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viernes, 1 de abril de 2016

Batman vs. Superman: El origen de la justicia *

(Batman v. Superman: The dawn of justice, EUA 2016) Clasificación México 'B'/EUA 'PG-13'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

La premisa de Batman vs. Superman es sencilla. O, al menos, debería serlo. ¿Por qué Batman querría pelearse con Superman? Sus intenciones son buenas: Superman es un peligro para la humanidad, causando destrucción y muertes masivas en sus peleas con supervillanos. Además de hacer un resumen de la anterior (El Hombre de Acero), en los primeros minutos de esta nueva película, Superman lastima a un maleante de tal forma que, aunque no se muestran las consecuencias, es imposible que haya sobrevivido. Alguien tendría que meter en cintura al extraterrestre volador.

Por otro lado, ¿por qué Superman querría pelearse con Batman? Sus intenciones también son buenas: Al hombre murciélago no le importa romper la ley para detener criminales llegando, incluso y como se ve en esta película, a matar a los “malos”. Alguien tendría que pararlo en seco. Dos posturas contrarias, enfrentadas. Sencillo.

Pero el director Zack Snyder en esta ocasión hizo todo menos una película coherente con la premisa. La primera hora se desperdicia en una narrativa propia de los cortos/avances de cine, con mini diálogos que no lo son y mini escenas que no permiten acumular tensión. Solamente se remacha el punto de que Batman (Ben Affleck intentando protagonizar este amasijo) debe detener a Superman y viceversa, pero la película quiere que los dos superhéroes sean buenos, cada uno por su cuenta y para sus amigos (Superman para Luisa, Batman para Alfred) en una trama enredosa, como cierto discurso inútil que en algún punto se avienta el villano, Lex Luthor (Jesse Eisenberg, imitando al Guasón de El Caballero de la Noche) que, por cierto, también quiere matar a Superman (Henry Cavill simplemente haciendo acto de presencia, con su imagen igualita al Superman de las historietas).

A la desordenada y desconectada narrativa se agrega la insistencia en contar una historia de superhéroes de manera “seria”. Un hombre que vuela pero sufre por saberse superior a los demás; un millonario con un fantástico arsenal privado, motivado por vengar el asesinato de sus padres, cuando era niño. Un villano de caricatura sin ninguna motivación, pero que dice y hace cosas como cualquier terrorista actual. ¿Cuál es el punto de toda esta “seriedad”, si sólo es para llevarnos a una última hora de trancazo tras trancazo de los personajes titulares (que no entre ellos, por cierto)? ¿Ya nadie cree en rescatar gatos de los árboles?

