domingo, 20 de febrero de 2011

El Rito ***

(The Rite, EUA 2011) Clasificación México 'B-15', EUA 'PG-13'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

¿Juai de rito?
1. Porque las películas de exorcismos siempre se venden bien.
2. Porque, junto con Ian Holm, Anthony Hopkins es el otro actor británico que nos encanta ver hacer cara de desquiciado en las películas hollywoodenses.
3. Porque, aunque sí hace pegar algunos buenos brincos, el director Mikael Håfström no hizo una película de terror, sino un drama de crecimiento.
4. Porque Rutger Hauer sigue siendo Rutger Hauer.
5. Porque hay un sacerdote viejo y uno joven... pero no cabezas giratorias ni sopa de chícharos...
6. Porque Alice Braga, aunque está re-bien, sigue haciendo su carrera hollywoodense sin tener que ser, a fuerzas, el interés romántico de la película.
7. Porque Ciarán Hinds es muy bueno para dar discursos. Lástima que no salga más en la película.
8. Porque Toby Jones, como sacerdote, suelta de forma completamente natural un 'shit' mientras da consejos a su alumno favorito.
9. Porque logra mantener interesado al público a pesar de su predecible trama.
10. Porque las distribuidoras de cine hollywoodense en México siempre encontrarán la forma de promocionar cine de fórmula usando los canales más propicios, así sea el Presidente de la República explicando a Wolverine cómo salvó al mundo de la influenza, o al más visto lector de noticias televisivas exhibiendo su pobre dominio del Inglés en una entrevista chafa pero que, qué le vamos a hacer, todos hemos visto una y otra vez en youtube. ¿Juai de rito? Porque en México nos encanta el mitote, pues.

sábado, 12 de febrero de 2011

Los Ojos de Julia *

(España, 2010) Clasificación B-15
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Hay una escena, en esta película de terror, en que Julia, la heroína buenona y gritona descubre el juego del asesino y le espeta un "¡hijo de puta!", precisamente frente a la señora madre del tipo. Hasta donde sabemos en ese punto de la película, la buena ancianita no está involucrada en los crímenes y está tan horrorizada como quien suelta la mentada de madre. No dice nada bueno de Los Ojos de Julia el que el impotente insulto sea recibido por el público en la sala con una sonora carcajada, por la aparente insensibilidad de Julia.

Básicamente así transcurren los 112 minutos de Los Ojos de Julia, del catalán Guillem Morales, donde Belén Rueda, a quien vimos anteriormente en la excelente El Orfanato (producida también, como ésta, por Guillermo del Toro), se tropieza una y otra vez con un intento de trama que da absurdas vueltas para ligar malos intentos de clichés tras clichés y plagios tras plagios de otras películas de suspenso, empezando por el asesino con un motivo "me robaron mi patito de hule" (como nadie voltea a verme, mi venganza al mundo es tener novias ciegas; huy...). Hombre, hasta el enfrentamiento final (o en todo caso creo que fue el enfrentamiento final, ya perdí la cuenta) con el asesino nos da a Julia usando como única arma el flash de una cámara, provocando nuevas carcajadas en el respetable. Baste recordar la impotencia y desesperación que uno siente como espectador ante la futilidad de la misma acción (y prácticamente el mismo efecto visual en pantalla) por parte de Jimmy Stewart en La Ventana Indiscreta, de Hitchcock, para ver cómo la cinta de Guillem Morales pierde.

Debo decir que la propuesta visual de Morales y su cinefotógrafo Oscar Faura (el mismo de El Orfanato) me pareció bien empleada para crear la sensación de encierro por parte de la protagonista al perder la vista: Morales y Faura se las ingenian para que en esa parte de la película no podamos ver a los demás personajes, excepto por una mano o una espalda, guiándonos únicamente por sus voces. Por otro lado y ya que menciono el sonido, la excesiva partitura de Fernando Velázquez no cesa de decirnos qué debemos sentir en cada escena. Hasta donde recuerdo, Velázquez hizo mejor trabajo, precisamente, en El Orfanato. Mire, pa' qué me ando con rodeos: si quiere ver una película de terror, producida por Del Toro, fotografiada por Faura, con la música de Velázquez y con los gritos de Belén Rueda, rente El Orfanato.

domingo, 23 de enero de 2011

El Avispón Verde *

(The Green Hornet, EUA 2011) Clasificación México 'B', EUA 'PG-13'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Un Film de Michel Gondry. Hay más de una razón para esperar una buena película etiquetada así. Una historia intrigante. Imágenes originales e inolvidables. Buenas actuaciones. Banda sonora con canciones llegadoras. Acabo de ver El Avispón Verde. Un Film de Michel Gondry. Esperaba, pues qué más, un film de Michel Gondry. Algo como ésto.

