(The Cabin in The Woods, EUA 2011) Clasificación México 'B-15' / EUA 'R'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Generalmente decimos que vamos al cine a divertirnos, aún si la película es una de esas en donde todos son brutalmente destazados, uno tras otro, por algún asesino sobrenatural. Sólo era cuestión de tiempo y he aquí una película donde, además del monstruo y sus víctimas de rigor, también aparece, dentro de la misma película, el público que junto con nosotros se divierte viendo el sangriento espectáculo.
Dirigida por Drew Goddard (escritor de Cloverfield, donde un monstruo, que vemos sólo hasta el final, destruye medio Manhattan), la idea aquí es que, como público, hemos visto ya suficientes películas donde un grupo muy bien definido de jóvenes se adentran en el bosque y, en una apartada cabaña, son víctimas de un desquiciado. Y es cierto: todos sabemos que el grupo se forma por la parejita de novios calenturientos, el muchacho serio e inteligente, el amigo relajiento y, por supuesto, la muchachita virginal que tiene muy buenos... pulmones para gritar. Todos sabemos también que, camino al misterioso bosque, se detendrán en una decrépita gasolinera donde un lugareño de aspecto ominoso les advertirá sobre su perdición y ellos, por supuesto, no harán caso. Eventualmente, ya en la cabaña, uno por uno serán despachados de manera violenta y sangrienta.
El juego del director Goddard consiste en abrirse desde el principio y mostrarnos que, aunque los sucesos de terror que vemos son reales (dentro de la película, pues), también hay un grupo de observadores que, escondidos, los siguen por pantallas de video y van tomando nota de cómo se van cumpliendo todos los elementos que son requisito para ese tipo de cintas. De este modo, la película nos lleva continuamente de la historia en "la cabaña del terror" a la historia de los observadores, que, desde un centro de control para todo lo que ocurre en la cabaña y en el bosque, van comentando cada paso que dan tanto víctimas como monstruos y hasta cruzan apuestas acerca de quién va a morir primero. El hecho de que los observadores/controladores sean interpretados por los excelentes actores Richard Jenkins y Bradley Whitford nos dice también que su papel en todo el asunto es algo más que incidental. Por otro lado, el hecho de que estos observadores tengan gusto por la cheve mexicana también explicaría muchas cosas...
La Cabaña del Terror viene siendo algo así como la Shrek de las películas de terror, en el sentido de que Shrek, que es un cuento de hadas, desde el principio nos hace un guiño acerca de la autoconciencia que tiene respecto a la existencia de los cuentos de hadas y a lo largo de la historia los personajes critican, satirizan o de plano se burlan de tales cuentos. La Cabaña del Terror parece buscar lo mismo: criticar y satirizar esas cintas de asesinos de chamacos imprudentes, pero sin dejar de ser en sí misma una película de terror. Además de los sustos y las risas, su gran logro está en el rumbo que toma y que, a diferencia del aviso del hombre en la gasolinera, nunca vemos venir. Todavía menos que la cheve mexicana.
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viernes, 2 de noviembre de 2012
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