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sábado, 14 de julio de 2018

Ant-Man and The Wasp ***



(Ant-Man and The Wasp, EUA 2018)
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala



La segunda película sobre Ant-Man, dirigida, al igual que la primera, por Peyton Reed, funciona mejor cuando es una película de superhéroes por sí sola. Con casi 2 horas de duración, de cuando en cuando tiene diálogos de exposición que la ligan a la larga cadena de malas películas de Marvel, que no la hunden pero sí salen sobrando.

Y cuando las escenas de exposición no fuerzan a los personajes a ser parte del mundo Marvel, son de rollos seudocientíficos que pecan de serios. Sin embargo, me gustó:

1. La estructura que hace que esos choros mareadores sean constantemente interrumpidos por el cotorreo del Hombre-Hormiga (Paul Rudd, que es también uno de los guionistas y tal vez esa fue su aportación).

2. Que no hay malo realmente, sino un problema familiar por resolver.

3. Que Michael Douglas (el inventor del traje de Ant-Man) no es nomás un accesorio (como sí lo es, lamentablemente, Michelle Pfeiffer), sino parte central de la trama y que ahora sí hizo comedia, a diferencia de la anterior (me parece muy buen comediante y lo desaprovecharon en la primera).

4. Por supuesto y lo mejor, que le dejaron el punto medio al chiste extendido del parlanchín personaje de Michael Peña.

5. Y de pilón, que esta vez sí usaron la ciudad de San Francisco para las distintas escenas; no sólo por las consabidas persecuciones en carro por esas calles que suben y bajan, sino en otros chistes locales, como en Fisherman's Wharf, cuando Ant-Man ve a uno de los malos, a quien persigue, arriba del ferry y dice "¿cómo compró el boleto tan rápido?" (siempre hay filas muy largas ahí).

En resumen, creo que es mejor (y me gustó más) que la primera.

lunes, 26 de febrero de 2018

Pantera Negra *½

(Black Panther, EUA 2018)
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

No entiendo por qué T’Challa (el actor Chadwick Boseman), alias Pantera Negra, es un superhéroe. Sí: tiene un traje fantástico, hecho con vibranium, un metal indestructible, que lo hace invulnerable a los madrazos. Y tiene este traje porque es el rey de Wakanda, un país africano que tiene el monopolio del vibranium. Cuando el rey se pone el traje, se pelea con los malos; a saber: un terrorista sudafricano (Andy Serkis) que roba vibranium a Wakanda, para vendérselo a un gringo descendiente de wakandanos (Michael B. Jordan), cuyo objetivo es armar con vibranium a todos los descendientes pobres de africanos alrededor del mundo, en una revuelta en contra de los “colonizadores” (léase “blancos ricos”).
Decía, cuando el rey se pone el traje, se pelea con los malos. Cuando no tiene el traje, se pasea por las zonas rurales y urbanas de Wakanda, platicando con su hermana, una jovencita que concentra para sí el impresionante desarrollo tecnológico de Wakanda, basado exclusivamente en la explotación del vibranium, y cuya máxima expresión es el fantástico traje de Pantera Negra, propiedad del rey en turno. El papá de T’Challa se ponía el traje cuando fue rey, T’Challa se lo pone ahora y también se lo pone cualquier hijo de vecino (bueno, hijo de alguna de las familias reales) que derrote al rey en pelea cuerpo a cuerpo, en una ley de acceso al poder por demás bárbara, por no decir idiota.
Y decía que no entiendo por qué T’Challa es un superhéroe. Quitando la invulnerabilidad del traje, no anda por ahí rescatando gente en peligro ni salvando a los oprimidos. Con el traje se pelea con los malos para quitarles el vibranium robado. Y sin el traje, como rey de Wakanda, continúa la tradición de su padre y sus ancestros, de basar el poder del gobierno y toda la economía de su país en la extracción del vibranium, sólo para beneficio de Wakanda. Sin vibranium, se entiende, Wakanda dejaría de ser el paraíso terrenal y se convertiría en un paupérrimo país africano más. Así, la única razón de ser de Pantera Negra (es decir, el rey vestido con el fantástico traje) es mantener a raya a los ladrones extranjeros que se quieren apoderar del vibranium. ¿No sería realmente heroico promover el desarrollo de Wakanda y los wakandanos, para que no dependieran totalmente de un recurso natural no renovable? Y, de paso, ¿empujar a sus pobres vecinos africanos en un desarrollo económico y político sin precedentes? Bueno, T'Challa entiende el heroísmo como el decreto de poner un centro de desarrollo humano en, de todos los posibles países necesitados, Estados Unidos.
Ahora, imagine usted todas estas ideas como una comedia. Funcionaría, ¿no cree? Pero imagine con todas sus fuerzas, porque Pantera Negra, dirigida por Ryan Coogler, tiene una inexplicable fé en que todo lo anterior debe ser serio. En serio.