viernes, 21 de junio de 2013

El Hombre de Acero ***

(Man of Steel, EUA 2013) Clasificación México ‘B’ / EUA ‘PG-13’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Ya antes he aclarado en este espacio mi afición, desde que era niño, por Supermán en sus distintas representaciones (libritos, caricaturas, película, en fin, hasta calcetines… y no es broma). Igualmente, he descargado aquí mi disgusto por Supermán Regresa, estrenada en 2006 y que no fue más que un refrito demasiado reverente e innecesario de Supermán, la muy disfrutable y memorable cinta protagonizada por Christopher Reeve en 1978. Así que a continuación doy mi reporte sobre a El Hombre de Acero: Como “fan”, me gustó MUCHO; como cinéfilo, me gustó… mucho.
He aquí el nuevo intento de la Warner Brothers por entrar a la cancha del cine basado en superhéroes que, hoy por hoy, Marvel/Disney domina con las franquicias de Iron Man, El Hombre-Araña, Los Vengadores y anexas. En todo caso, sólo la reciente trilogía de Batman ha mantenido a Warner en la pelea, aunque esa serie es, en mi opinión, deprimente, aburrida y confusa. Es claro que aquí estoy solo ante el peligro, dado el éxito mundial de Batman Inicia, El Caballero de la Noche y El Caballero de la Noche Asciende. Por lo tanto, era natural que la WB decidiera confiar a Christopher Nolan, el productor, escritor y director que revivió a Batman, hacer lo propio con Supermán.
Como usted se podría imaginar, con esos antecedentes, El Hombre de Acero presenta desde cero a un Supermán atormentado por su pasado y buscando su lugar en el mundo, más o menos como vimos a Bruce Wayne (o Bruno Díaz) en Batman Inicia. La diferencia, para bien, es que el pasado de Supermán resulta, por lo menos a mí, más entretenido y fascinante que el de Bruce Wayne. La primera media hora es dedicada a mostrarnos los últimos días del planeta Kryptón, con Jor-El (un muy serio Russell Crowe), el padre del futuro superhéroe, rebelándose ante los dirigentes del planeta al borde de la destrucción y tomando las acciones que lo llevarán a enviar a su hijo recién nacido, Kal-El, a la Tierra. En esas escenas conocemos al General Zod (un gritón y también muy serio Michael Shannon), responsable de la seguridad de Kryptón y cuyos motivos son los mismos de Jor-El, pero con métodos diferentes. Las consecuencias las conocemos: Kryptón se destruye y Kal-El llega a la Tierra, donde crecerá para convertirse en Supermán. Y eventual e inevitablemente, el villano Zod también alcanzará nuestro planeta, para enfrentar a un Kal-El adulto.
A diferencia de las versiones cinematográficas anteriores, donde todo era festivo y sencillo, la visión de El Hombre de Acero del productor Nolan, su escritor de cabecera David S. Goyer (también escritor de la trilogía Batman) y su director en turno, Zack Snyder (adorado por las masas por su cinta “300”, EUA 2007), peca de seriedad y solemnidad. Pero creo que las historias de los últimos días de Kryptón y la del destino que Jor-El busca para su hijo Kal-El están tan bien armadas, que más que una película de Supermán, todo el asunto se siente como una buena cinta de ciencia ficción sobre un extraterrestre huérfano. Bueno, al menos la primera hora y media, antes de que empiecen los catorrazos.
Resulta que Kal-El, ahora llamado Clark Kent, anda de arriba para abajo, haciendo chambitas varias, supuestamente tratando de encontrarle sentido al hecho de que es un extraterrestre superfuerte e indestructible. Lo cierto es que esa parte de El Hombre de Acero ya la vimos antes en El Fugitivo (tanto en tele como en cine) o en la versión televisiva de Hulk, en los ‘70s. Hombre, tan trillado es el asunto que hasta hubo un Perro Fugitivo en la tele de esa época. Lo único rescatable del vagar de Clark es la serie de recuerdos que va teniendo sobre su padre terrestre, interpretado con el corazón en la mano por Kevin Costner. Ahí es donde se explica por qué Kal/Clark es tan bien portado, a pesar de ser tan poderoso, lo cual es un fuerte obstáculo a la hora de enfrentarse a Zod, decidido a matarnos a todos para construir un nuevo Kryptón. Con una amenaza así, Kal/Clark hace lo que puede, no lo que debe, para detener a Zod y en el proceso destruye media Metrópolis, en escenas tan realistas que seguramente el número de metropolitanos muertos habrá rondado los miles… ¿otra carga sicológica para Clark?
Algo así como la última hora se va en trancazo tras trancazo entre Zod y Clark, con edificios derrumbándose por todos lados y Luisa Lane (Amy Adams, la cantarina princesa de Encantada, EUA 2007) trepada en cuanto transporte militar se le atraviesa, con tal de obtener su historia periodística. Al final, nos queda claro que este Clark Kent, actuado apropiadamente por el británico Henry Cavill, no es el tímido y torpe reportero, ni Supermán el optimista héroe de las versiones anteriores. Es más, ni siquiera es conocido como Supermán y en toda la película sólo una vez se menciona ese “nombre”. Todavía más: queda claro que el productor Nolan y compañía han entregado un producto que sí tendrá continuaciones. Como “fan”, ya las espero. Como cinéfilo diré que ojalá dejen de lado, un poco aunque sea, esa seriedad de la que han investido a su Supermán. Un hombre que vuela debería maravillarnos, ¿no cree usted?

martes, 5 de octubre de 2010

¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!! / II: ¡@$^%@!!!

Me gustó (y escribí sobre) El Amanecer de los Muertos de Zack Snyder. La ví la noche antes de mi boda. Sudé frío, me reí de lo lindo y pegué varios brincos. Y en la película también.

