias, saludos.