(SPECTRE, RU/EUA 2015) Clasificación México ‘B-15’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
La película 25 de James Bond y cuarta protagonizada por el actor Daniel Craig es un caso curioso en la serie fílmica del 007, iniciada en 1962. 007 SPECTRE retoma las historias y personajes de las tres películas inmediatas anteriores, para convertirse en el remate de una tetralogía, atando todos los cabos que, aunque no lo sabíamos, quedaron sueltos en aquellas tres.
Con una espectacular secuencia de acción inicial, Bond se enfrasca en una destructiva misión, en medio un extraño e hipnótico “festival” del Día de Muertos en el Zócalo de la Ciudad de México y de ahí salta, prácticamente sin parar, a Londres, Roma, Austria y Marruecos, siguiendo la pista de un misterioso anillo que lo lleva a descubrir la existencia de la organización internacional SPECTRE, empeñada en, qué más, dominar al mundo.
007 SPECTRE resulta muy entretenida pero no siempre absorbente, ya que una de sus fallas es depender de que el público haya visto (y recuerde) al menos Casino Royale (2006) y Skyfall (2012) para entender ciertas situaciones con algunos personajes. Por otro lado, deja en el olvido asuntos de su propia película, prácticamente en cuanto salen de cuadro, sin que después se muestren o mencionen las consecuencias de tales escenas.
Una vez que en la trama aparece la primera referencia a Casino Royale, va quedando claro que el objetivo del director Sam Mendes y sus guionistas, John Logan y Jez Butterworth, junto a los veteranos del 007, Neal Purvis y Robert Wade, es presentar las cuatro películas de Daniel Craig como una historia continua, algo inédito en la serie de James Bond, donde la tradición había sido que cada película era una aventura individual, desde cero, sin ninguna relación con las demás, excepto por el hecho de que los personajes principales son siempre los mismos, a veces incluyendo al villano (repitiendo varias veces el amante de los gatos de Angora, Blofeld, a propósito de SPECTRE).
De este modo, es inevitable especular que los productores dejan dos posibles caminos para la siguiente: una continuación con Daniel Craig o una historia completamente nueva, con un nuevo actor en el papel del 007. Veremos en unos años, ya que, como de costumbre, al final aparece el tradicional aviso: “James Bond regresará” y la etapa de Craig como Bond ha demostrado que todo es posible.
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sábado, 14 de noviembre de 2015
sábado, 10 de noviembre de 2012
007 Operación Skyfall ****
(Skyfall, RU/EUA 2012) Clasificación México 'B' / EUA 'PG-13'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
007 Operación Skyfall es una excelente película de intriga, suspenso y acción. Y por si fuera poco, la cinta número 23 (en la cuenta oficial y 25 en la no oficial) es todo un triunfo en la serie sobre James Bond, el espía/asesino británico al servicio secreto de su majestad, que este mes festeja 50 años de haber estrenado Dr. No, la primera sobre el personaje novelesco de Ian Fleming.
Con veintitantas películas, uno pierde la cuenta de las veces que Bond ha muerto (sí, muerto) en pantalla, para luego revivir y seguir haciendo lo que nadie hace mejor. Uno también pierde la cuenta, por supuesto, de los muertes que él mismo lleva en la cacha de su Walther PPK, de los carros que ha destruido y de las mujeres que lo han reconfortado. De los lugares exóticos que ha visitado, de los animales peligrosos de los que se ha escapado y de los pleitos a puño pelón de los que ha salido airoso, no sin hacer muecas graciosas a su oponente, como para recordarse a sí mismo que, después de todo, nada es personal y todo lo anterior es requisito de su chamba.
Ninguno de estos elementos ha fallado, de una u otra forma, en las distintas aventuras del 007. Claro que, dependiendo del equipo que nos traiga el episodio, los resultados pueden variar, como dicen los clásicos. Para muestra, la "sub-serie", si me lo permite, del actor Daniel Craig como Bond. En 2006, su presentación en Casino Royale fue también la reintroducción del personaje al gran público, tomando como base pero mejorando notablemente la que a su vez fue la primera novela de su creador Ian Fleming. Aquí conocimos a un treintañero James Bond, impulsivo y eficaz, aunque no siempre eficiente en conseguir su objetivo a favor de la Corona Británica. La historia, dirigida por Martin Campbell es llevada por la impaciencia casi adolescente de Bond y, en consecuencia, emocionante y divertida, para darnos la que tal vez sea la mejor película de la serie.