Un Film de Michel Gondry: Eterno resplandor de una mente sin recuerdos
Un Film de Michel Gondry: Be Kind Rewind
Un Film de Michel Gondry: La Ciencia del Sueño

Esto es lo que significa "Un Film de Michel Gondry... escrito por Seth Rogen": El Avispón Verde

sábado, 22 de enero de 2011

Laurel y Hardy.

Leyendo los tuiteos de Diezmartínez al margen de su blog, seguí una liga al blog de Ebert y disfruté (MUCHO) lo siguiente:Y por si tienen curiosidad, aquí abajo con la música original. Y sin la innecesaria -y mal hecha, por cierto- coloreada.

jueves, 23 de diciembre de 2010

TRON ***1/2

(EUA, 1982)
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Al Ingeniero Retamoza, el maestro que hace veintitantos años hizo posible que yo disfrutara TRON al máximo.Hace veintiocho años la casa Disney estrenó TRON, el primer largometraje en utilizar animación por computadora en una gran parte de las escenas (estimo que unas tres cuartas partes de la hora y media que dura). Steven Lisberger, quien escribió y dirigió, no sólo se contentó con usar dibujos y animación computarizada sino que mostró su devoción por esta tecnología, al contar una historia que ocurre nada menos que adentro de una computadora y es protagonizada por programas de cómputo. Tal vez en esta época, en 2010, ésto no tenga nada de particular. En 1982... bueno, básicamente nadie la entendió.

O casi nadie. A decir verdad, la historia no es nada del otro mundo. El director de un corporativo de tecnología se apropia de las creaciones de Flynn, el mejor programador de la compañía. Cuando Flynn quiere recuperar sus programas (juegos de video que la compañía vende como pan caliente), literalmente es atrapado por las computadoras y, desde adentro, "escaneado" por un rayo láser, tiene que enfrentarse a un malévolo Programa de Control Maestro, que es quien roba todo tipo de programas (juegos, programas de contabilidad, hojas de cálculo, etc.). Este mundo computarizado parodia al régimen totalitario de la extinta URSS, donde la libertad de acción, de pensamiento y hasta de religión (los programas "creen" en sus Usuarios -los humanos- y se refieren a ellos como si fueran deidades). Y por supuesto, Flynn es el típico rebelde estadounidense que se enfrenta al dictador para salvar a todo mundo. Qué quiere usted, vivíamos en la Guerra Fría.

Entonces, ¿por qué nadie la entendió? Bueno, creo que los problemas empiezan cuando los personajes, que son programas de cómputo, hablan entre sí de bits, puertos de E/S, ALUs, simuladores y otras lindezas. En 1982 poca gente estaba familiarizada con el uso de computadoras y mucha menos gente entendía cómo funcionan estos aparatos y sus programas. ¿Veintiocho años después, con las computadoras prácticamente como un electrodoméstico más, la entenderían los millones de usuarios en todo el mundo? Yo creo que no. La tecnología se ha movido en estas tres décadas desde TRON, hacia una mayor facilidad de uso, donde incluso no es necesario leer, mucho menos saber programar, sino simplemente seleccionar dibujitos para obtener lo que uno necesita de una computadora. Así que los detalles de TRON siguen siendo lengua extraña para cualquiera.

Entonces, si no se entiende, ¿vale la pena? Para mí, sí valió la pena en su momento y sigue valiendo la pena ahora que la he vuelto a ver en DVD. La inventiva de los dibujantes y animadores para crear ese mundo dentro de la computadora resultó tan emocionante como lo que La Guerra de las Galaxias nos había mostrado cinco años antes. TRON pisó terrenos nuevos para los cineastas y para los cinéfilos y eso era y sigue siendo digno de verse. La dirección de arte y los efectos especiales para mezclar actores con escenarios y utilería dibujados por computadora (mezcla realizada usando efectos fotográficos, no computarizados) nos muestra un mundo extraño donde todo es prácticamente monocromático, excepto por delgadas y coloridas líneas de luz neón sobre los trajes de los personajes (los malos de rojo, los buenos de azul), además de los espectaculares vehículos: tanques de guerra, torres de vigilancia móviles, mariposas electrónicas y, por supuesto, las motocicletas de luz. Tal vez la imagen más icónica de TRON sea la de estas motocicletas dejando tras de sí estelas de colores.