Después, Zack Snyder fue e hizo 300. Qué cosa. Una pérdida de tiempo en el cine. Luego, con el estreno de Watchmen, leí las críticas y no hubo nada que me alentara a verla. Sigo sin verla aún.

Y esta semana se anuncia que Snyder dirigirá la nueva versión de Superman. No quiero ni imaginar...
(Sí, allá atrás de los pectorales del griego está Superman.)


O tal vez...(El Superpene.)

No me queda más que volver a visitar el único sitio verdaderamente útil en internet (prenda las bocinas):
http://www.nooooooooooooooo.com/
(Haga click en la liga anterior y presione el botón azul.)

jueves, 7 de febrero de 2008

Haciéndome el muertito / II

El Amanecer de los Muertos ***
(Dawn of the Dead, EUA, 2004) Clasificación ‘C’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Nota el 7 de Febrero, 2008: Quién lo iba a decir, nomás los deja uno sueltos y mira las porquerías que hacen. Zack Snyder tuvo un excelente debut con este refrito del clásico de George Romero; le dimos nuestra confianza (y nuestro dinero en taquilla) y regresó en 2006 (2007 en México) con esa cosa que le gustó tanto a la raza y que se llamó 300. En fin, ya ve usted cómo es la raza. Y luego por qué nos atacan los zombis.

Por fin, una película de zombis que asusta, asquea y divierte. Esta reelaboración de El Amanecer de los Muertos, la setentera película de George Romero, aún sin la ventaja de la originalidad, es el mejor intento en este subgénero por parte de Hollywood en muchos años.

La trama, como en toda película de zombis que se respete, es muy sencilla: sin decir agua va algunas personas mueren, reviven y la agarran contra los buenos y sanos, para convertirlos en muertos vivientes igual que ellos. La “molestia” se riega como si fuera gripa, y muy pronto los zombis son mayoría. Claro que el recurso de contagiar por medio de mordidas siempre resulta efectivo para surtirnos de escenas grotescas y asquerosas, y esta versión no es la excepción. Nuestros héroes son una enfermera, un policía, un joven cuya esposa está MUY embarazada y un tipo milusos, que por casualidad van a parar juntos a un centro comercial. El lugar les sirve como fuerte en su defensa contra los muertos mordelones, al estar surtido de comida, ropa y una que otra arma menor. Ahí se les unen otros personajes, algunos útiles y otros no tanto, pero que realmente no estorban y proporcionan risas y algunos momentos de tensión.

Pero no nos engañemos, a lo que vamos todos es a ver cómo los personajes presentados van cayendo poco a poco a manos de los monstruos, que tienen la mala costumbre de aparecer por las orillas de la pantalla, un comportamiento sorpresivo para los personajes de la película, pero confiable para nosotros, que en cuanto vemos un espacio vacío a un lado de la imagen proyectada, sabemos que por ahí va a aparecer el enemigo. Otra cosa que es parte de la diversión, es ver cómo buenos y sobre todo malos son destazados con cualquier artículo a la vista. Aquí, baste decir que una sierra motorizada es puesta a buen uso.

Narrativamente hablando, El Amanecer de los Muertos pierde varias oportunidades de crear conflictos entre los personajes vivos (los zombis, realmente, no tienen mucha personalidad que digamos), pero las escenas de ataques mutuos están tan bien montadas y ligadas, que no hay momento para el aburrimiento. Dos de las subtramas están tan bien manejadas que nos hacen interesarnos por sus protagonistas, y los respectivos desenlaces no sólo son para hacernos brincar del asiento. Y sobre todo, el humor con que se toma todo el asunto penetra muy bien en la disposición natural del público a reírse en momentos de nerviosismo.

Con clasificación “C”, por la violencia gráfica principalmente, El Amanecer de los Muertos es el tipo de película que uno puede disfrutar ampliamente sin ningún remordimiento, antes de volver a las responsabilidades de entretener a los niños en estas vacaciones. Por cierto, si usted se tiene que chutar Scooby Doo 2 por esta causa, tenga el consuelo de que ambas están escritas por la misma persona. Eso ya debe valer de algo.
(Publicada originalmente el 4 de Abril de 2004, en La Voz de la Frontera.)