viernes, 14 de julio de 2017

Spider-Man: De regreso a casa ***

(Spider-Man: Homecoming, EUA 2017) 
Clasificación México ‘B’/EUA ‘PG-13’

Con Spider-Man: De regreso a casa, del novel director Jon Watts, Marvel también regresa a lo que mejor sabe hacer en cine, es decir, presentar por primera vez a un superhéroe. Recordemos lo bien que les quedaron las primeras de Iron Man, el Capitán América, Ant-Man: El Hombre-Hormiga, Guardianes de la Galaxia y, por qué no, la primera de Thor. Y, sí, el propio Hombre-Araña, introducido en 2004 con Tobey Maguire y nuevamente en 2012, con Andrew Garfield.

Aquí está la muestra de que, cuando una película se dedica solamente a contar la historia en turno, sin tratar de entrelazarla a fuerzas con todas las otras películas de superhéroes que nos han recetado en lo que va del siglo XXI, se consigue una cinta divertida, con personajes que nos interesan, incluyendo, por supuesto, al villano, aprovechando de muy buena manera a sus actores.

Básicamente, Spider-Man: De regreso a casa, es la cómica aventura de Peter Parker, un chamaco quinceañero (perfecto Tom Holland, que ya anda en los 20) que, de pronto, tiene los poderes que ya conocemos (otro acierto: la película no nos hace perder tiempo con el origen y sólo se menciona brevemente, dando pie a una secuencia muy graciosa), cuyo único interés es divertirse lo más que pueda, columpiándose de sus telarañas por toda la ciudad, mientras juega a los policías y ladrones, persiguiendo a un maloso que, aunque vuela, tiene motivos bastante terrenales (excelente Michael Keaton). Por otro lado, Peter, poderes o no, es simplemente eso, un chamaco de 15 años, que intenta navegar lo mejor posible el día a día de la preparatoria, siendo un estudiante modelo, armando juguetes de Star Wars con su mejor amigo (muy chistoso Jacob Batalon) y descubriendo los primeros enamoramientos con sus compañeras de clase (creíbles adolescentes Laura Harrier y Zendaya).

Claro que, aunque en esta película no se menciona la famosa frase de las anteriores del Hombre-Araña, con grandes poderes hay grandes responsabilidades. Aquí, las grandes responsabilidades vienen en la figura del mismísimo Iron Man (Robert Downey Jr.), que aparece de vez en cuando o bien, manda a Happy (Jon Favreau), su guarura, para regañar a Peter y recordarle al público que, por mucho que estemos disfrutando esta película del joven arácnido, todo forma parte de un engorroso y aburrido enredo de películas repletas de personajes con superpoderes. Ni hablar, disfrutemos a este nuevo Spider-Man así, solito, mientras podamos.

P. S.: Lástima que, entre las pocas fallas, esté el poco o nulo uso que da la película al personaje de la Tía May (la siempre bienvenida Marisa Tomei, aquí desperdiciada, excepto por un par de muy graciosos chistes).

jueves, 6 de julio de 2017

MARVEL-Ó-METRO


La nueva película del (una vez más, nuevo) Hombre-Araña tiene un reto muy grande: si no superar, al menos igualar lo conseguido, en términos cinematográficos, por El Hombre-Araña 2, estrenada en 2004. Hasta la fecha, El Hombre-Araña 2 es una de las mejores películas de superhéroes salidos de los cómics. Si me apuran, tal vez sea la mejor.

Pensando en ello, esta semana me puse a recordar mis favoritas entre las adaptaciones de cómics de Marvel al cine y, para mi sorpresa, descubrí que he visto 34 en los últimos 30 años. Así que aquí va la lista de todas las películas de Marvel que he disfrutado (o sufrido), ordenadas de la mejor a la peor. Las calificaciones, como siempre, van de 4 estrellitas (excelente), a 1 estrellita (mala). La cuenta no está tan mal: 12 películas me han parecido de buenas a excelentes; 6 “casi” buenas; 11 regularzonas y sólo he calificado 5 como malas.

Me pregunto en qué lugar quedará Spider-Man: Regreso a casa.