¿Otra razón para ver TRON? Un joven Jeff Bridges, encarnando al rebelde héroe humano que salva los programas "buenos" de los programas "malos". Y como buen rebelde, se brinca, literalmente, las trancas, enfrenta a los malos, empujando al líder a cumplir su destino y de paso, casi bajándole la novia, para luego dejarla ir en nombre de la causa (¿Casablanca, alguien dijo?).

Hace veintiocho años, decía, casi nadie entendió los MUCHOS detalles técnicos y la película pasó con más pena que gloria por la taquilla. Y cuando digo "casi", lo digo con conocimiento de causa. En ese tiempo su servidor, un adolescente preparatoriano, formaba parte de la primera (y pequeña) generación, en mi escuela, de estudiantes de Electrónica Digital (computadoras, pues) y tuve la suerte de ver TRON mientras aprendía sobre Arquitectura de Computadoras y Programación. Eramos unos 5 o 6 muchachos, pelando chicos ojotes en el cine, emocionados de entender por qué uno de los personajes sólo dice "SI" y "NO"; de saber de la importancia del puerto de E/S, las ALUs, los programas de control y del significado de los discos voladores. Nos reíamos también de varias incongruencias, como el que los programas se cargaran de energía, como si fueran lámparas de baterías. Volteando a la sala semivacía, podíamos ver cómo el resto del público simplemente parecía estar esperando a que volvieran a salir las motos de luz.

Supongo que ésa es la verdadera razón de que Disney haya hecho, tres décadas después, una segunda parte: por fin tenemos, de nuevo, las motos de luz. Y adivine usted quién va a estar en primera fila para verlas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Oído al pasar: Una evaluación express de Sepultado.

***A CONTINUACION SE REVELA INFORMACION CLAVE DE "SEPULTADO"***

'orita vengo llegando del cine (de ver tardíamente, para fines de las discusiones en línea, Machete, de Robert Rodríguez) y al ir corriendo al baño, después de tomarme los dos litros de soda que tuvo a bien servirme la chamaca de la dulcería cuando le pedí "una soda grande" (pensando yo en proporciones humanas, por supuesto), alcancé a oir la siguiente conversación entre dos tipos que también entraban al baño en ese momento, recién salidos de otra sala:

***SIGUE SPOILER***









- "¿Entonces qué le pasó al bato?"
- "Se murió."
- "¿Pues qué no lo rescataron?"
- "No, rescataron al otro güey."
- "Pinche película..."

lunes, 13 de diciembre de 2010

Sepultado ***1/2

(Buried, España, EUA, Francia 2010) Clasificación México 'B-15', EUA 'R'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Esta película merece no tener ningún spoiler para ser más efectiva, así que, para describirla, sólo diré lo que se ve en el póster: un tipo enterrado vivo adentro de un cajón. Toda la hora y media que dura la película. Es decir, sólo vemos y oímos lo que ve él dentro del cajón y sólo lo vemos a él desde algunas tomas de "punto de vista" pero siempre desde adentro del cajón (con un par de licencias artísticas visuales pero, para fines prácticos, dentro del cajón).

¿Es buena? Así me lo parece. El director, el catalán Rodrigo Cortés, toma su planteamiento, lo desarrolla y resuelve de una manera muy ingeniosa, por así decirlo, para atrapar y mantener nuestra atención desde el primer minuto hasta el último. Confieso que entré al cine con escepticismo y la fui a ver más por morbo ("¿se sostendrá?"). Lo que me gustó, nuevamente por así decirlo, es que Cortés no se limitó a la obvia claustrofobia. Digo, la película hubiera durado cinco minutos. La historia, naturalmente de suspenso ("¿se le acabará el aire? ¿podrá salvarse? etc."), no tiene empacho en tocar prácticamente todos los miedos de las películas de suspenso clásicas y otras más, incluyendo el terror a la burocracia, de todos los que podría uno enfrentar estando enterrado vivo.

El enterrado, por cierto, Ryan Reynolds, muy efectivo en ponernos de su lado.

Finalmente, no puedo decir que la historia me gustó. De hecho, al final me dí cuenta que estaba (yo) temblando ligeramente. Lo que sí me gustó y mucho, fue la resuelta mano de Cortés para contar esta historia, apenas su segundo largometraje, que me hizo ya querer ver su primera película, Concursante.