Mostrando entradas con la etiqueta Werner Herzog. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Werner Herzog. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de agosto de 2010

¡Me Muero Bichi!/II: Bájate los pantalones, Herzog

Porque el arte no necesita de estrellitas ni calificaciones, sigue mi batalla personal contra la estupidez de los destruibuidores de cine en México, desde la comodidad de mi sala. En cueros.
-O-
The Bad Lieutenant: Port of Call - New Orleans (Werner Herzog, EUA 2009)

Cuenta la leyenda que cuando el presidente Ronald Reagan visitó al presidente Miguel de la Madrid en 1985 (en Mexicali, Baja California, por cierto), el entonces secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, llegó con los zapatos sucios. Mientras esperaban a Reagan, Silva Herzog aprovechó que pasaba un bolero con su cajón y fue a lustrarse los zapatos. En eso aterrizó el helicóptero de Reagan. Herzog dejó al bolero en medio de la faena y se acercó corriendo a De la Madrid, quien, viéndolo de reojo y notando que todavía traía los pantalones doblados por la boleada, le dijo en voz baja: "¡Herzog, bájate los pantalones!" a lo que Silva Herzog, mortificado, replicó "Ah canijo, ¿pos qué tanto le debemos???"

¿La moralidad -o, para el caso, la inmoralidad- tiene explicación? Terence McDonagh es un policía de Nueva Orleans. Impulsivo, recibe una condecoración. Se vuelve adicto a los tranquilizantes por una dolencia de la espalda. Corrupto, se involucra en una serie de situaciones que van de la inmoralidad al peligro de muerte inminente, pero nunca se detiene. Suertudo, habla sin parar mientras busca frenéticamente una salida para él y su novia, una prostituta cara que mantiene a Terence, lo aguanta, lo busca, lo ama. Humano, se acerca a su padre. Se aleja de su padre. Se acerca a su padre. Un alcohólico que sabe lo suficiente de su condición para su propio bien. Y para el bien de Terence. Terence, impulsivo, drogadicto, corrupto, suertudo, humano, inmoral, moral, podría morirse en una de esas y sin embargo no se muere. Así que sigue. Y sigue. Lo interpreta Nicolas Cage. Lo dirige Werner Herzog. ¿Su nuevo Klaus Kinski?. Nicolas, bájate los pantalones. Ah canijos, pos cuánto le debemos, Herzog...