1. El Hombre-Araña 2 (2004) ****
2. Hulk (2003) ***½
3. Iron Man (2008) ***½
4. Iron Man 3 (2013) ***½
5. Ant-Man El Hombre Hormiga (2015) ***
6. Guardianes de la Galaxia (2014) ***
7. Capitán América: El primer Vengador (2011) ***
8. Los Vengadores (2012) ***
9. Blade II (2002) ***
10. Blade (1998) ***
11. X-Men: La batalla final (2006) ***
12. El Sorprendente Hombre-Araña (2012) ***
13. El Sorprendente Hombre-Araña 2 (2014) **½
14. El Castigador: The Punisher (2004) **½
15. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (2017) **½
16. Doctor Strange: Hechicero Supremo (2016) **½
17. Hulk: El Hombre Increíble (2008) **½
18. Thor (2010) **½
19. X-Men (2000) **
20. El Hombre-Araña (2002) **
21. Thor: Un mundo oscuro (2013) **
22. Deadpool (2016) **
23. X-Men: Días del futuro pasado (2014) **
24. Daredevil (2003) **
25. X2 (2003) **
26. Los 4 Fantásticos (2005) **
27. El Hombre-Araña 3 (2007) **
28. Iron Man 2 (2010) **
29. Logan (2017) **
30. Capitán América: Guerra Civil (2016) *½
31. Capitán América: Soldado de Invierno (2014) *
32. X-Men: Apocalipsis (2016) *
33. Avengers: Era de Ultrón (2015) *
34. Howard: Un nuevo héroe (Howard the Duck) (1986) *

Nota: Normalmente no hago listas como ésta. Si tienen curiosidad por más peliculómetros, dénse una vuelta enque Diezmartínez.

viernes, 16 de junio de 2017

Mujer Maravilla **1/2

(Wonder Woman, EUA 2017)
Clasificación México ‘B’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Y hablando de malas series hollywoodenses, aquí tenemos el más reciente episodio de la que DC Comics nos ha recetado desde hace algunos años, con el nuevo Superman (que ahora resulta que se llama Esperanza) y el nuevo Batman (que ahora resulta que primero odia y luego perdona a Esperanza porque sus mamás son tocayas), a quienes se agrega Diana de Temiscira (la Mujer Maravilla del título), en su propia película, que, por cierto, es la mejor de esta naciente serie, lo cual no es muy difícil, después del bodriazo que fue “Batman vs. Superman”, y donde ella hizo una breve aparición, el año pasado.

De acuerdo a la película dirigida por Patty Jenkins, Diana es una chamaca de apariencia veinteañera, que sale de una isla griega oculta, donde viven sólo mujeres guerreras. Ellas fueron creadas hace siglos por Zeus para proteger a la humanidad cada vez que sucumbimos a los designios de Ares, el dios de la guerra. Así, cuando Diana se entera que a principios del siglo XX hay una Guerra Mundial, pa’ pronto agarra su espada, su escudo y su lazo dorado; se pone su minifalda, sus botas, sus pulseras y su diadema, y a darle que es mole de olla (o ensalada griega, pa’ estar a tono). Es chistoso que, mientras Superman y Batman andan cubiertos por sus respectivos trajes/armaduras de pies a cabeza, Diana se lance a la batalla en minifalda y corsé de metal pero, como dicen, “es una película”. Un poco o un mucho machistas en cuanto a lo disparejo de los trajes de superhéroes, eso sí.

“Mujer Maravilla” es una buena historia de presentación del personaje titular, poniendo inicialmente a Diana en cómicas situaciones de “pez fuera del agua” en el Londres de los 1920s y, después, en una emocionante pelea en pleno frente de guerra, encabezando valientemente una avanzada de soldados ingleses contra el ejército alemán. No queda muy claro si Diana es tan invulnerable como Superman, pero en todo caso su habilidad para detener las balas con sus brazaletes le permite salir del combate sin ningún rasguño.

En esas escenas “Mujer Maravilla” funciona mejor, gracias a la buena pareja cómica y melodramática que forman Diana (la bella y atlética actriz israelí Gal Gadot) y el espía estadounidense Steve Trevor (el simpático Chris Pine, mejor conocido como el nuevo Capitán Kirk), pero finalmente la película sucumbe a los mismos problemas del cine reciente de superhéroes. Además de que el último tercio se desperdicia en una batalla a base de guamazos mal mostrados, contra un villano que no tiene motivos muy claros que digamos, parte del tiempo en pantalla es usado para anunciar las cintas que siguen en esta interminable moda.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Doctor Strange: Hechicero Supremo **1/2

(Doctor Strange, EUA 2016) Clasificación México ´B´/EUA ´PG-13´
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Justo cuando uno ya está hasta la coronilla de películas sobre superhéroes que reciclan una y otra vez la misma trama, aparece oootra más, producida por la casa Disney/Marvel. En esta ocasión es para presentarnos al Doctor Strange, un personaje salido de las historietas (y desconocido por mí), cuya gracia, además de la neurocirugía, es hacer magia mientras mueve enigmáticamente las manitas y suelta chistes al por mayor. Por supuesto y como lo anuncia uno de los dos epílogos (no soltaré la sopa, no se preocupe, lector), la cinta es sólo un eslabón más en la interminable cadena que reúne una y otra vez a uno o varios de los Vengadores, dependiendo del presupuesto en turno.