Dos años después, en 2008, el director Marc Forster tuvo a su cargo filmar 007 Quantum, una continuación (original para cine y no producto de una novela, a diferencia de Casino Royale) que pecó de seriedad y pretensiones artísticas gratuitas, donde Bond dejó de ser el divertido aventurero para convertirse en un pitbull aferrado a su presa, sin sentido del humor ni pizca de gozo por lo ligero de la vida. De Casino Royale, una excelente película en si misma, pasamos a una por debajo del promedio en general y prácticamente ajena al personaje en particular.
Y ahora tenemos Skyfall, dirigida por el británico Sam Mendes (Belleza Americana, 1999), que cumple de una manera muy creativa y tradicional al mismo tiempo, con todos los requisitos enlistados líneas arriba, recuperando el terreno perdido en Quantum. Skyfall regresa a la tradición de que Bond y sus compañeros no tienen memoria en términos de continuidad y cada aventura empieza desde cero. La cabeza de MI6, el servicio secreto británico, sigue siendo M (actuada por séptima ocasión por la venerable Judi Dench) quien, como en cada episodio, le encarga a Bond la misión en turno. Esta vez se trata de encontrar y detener a quien está descubriendo a los agentes secretos apostados alrededor del mundo, provocando que sean asesinados por las fuerzas enemigas de Inglaterra. Esta búsqueda lleva al 007 de regreso a los lugares exóticos de rigor, en el mejor estilo de Sir Sean Connery: Estambul, Shanghai y el mar de China hacen los honores en Skyfall, mientras que Bond nuevamente se enfunda en su elegante tuxedo, para enfrascarse en peleas que incluyen matones y grandes reptiles, con gestos que recuerdan al Bond de los '70s y '80s, Sir Roger Moore.
Estos guiños y homenajes no serían nada sin un gran villano escondido en una guarida secreta en medio del mar y, para una película de dos horas y media, el español Javier Bardem cumple con creces y se convierte en el primer antagonista del 007 que genuinamente provoca miedo, con sus motivos y su proceder. Bardem tiene una gracia muy particular para encarnar personajes que nos ganan completamente o nos resultan repulsivos pero que no podemos dejar de mirar en la pantalla.
Por último, Mendes tiene la responsabilidad de filmar, a través de la cámara analítica y preciosista de Roger Deakins, un guión de los ya veteranos de Bond, Neal Purvis y Robert Wade, en donde el regreso a las tradiciones que ellos mismos rompieron a lo largo de cuatro filmes anteriores, se hace a través de respetuosas salidas de esos cambios y divertidas presentaciones de los escenarios y personajes familiares. Y, como debe ser, el centro de gravedad de todo el asunto vuelve a ser el 007. Daniel Craig ha aguantado vara después de Quantum y en Skyfall parece como si tuviera décadas presentándose, ante propios y extraños, como Bond, James Bond.
P.S. Me doy cuenta de que me resulta difícil reseñar una película de Bond siendo fan de la serie. Así que usted disculpará que este texto parezca más un recuento de todo lo que me gusta del 007. Dicho lo cual, independientemente de lo buena que es Skyfall por sí misma como película, he ahí por qué la he disfrutado tanto. Sam Mendes ha logrado un excelente compendio de referencias a James Bond en cine que, además, pasan desapercibidas sin mayor problema para quienes nunca han visto una de la serie.
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
007 Operación Skyfall es una excelente película de intriga, suspenso y acción. Y por si fuera poco, la cinta número 23 (en la cuenta oficial y 25 en la no oficial) es todo un triunfo en la serie sobre James Bond, el espía/asesino británico al servicio secreto de su majestad, que este mes festeja 50 años de haber estrenado Dr. No, la primera sobre el personaje novelesco de Ian Fleming.
Con veintitantas películas, uno pierde la cuenta de las veces que Bond ha muerto (sí, muerto) en pantalla, para luego revivir y seguir haciendo lo que nadie hace mejor. Uno también pierde la cuenta, por supuesto, de los muertes que él mismo lleva en la cacha de su Walther PPK, de los carros que ha destruido y de las mujeres que lo han reconfortado. De los lugares exóticos que ha visitado, de los animales peligrosos de los que se ha escapado y de los pleitos a puño pelón de los que ha salido airoso, no sin hacer muecas graciosas a su oponente, como para recordarse a sí mismo que, después de todo, nada es personal y todo lo anterior es requisito de su chamba.
