Bueno, resulta que uno de los concursantes es un chamaco que berrea un poco peor que el resto y que, por lo que entendí, tiene una carrera previa como modelo, además de haber trabajado en En el Tiempo de las Mariposas, junto a Salma Hayek y Edward James Olmos. Al preguntarle el conductor del programa sobre su trabajo como actor y miembro de la ANDA (según su credencial de tal asociación su nombre es, agárrese, Marlon Duque, aunque el conductor le decía "Luis"), el aspirante a cantante apenas pudo hilar dos palabras de manera coherente y haciendo un uso alarmante de las conjunciones "pos", "osea" y "oseaque".
De Salma Hayek tengo una buena opinión sobre su trabajo frente a las cámaras y mejor todavía de su labor como productora y empresaria. No creo equivocarme al imaginar que es una mujer muy inteligente. Igual con Edward James Olmos. Hay unos cuantos otros actores de quienes pienso lo mismo (apenas hace un par de semanas comentábamos la muerte de Paul Newman, un excelente actor que además llevó una vida pública y, por lo que sabemos, privada ejemplares). Pero lo cierto es que de la mayoría de los actores famosos es poco lo que sabemos, excepto su trabajo en pantalla. Lamentablemente, tenemos la mala costumbre de asumir que un actor es inteligente y digno de dar una opinión sobre cualquier tema, desde los premios Nóbel hasta el estado de la economía global, pasando por el calentamiento global y las nieves del Kilimanjaro. Pero baste ver cualquier extracto de entrevista a las estrellas del momento para reventar esa burbuja de ilusión. El que un actor interprete un personaje atractivo, brillante y extraordinario, no lo convierte en tal. Es más: la mayoría ni siquiera tiene una instrucción formal más allá de la preparatoria; no que la escuela lo haga a uno infaliblemente más inteligente, pero sospecho que las probabilidades aumentan con el grado académico (hace un par de años leí una refrescante entrevista con Pierce Brosnan donde lamentaba no haber terminado la secundaria, según recuerdo y confesaba que le costaba trabajo entender asuntos de negocios; abundaba en que en pantalla sólo tenía que aparentar ser inteligente e ilustrado, no serlo realmente).
Aquí una pequeña muestra de la autoconciencia que tiene, a veces, el gremio sobre su condición de burros que tocan la flauta:
(De Saturday Night Live, Will Ferrell como Alex Trebek -el conductor de Jeopardy- y Tobey Maguire como Keanu Reeves sometiendo a concurso su mente...)