Hay dos razones por las que Doctor Strange, del director Scott Derrickson, se deja ver, bastante bien, por cierto, y divierte de principio a fin. Primero, por las escenas donde Strange y sus enemigos usan su magia para manipular y, literalmente, doblar la realidad. Algunos de los efectos especiales son bastante sofisticados y conviven muy bien con otros más mundanos y antigüitos (simples y efectivas imágenes en reversa), aunque sospecho que las escenas más impresionantes se disfrutan más en 3D (la ví, como es mi costumbre, en el convencional “2D”). 

La otra y principal razón es el sorprendente reparto de alto calibre, encabezado por Benedict Cumberbatch. Cumberbatch convence como el aristócrata médico neoyorkino que presume de una brillante mente y un peculiar sentido del humor, sometido a la instrucción de la Anciana (Tilda Swinton, robándose cada escena, como de costumbre), para enfrentarse, junto a Chiwetel Eijofor, a los magos malos, encabezados por Mads Mikkelsen. A todos ellos les creemos la enjundia que le ponen a sus movimientos de manos y salimos listos para la siguiente (e inevitable) entrega de Marvel.

jueves, 11 de agosto de 2016

Escuadrón suicida **1/2

(Suicide squad, EUA 2016) Clasificación México ‘B’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Qué le vamos a hacer: definitivamente estamos sumergidos en una ola de películas hollywoodenses basadas en cómics, que ya lleva la mayor parte de lo que va del siglo y, por los anuncios de las grandes compañías productoras, aparentemente durará unos diez años más. Uf. Y como Hollywood es lo que es, de todo lo que se estrena cada año sólo unas cuantas (a veces, ninguna) son buenas y merecen nuestra atención y nuestro dinero; la gran mayoría va de lo apenas pasable, hasta las indiscutibles porquerías fílmicas. Cuando nos toca alguna buena, pues qué bueno: una de cal por las que van de arena. El envío hollywoodense de esta semana, Escuadrón Suicida, digamos que es una paleada más de arena, pero rociada con tantita cal.

La idea de Escuadrón Suicida, escrita y dirigida por David Ayer es “simple”: para enfrentar las crecientes amenazas terroristas (¿no le molesta a usted cuando películas que debieran ser de fantasía nos recuerdan lo feo que están las cosas afuera del cine? A mí, sí…) y a falta de Supermán (recordará usted que hace unos meses “se murió” en una pésima película) una agencia del gobierno gringo decide echar mano de una runfla de supervillanos que Batman ha puesto en el bote en los últimos meses. Lo cual me hace pensar: si esos supervillanos son tan poderosos y Batman es el único que los ha podido detener… ¿por qué no reclutar, mejor, a Batman contra los terroristas? Bueno, pero esta película se trata de los malos y no de los buenos. Seguimos.

El caso es que, después de una larga y a ratos entretenida exposición, a cargo de la actriz Viola Davis y su reconocida manera de hablar fríamente, donde se nos muestra a cada uno de los villanos que ahora nos defenderán, se forma el Escuadrón Suicida, como los bautiza el personaje de Will Smith (un asesino mercenario con excelente puntería). Aquí es donde empieza a llenarse la pala de arena. Uno no puede evitar pensar que cada personaje es igual a los ya vistos en otras películas de superhéroes y, en general, la propuesta es la misma que ya vimos en 2012 en Los Vengadores: un grupo de superpoderosos, superhabilidosos o, al menos, lo suficientemente tumbados del burro, son juntados contra su voluntad para enfrentarse a alguna amenaza sobrehumana.

Una vez creado el grupo, la película toma un rumbo confuso: si entendí bien, la misión es enfrentar a un ejército de humanos que, sin deberla ni temerla, son convertidos en soldados zombis por una bruja milenaria que baila en bikini. Lo chistoso es que la malvada bruja también es controlada por la misma agencia que comanda al Escuadrón Suicida. Es decir, el gobierno gringo crea un grupo kamikaze listo para defendernos y supongo que, a falta de contrincantes, les suelta a una bruja que quiere acabar con el mundo para que el escuadrón tenga chamba (y aquí se vale la pregunta obligada en estas películas: si el malo acaba con el mundo, ¿cuál es la ganancia?).

Luego tenemos un montón de escenas de pelea y balazos, generalmente confusas, intercaladas con escenas de pláticas. Como decía, una paleada más de arena. Entonces, ¿dónde está la poquita cal que mencioné al principio de esta reseña? Ah, sí: lo que hace medianamente disfrutables las dos horas que dura Escuadrón Suicida, es la presencia casi continua de Harley Quinn, un personaje que para mí era desconocido en este asunto de superhéroes y supervillanos. Resulta que cuando el Guasón fue encarcelado, el gobierno le asignó una despampanante sicóloga (la bella actriz australiana Margot Robbie) que terminó enamorada de él y lo ayudó a escapar. En pago, el Guasón la volvió loca, bailarina exótica y, aparentemente, experta en matar con pistola y con un bat. Dejando de lado estos detalles tan feos, el personaje de Harley Quinn es quien realmente se convierte en el centro de atención de la película (el Guasón aparece si acaso unos 5 minutos).

