(Resident Evil: Retribution, Alemania/Canadá 2012) Clasificación México "B-15" / EUA "R"
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Resident Evil 5 dedica los primeros 5 minutos a una secuencia que muestra, en cámara lenta, una elaborada escena de batalla sobre un portaaviones, en la que las personas corren para atrás, las balas salen de sus cuerpos mientras que la sangre regresa al agujero por donde salió la bala, que finalmente vuelve a la pistola que la disparó. Las explosiones ocurren también en cámara lenta y en sentido inverso, primero con una gran bola de fuego que se va reduciendo hasta que vemos la chispa que la inició. Finalmente tenemos a Milla Jovovich, la protagonista de todas las películas de Resident Evil, moviéndose lentamente mientras saca (o mete, ya que vamos en reversa) pistola tras pistola de su entallado traje negro para recoger las balas que segundos antes había disparado contra los que, supongo, son sus enemigos. El asunto me pareció curioso y entretenido mientras duró, así que déjeme intentar lo mismo con la reseña, empezar por el final y luego regresarme. Aquí voy: En resumen, Resident Evil 5 es mala.
Novato en estas películas de Resident Evil, realmente no esperaba mucho. Todavía estoy por ver la proverbial película inspirada en un videojuego, que lleve al gran público en un viaje original, nuevo, inspirador o, al menos, culposamente divertido. Y no es como que no las ha habido buenas. Al menos la reciente Scott Pilgrim Contra Los Ex de La Chica de Sus Sueños (2010), a pesar de su elaborado título para México, mezcló de forma muy divertida la estructura de la comedia romántica con la de los niveles que tiene que avanzar un jugador en un videojuego tradicional. Su sátira de ese mundo llegó al grado de hacer del protagonista un ni-ni experto en videojuegos, que ni tiene pizca de encanto ni, al parecer, mayor interés en lo que lo rodea, que acumular puntos al enfrentar a sus contrincantes. Pero al final obtuvo a la... chica de sus sueños, como lo canta el título. El ni-ni desea lo que él mismo no puede ser: una persona con intereses más allá de la videopantalla.
Posiblemente ahí la clave del éxito de esta longeva serie de interminables "escenas" de disparos y patadas voladoras en cámara lenta, disfrazadas de películas de zombis: Milla Jovovich, esa extraordinaria belleza, tal vez sea el avatar soñado de todo videojugador. Todos quisiéramos ser hermosos, atléticos, excelentes peleadores y expertos en armas, sin mayor consecuencia que la acumulación de puntos. La Srita. Jovovich acepta disparar a cada nuevo lote de zombis, o bien patearlos y luego dispararles, para salir corriendo al siguiente nivel, digo, la siguiente escena, sin ningún riesgo, consecuencia o siquiera una pausa para tomar agua o ir al baño (me pregunto cómo hace para no ensuciar los blancos pisos de la celda en la que parece estar encerrada por días), con una seriedad que raya en el aburrimiento. Sólo así, por aburrimiento, me explico que decida echar a perder la misión de su rescate en el último minuto, para salvar a un personaje del que ella misma se ha enterado que solamente es una de miles de creaciones iguales, fabricadas sólo para ser convertidas en zombis y, por lo tanto, en tiros al blanco de la propia Jovovich. Qué manera de autosabotearse, oiga.
Al menos la película tiene la decencia de hacer un breve resumen de las cuatro anteriores, en beneficio de quienes no las hemos visto o quienes no las recuerdan o no las entendieron. La propia Milla nos muestra cómo se ha dedicado a matar zombis en fábricas, en ciudades, en el desierto (nuestro desierto cachanilla, por cierto), en ciudades destruidas, etc. Me alegro que pusieran eso al principio, después de la secuencia en reversa, de modo que no tuve problemas en entender que lo que hace Milla es disparar a hordas de zombis.
Y siguiendo en mi ejercicio de reversa, devuelvo el boleto a la muchacha de la taquilla, me regresa mi dinero, lo meto en mi cartera y salgo feliz del cine, mirando el cartel. Una película sobre un videojuego... me pregunto si es tan emocionante como el Tele-Pong.