Ninguno de estos elementos ha fallado, de una u otra forma, en las distintas aventuras del 007. Claro que, dependiendo del equipo que nos traiga el episodio, los resultados pueden variar, como dicen los clásicos. Para muestra, la "sub-serie", si me lo permite, del actor Daniel Craig como Bond. En 2006, su presentación en Casino Royale fue también la reintroducción del personaje al gran público, tomando como base pero mejorando notablemente la que a su vez fue la primera novela de su creador Ian Fleming. Aquí conocimos a un treintañero James Bond, impulsivo y eficaz, aunque no siempre eficiente en conseguir su objetivo a favor de la Corona Británica. La historia, dirigida por Martin Campbell es llevada por la impaciencia casi adolescente de Bond y, en consecuencia, emocionante y divertida, para darnos la que tal vez sea la mejor película de la serie.
Dos años después, en 2008, el director Marc Forster tuvo a su cargo filmar 007 Quantum, una continuación (original para cine y no producto de una novela, a diferencia de Casino Royale) que pecó de seriedad y pretensiones artísticas gratuitas, donde Bond dejó de ser el divertido aventurero para convertirse en un pitbull aferrado a su presa, sin sentido del humor ni pizca de gozo por lo ligero de la vida. De Casino Royale, una excelente película en si misma, pasamos a una por debajo del promedio en general y prácticamente ajena al personaje en particular.
Y ahora tenemos Skyfall, dirigida por el británico Sam Mendes (Belleza Americana, 1999), que cumple de una manera muy creativa y tradicional al mismo tiempo, con todos los requisitos enlistados líneas arriba, recuperando el terreno perdido en Quantum. Skyfall regresa a la tradición de que Bond y sus compañeros no tienen memoria en términos de continuidad y cada aventura empieza desde cero. La cabeza de MI6, el servicio secreto británico, sigue siendo M (actuada por séptima ocasión por la venerable Judi Dench) quien, como en cada episodio, le encarga a Bond la misión en turno. Esta vez se trata de encontrar y detener a quien está descubriendo a los agentes secretos apostados alrededor del mundo, provocando que sean asesinados por las fuerzas enemigas de Inglaterra. Esta búsqueda lleva al 007 de regreso a los lugares exóticos de rigor, en el mejor estilo de Sir Sean Connery: Estambul, Shanghai y el mar de China hacen los honores en Skyfall, mientras que Bond nuevamente se enfunda en su elegante tuxedo, para enfrascarse en peleas que incluyen matones y grandes reptiles, con gestos que recuerdan al Bond de los '70s y '80s, Sir Roger Moore.
Estos guiños y homenajes no serían nada sin un gran villano escondido en una guarida secreta en medio del mar y, para una película de dos horas y media, el español Javier Bardem cumple con creces y se convierte en el primer antagonista del 007 que genuinamente provoca miedo, con sus motivos y su proceder. Bardem tiene una gracia muy particular para encarnar personajes que nos ganan completamente o nos resultan repulsivos pero que no podemos dejar de mirar en la pantalla.
Por último, Mendes tiene la responsabilidad de filmar, a través de la cámara analítica y preciosista de Roger Deakins, un guión de los ya veteranos de Bond, Neal Purvis y Robert Wade, en donde el regreso a las tradiciones que ellos mismos rompieron a lo largo de cuatro filmes anteriores, se hace a través de respetuosas salidas de esos cambios y divertidas presentaciones de los escenarios y personajes familiares. Y, como debe ser, el centro de gravedad de todo el asunto vuelve a ser el 007. Daniel Craig ha aguantado vara después de Quantum y en Skyfall parece como si tuviera décadas presentándose, ante propios y extraños, como Bond, James Bond.
P.S. Me doy cuenta de que me resulta difícil reseñar una película de Bond siendo fan de la serie. Así que usted disculpará que este texto parezca más un recuento de todo lo que me gusta del 007. Dicho lo cual, independientemente de lo buena que es Skyfall por sí misma como película, he ahí por qué la he disfrutado tanto. Sam Mendes ha logrado un excelente compendio de referencias a James Bond en cine que, además, pasan desapercibidas sin mayor problema para quienes nunca han visto una de la serie.
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