Cada vez que Quinn aparece en escena, todos los demás dejan lo que están haciendo para verla y escucharla, ya que, además de lo agradable que resulta a la vista, su personalidad es siempre juguetona y cada línea de diálogo es prácticamente un chiste. Lo mismo pasa con el público, como lo pude comprobar en la función en que la ví. Todos los ojos y oídos puestos en Harley Quinn. Definitivamente Margot Robbie acaba de pasar a la inmortalidad del cine de superhéroes con esta actuación. Lástima que sea en una película tan mediocre en todo lo demás.

Una última reflexión. Queda claro desde el principio y a lo largo de la película, que todos los personajes son asesinos convictos, obligados, bajo amenaza de muerte, a trabajar para el gobierno. Entonces, ¿cuál es el objeto de mostrar a varios de estos personajes en escenas cuyo fin es justificar su maldad? Esta paleada de arena fílmica no se anima, ni por casualidad, a llamar las cosas por su nombre: el mal es el mal. Siempre.

jueves, 5 de mayo de 2016

Capitán América: Civil War *1/2

(Captain America: Civil War, EUA 2016) Clasificación México ‘B’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

¿Quiere usted disfrutar de lo lindo con Capitán América: Civil War? Mi consejo: llegue hora y media tarde y se la va a pasar re-bien.

Justamente 90 minutos de reiterativas pláticas aburridas y peleas mal filmadas con una cámara temblorosa que no permite ver quién le pica los ojos a quién, es lo que le toma a los hermanos Joe y Anthony Russo, que dirigieron este culebrón de 2 horas y media, llegar a la parte buena de la película: la escena donde los Vengadores se enfrascan en una dinámica y graciosa batalla campal, unos contra otros, divididos en dos grupos. En esta esquina, Iron Man y sus aliados; en esta otra, el Capitán América y sus seguidores. ¿El motivo? No importa: Mientras la pelea sea divertida y permita lucirse a los distintos personajes, como de hecho ocurre, el boleto se paga.

Destacan por unos minutos, además de los líderes Iron Man (el siempre chistoso Robert Downey Jr.) y el Capitán América (el siempre serio Chris Evans), dos nuevos Vengadores: el adolescente Hombre-Araña (el joven y gracioso Tom Holland) y el Hombre-Hormiga (Paul Rudd, repitiendo el divertido personaje en que lo vimos el año pasado). Sin embargo, como el resto del cine de Disney/Marvel, todo el asunto sigue siendo un larguísimo anuncio de las películas por venir.

viernes, 1 de abril de 2016

Batman vs. Superman: El origen de la justicia *

(Batman v. Superman: The dawn of justice, EUA 2016) Clasificación México 'B'/EUA 'PG-13'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

La premisa de Batman vs. Superman es sencilla. O, al menos, debería serlo. ¿Por qué Batman querría pelearse con Superman? Sus intenciones son buenas: Superman es un peligro para la humanidad, causando destrucción y muertes masivas en sus peleas con supervillanos. Además de hacer un resumen de la anterior (El Hombre de Acero), en los primeros minutos de esta nueva película, Superman lastima a un maleante de tal forma que, aunque no se muestran las consecuencias, es imposible que haya sobrevivido. Alguien tendría que meter en cintura al extraterrestre volador.

Por otro lado, ¿por qué Superman querría pelearse con Batman? Sus intenciones también son buenas: Al hombre murciélago no le importa romper la ley para detener criminales llegando, incluso y como se ve en esta película, a matar a los “malos”. Alguien tendría que pararlo en seco. Dos posturas contrarias, enfrentadas. Sencillo.

Pero el director Zack Snyder en esta ocasión hizo todo menos una película coherente con la premisa. La primera hora se desperdicia en una narrativa propia de los cortos/avances de cine, con mini diálogos que no lo son y mini escenas que no permiten acumular tensión. Solamente se remacha el punto de que Batman (Ben Affleck intentando protagonizar este amasijo) debe detener a Superman y viceversa, pero la película quiere que los dos superhéroes sean buenos, cada uno por su cuenta y para sus amigos (Superman para Luisa, Batman para Alfred) en una trama enredosa, como cierto discurso inútil que en algún punto se avienta el villano, Lex Luthor (Jesse Eisenberg, imitando al Guasón de El Caballero de la Noche) que, por cierto, también quiere matar a Superman (Henry Cavill simplemente haciendo acto de presencia, con su imagen igualita al Superman de las historietas).

A la desordenada y desconectada narrativa se agrega la insistencia en contar una historia de superhéroes de manera “seria”. Un hombre que vuela pero sufre por saberse superior a los demás; un millonario con un fantástico arsenal privado, motivado por vengar el asesinato de sus padres, cuando era niño. Un villano de caricatura sin ninguna motivación, pero que dice y hace cosas como cualquier terrorista actual. ¿Cuál es el punto de toda esta “seriedad”, si sólo es para llevarnos a una última hora de trancazo tras trancazo de los personajes titulares (que no entre ellos, por cierto)? ¿Ya nadie cree en rescatar gatos de los árboles?

jueves, 18 de febrero de 2016

Deadpool **

(Deadpool, EUA 2016) Clasificación México ‘B-15’/’R’
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Inicia la dosis anual de películas de superhéroes a la que ya estamos resignados los cinéfilos en este siglo. Y, fuera de la gracia de que el personaje en turno, Deadpool, muestra un sentido del humor digno de cualquier preparatoriano y habla como carretonero, el problema sigue siendo el mismo, como ya me lo explicó, hace dos años, Paula, una niña de siete, cuando no quiso ir a ver Capitán América 2: en las películas de superhéroes sólo hay peleas que no se entienden y pláticas aburridas. Pues (y como dije, excepto cuando Deadpool está diciendo chistes) haga usted de cuenta.

La fórmula obliga a que, siendo la primera película del personaje, una buena parte esté dedicada a las presentaciones. En esta esquina, los buenos: Deadpool y sus amigos, un par de X-Men desconocidos para mí (recordará usted las películas de estos personajes mutantes); en esta otra: Los malos, que resultan ser los creadores de Deadpool y también son mutantes. Contra ellos, Deadpool le entra, con literal y singular alegría, a los trancazos, sin miedo a que se lo suenen o le metan un plomazo: resulta que no importa cuánto lo lastimen, tiene el poder de la auto curación acelerada, así que realmente nunca hay suspenso ni sentido de peligro en cuanto al protagonista. Eso sólo nos deja, para disfrutar, su otra cualidad: el humor adolescente y generalmente soez, que por cierto incluye burlarse del hecho de que se está en una película de superhéroes y, en consecuencia, hablar directamente a la cámara, es decir, a nosotros.

Deadpool, el personaje, anda alrededor de los treinta años pero mentalmente parece atorado en la carrilla y el ingenio típicos de la prepa: reírse de e insultar a los demás y responder a los problemas con violencia inútil. Y justamente así es Deadpool, la película: el protagonista (el actor Ryan Reynolds, bastante simpático) recita chistes sin parar, la mayoría subidos de tono y la mayoría bastante buenos, pero cuando la trama se pone lenta o de plano se atora, pues a darle a los guamazos. Y ahí es donde uno, como público, tiene que preguntarse: ¿de qué sirve que se golpeen hasta el cansancio un par de personajes invulnerables? Igual que en la mayoría de estas películas, en Deadpool sólo es para llenar el espacio en donde debería estar contándonos una historia.

sábado, 9 de mayo de 2015

Avengers: Era de Ultrón *1/2

(The Avengers: Age of Ultron, EUA 2015) Clasificación México 'B' / EUA 'PG-13'

Le estoy perdiendo el gusto a la casa Marvel, con su ya larga lista de fallidas adaptaciones cinematográficas a las historietas de superhéroes. Para muestra, actualmente en cartelera, Avengers: Era de Ultrón.

El guionista y director Joss Whedon literalmente da al traste al buen trabajo que él mismo presentó hace tres años con Los Vengadores, la primera aventura fílmica del grupo encabezado por Iron Man (Robert Downey Jr.) y el Capitán América (Chris Evans). He comentado antes en esta columna que un error común de este tipo de películas es la rutina de mostrar peleas de acción escandalosa y confusa, intercaladas con pláticas aburridas. Esa es la descripción de Era de Ultrón.

En cuanto a historia, tampoco hay mucho. Era de Ultrón vuelve a reunir a los Vengadores de la primera película, sin explicación en cuanto a los hechos que se nos mostraron antes en Iron Man 3, Thor 2 y Capitán América 2 (cuánto relajo de números). Después de verlos en una secuencia inicial de pelea contra unos soldados anónimos, se van de fiesta a su edificio en Nueva York, donde se les aparece Ultrón, un robot antropomorfo con inteligencia artificial, creación del propio Iron Man. Y antes de que usted pueda decir Skynet, Ultrón (voz y movimientos capturados de James Spader) decide destruir a la humanidad.

Era de Ultrón, lamentablemente, no se puede disfrutar plenamente si uno no recuerda o no conoce los hechos mostrados en las películas ya vistas de cada superhéroe individual. Y en lo que hace a conclusión, no hay tal: todo lo que ocurre parece no servir más que para llevarnos a las siguientes películas de los mismos monos, que ya ha anunciado Marvel.

Lo rescatable, en todo caso, es la creciente relación entre la Viuda Negra (Scarlett Johansson) y Hulk (Mark Ruffalo cuando no es un dibujo verde). Pero no estoy seguro de querer ver los demás capítulos, nomás para ver si terminan teniendo un bilioso chamaco verdinegro.

domingo, 17 de febrero de 2008

Reseñas de fin de semana, Feb 15 al 17, 2008

Con tanta película buena por estrenar, nuestros exhibidores locales no se hincan ante la tempestad (ni la tormenta de nieve del jueves) y deciden cambiar unos churros por otros. En consecuencia, mi única ida al cine fue para quitarme la curiosidad de Cloverfield. Quién me manda, teniendo Gángster Americano y Rambo 4 en cartelera...
Y como Cloverfield ya ha sido reseñada y comentada en todos los foros de esta red, y a mí no me gustó tanto después de todo, prefiero republicar mi crítica de The Punisher: El Castigador, que disfruté en su momento y hoy domingo volví a ver en TV Azteca, con comerciales y todo. Así de entretenida es. Claro que tampoco molesta ver a Rebecca Romijn en calzones... Sólo me resta preguntar: ¿qué pasó con la secuela?

The Punisher: El Castigador **1/2
(The Punisher, EUA, 2004) Clasificación ‘B-15’
Por: Joel Meza
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Basada en la historieta norteamericana The Punisher, El Castigador cuenta la historia de un ex-soldado, ex–agente del FBI y ex–güero, que decide tomar la ley en sus manos cuando su familia es asesinada por criminales. La premisa no es nada original, ni para el mundo de las historietas, que a fines de los treintas del siglo XX nos presentó a Batman, el incógnito vengador original, ni para el cine, que a inicios de los setentas hiciera lo propio en la figura de Charles Bronson que, nadie mayor de 40 años me podrá negar, sigue siendo el Vengador Anónimo por excelencia. Con estos antecedentes y muy poco más, ya que el mencionado cómic no es realmente muy popular en nuestro país, El Castigador es una cinta dirigida a adultos y adolescentes mayores que se deja ver bastante bien, en principio gracias a su reparto, encabezado por Tom Jane como el héroe del título y John Travolta como el malo Sr. Saint.

El Castigador, primera cinta de Jonathan Hensleigh, el guionista de Hulk (EUA, 2003), realmente no arriesga nada. Su valor, en todo caso, está en la oscuridad con que se aborda la fórmula, si tomamos en cuenta su origen de historieta que, por su nombre genérico en Inglés, se supone sea cómico. Los golpes, enfrentamientos y muertes aquí son sanguinarios y hasta obligatorios, y tanto Jane como Travolta encuentran la nota correcta para sus personajes. En un guión que se pierde hacia el final, llegando incluso a olvidar una de las subtramas, la del lavado de dinero por parte de los hermanos Toro (el telenovelero Eduardo Yáñez en plan de berrinchudo mafioso), o que le apuesta a la improbabilidad del proceder de Saint junto con su esposa y sus guaruras, que se entretienen en el cine o en la cantina ante la amenaza de un asesino (bueno, otro más) suelto, El Castigador se salva por escenas como el inspirado enfrentamiento entre Saint y su guarura mayor (“¿Por qué me estás matando?”), o los intercambios entre el protagonista y sus tres descarriados vecinos. En resumen, El Castigador se brinca, además de la ley y un par de subhistorias, la lógica de su premisa, pero pone la atención necesaria a sus personajes secundarios, que resultan interesantes y hasta entrañables. Si no, intente usted no desviar la mirada cuando en cierta escena se mezclan un guarura despiadado, un amigo leal, aretes faciales y unas pinzas en las manos equivocadas.
(Publicado originalmente el 18 de Junio de 2004 en La Voz de la Frontera.)

miércoles, 3 de octubre de 2007

Superman ****

(Reino Unido, 1978)
Por: Joel Meza
Calificaciones: ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Un helicóptero sufre un desperfecto al despegar del techo de un rascacielos y queda atascado en la cornisa, a decenas de metros de altura. El piloto se ha desmayado. Su única pasajera sale disparada de la cabina y alcanza a sujetarse del cinturón de seguridad pero es claro que su desplome al vacío es inevitable. Abajo, la gente se arremolina en la calle, aterrada e impotente. Las manos de la mujer pierden fuerza y sueltan el cinturón. La caída es terrible. De pronto, lo increíble. Un hombre con una larga capa roja vuela desde la calle hasta la punta del edificio, ante los asombrados ojos de la muchedumbre y atrapa a la mujer en el aire, salvándola de una muerte segura. Pero el peligro no ha pasado. El helicóptero se suelta de la cornisa y también cae hacia la calle. El público, abajo, grita. Arriba, el hombre de la capa roja, con la mujer en brazos, sigue volando e intercepta al helicóptero. Nuevamente algo increíble sucede: el hombre atrapa con una sola mano la nave y detiene su caída. Acto seguido, mujer y helicóptero son depositados suavemente en el techo del rascacielos. Abajo, en la calle, la gente vitorea y aplaude a rabiar. Arriba, el hombre de la capa se identifica como "un amigo" y remonta el vuelo, para perderse en la oscuridad de la noche.

Por supuesto, esta es la emocionante primera hazaña de Superman en la película del mismo nombre, dirigida por Richard Donner (La Profecía, Reino Unido 1976) y estrenada en 1978. Así como la multitud de la escena, quienes vimos la cinta en su momento en las salas de cine quedamos boquiabiertos y aplaudimos eufóricos con algo que no habíamos visto antes en la pantalla: un hombre volando y realizando proezas sobrehumanas, con un realismo nunca antes logrado. Donner aprovechó nuestra familiaridad con el popular personaje de los cómics, la televisión y las viejas películas en blanco y negro, y consiguió que aceptáramos la fantasía al imprimir verosimilitud a cada escena, en principio gracias a los fabulosos efectos especiales, que nos convencieron de que un hombre podía volar, atrapar aviones y cohetes en el aire, doblar el acero con sus manos, detener el hundimiento de la Falla de San Andrés y hacer girar al mundo al revés. Pero el verdadero logro estuvo en la historia y el elemento humano en pantalla.

Muchas cosas podían haber salido mal. Donner era un director de series televisivas como Kojak y Las Calles de San Francisco, con sólo una exitosa película de terror bajo el brazo (en los ochentas dirigiría las Armas Mortales con Mel Gibson). Para el papel de Superman se eligió a un actor desconocido, el joven Christopher Reeve quien, para empezar, era igualito al Superman de los cómics y las caricaturas. Puesto sobre las calles de Manhattan, Reeve le dio al personaje un aire natural, si se me permite la expresión, vestido de mallas azules, botas rojas brillantes, larga capa... y los calzones rojos arriba de los pantalones. Claro que no tan ridículo como el hecho de que Superman se oculta tras una personalidad secreta, la del tímido reportero Clark Kent, que simplemente por usar traje de calle y lentes ya no es reconocido como el fortachón de dos metros que atrapa aviones en pleno vuelo. Precisamente. Véase cómo la postura y actitud de Reeve cambian, convirtiéndolo en un torpe mastodonte que estorba el paso. La aproximación de Reeve a los dos personajes los separa completamente y permite que la fantástica trama siga su curso, creando las relaciones correctas con los demás personajes en los distintos contextos: como Superman, con Jor-El, su padre extraterrestre interpretado por el en ese entonces ya legendario Marlon Brando, y con el criminal Lex Luthor, nada menos que Gene Hackman fresquecito de sus Contactos en Francia. Y como el sumiso Clark Kent, con su jefe Perry White, en esta ocasión el otrora actor infantil Jackie Cooper, y por supuesto su eterno amor imposible, la intrépida reportera Lois Lane, traída a la pantalla como una mujer profesional independiente de los setentas, por Margot Kidder. Pero a su vez Lois tiene a Superman por inalcanzable, y aquí la película encuentra su corazón, al entrelazarlos en una divertida entrevista privada, que la reportera y el héroe continúan con un ballet en las nubes, y llevándonos al clímax, en que Superman debe decidir entre salvar a Lois o a la humanidad.

La historia fue encargada a Mario Puzo (autor de El Padrino) quien siguió el mítico relato del héroe en un guión conjunto con Robert Benton (Kramer vs. Kramer) y David y Leslie Newman, logrando una divertida y emocionante comedia de aventuras con el justo toque sentimental del compromiso heróico. La excelente cinefotografía estuvo a cargo de Geoffrey Unsworth, de 2001: Una Odisea Espacial y a quien está dedicada la cinta, al fallecer poco después de su filmación. Junto con el equipo de efectos especiales, antes de la era digital, Unsworth nos convenció de que un hombre podía volar envuelto en el diseño de producción de John Barry y la increíble partitura de John Williams, los mismos de La Guerra de las Galaxias, estrenada un año antes.

Con todos estos elementos, puestos con mano segura en la pantalla por Donner, Superman sigue siendo tal vez la mejor película adaptada de un cómic. La edición en DVD, disponible en regiones 1 y 4, incluye la versión restaurada en pantalla ancha, con ocho minutos extras de escenas eliminadas de la versión de cine, tres documentales sobre la filmación, entrevistas actualizadas con los actores, el director y su equipo; dos bandas sonoras alternas, una con la música completa de Williams y otra con valiosos comentarios de Richard Donner y Tom Mankiewicz, el brazo derecho de Donner en esta cinta. Y como curiosidad, podemos ver las audiciones de Margot Kidder (entre otras actrices que se quedaron en el camino, como Mary McDonnell, por ejemplo) para Lois Lane y Christopher Reeve para Superman y Clark Kent. Una excelente opción para volver a creer.
(Publicado originalmente en La Voz de la Frontera, el 17 de Octubre, 2004.)