Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
Tratando de salir un poquito de las opciones que regularmente se programan en estas fechas de Semana Santa, encontré el DVD R4 de Godspell, el otro musical sobre Jesús estrenado también en 1973.
Qué puedo decir de Godspell; simplemente es uno de mis musicales favoritos. Es justo que empiece así mi reseña para que usted, amable lector sepa de dónde vengo al comentar esta película. Conozco la obra desde hace un cuarto de siglo, cuando disfruté y formé parte del musical montado por el grupo estudiantil de mi universidad. Me sé las canciones y los parlamentos de memoria y habiendo estado en una primaria marista, el Evangelio según San Mateo, en el que está basada, no me es ajeno.
Godspell presenta el ministerio de Jesús en una sola jornada, desde su bautismo hasta su muerte, a través de una serie de viñetas interpretadas por diez jóvenes neoyorquinos, hombres y mujeres, prefectamente intercambiables unos con otros, como de hecho ocurre durante la obra y la película. Excepto por Jesús, el único otro personaje definido a lo largo de la obra es Juan el Bautista, que se encarga de presentar a Jesús al mundo ("Preparad el camino del Señor") y que en algún momento del día se transformará en Judas, básicamente haciendo lo contrario: sacar a Jesús del mundo.
Realizada en 1973, la cinta no esconde su época, tanto en el estilo fotográfico y de montaje, como en los propios personajes: todos los jóvenes son básicamente hippies setenteros, ellos con afros escandalosos o bigotes y barbas descuidados, ellas con cabello largo suelto. Si bien al inicio de la película todos caminan por las calles atestadas de Nueva York vestidos de acuerdo a la época, al ser "llamados" por Juan el Bautista, el resto de los neoyorquinos desaparece de la vista y los ocho elegidos, una suerte de apóstoles para Jesús cambian instantáneamente sus ropas por disfraces de payasos heredados de alguna comuna hippie.
La secuencia inicial de panorámicas citadinas me recuerda a las primeras escenas de Tarde de Perros (Lumet, 1975), mostrando distintas escenas de la vida diaria, sin enfocarse en algún personaje en particular, hasta que la toma se centra en el "elegido" en cuestión. Juan es el único personaje que desde el inicio mantiene su apariencia estrafalaria y en una edición que no tengo idea cómo habrá sido vista en su momento y que ahora se antoja ridícula, aparece y desaparece frente a cada futuro apóstol, llamándolo a la fuente donde será bautizado.
Aquí es donde aparece Jesús (Victor Garber, a quien usted probablemente recuerde como el diseñador del Titanic -Cameron, 1997 y más recientemente como el alcalde Moscone en Milk -Van Sant, 2008), con formidable afro, semidesnudo y que al ser bautizado reaparece vestido con una camiseta azul y una "S" de Superman estilizada, pantalones y zapatos de payaso. Su cara está maquillada y parte de la iniciación de sus apóstoles consiste en pintar sus caras, de uno por uno, hasta que todos tienen algún dibujo, tal como una flor, una estrella, un rayo, etc.
A partir de ese momento el grupo se dedicará a recrear principalmente sermones como el de la montaña, parábolas como la del sembrador, la del hijo pródigo o la del buen samaritano, moviéndose de la mitad en adelante a pasajes de la vida de Jesús que lo fueron llevando al enfrentamiento con las autoridades judías y a la noche de su aprisionamiento y posterior muerte.
En mi opinión, lo valioso del musical es que tanto el libreto como las canciones son, con mínimas excepciones, extractos del Evangelio de Mateo, musicalizados (en su primer trabajo) por Stephen Schwartz, que posteriormente haría, entre otros, Pocahontas, El Jorobado de Notre Dame y El Príncipe de Egipto. La obra fue escrita por John-Michael Tebelak a partir de textos completos del Nuevo Testamento, reordenando algunas situaciones y creando el juego de que todos los actores en un momento dado pueden ser apóstoles, peronajes de alguna parábola, gente del pueblo, fariseos, doctores de la ley, demonios e incluso todos llegan a ser Jesús, o al menos ecos de Jesús.
Las canciones van del rock al ragtime, un poco de blues y una que otra balada. Las coreografías no son nada espectacular, más bien como juegos de gente que intenta montar una coreografía. Lo impresionante en la versión fílmica es la elección de usar a todo Nueva York como escenario, mostrando calles, avenidas, edificios y parques completamente vacíos (se debe haber filmado en fines de semana muy temprano por las mañanas).
Dirigida por David Greene, prácticamente su única película para la pantalla grande pero con una larga carrera televisiva y editada por Alan Heim, que en musicales también editaría Hair (Forman, 1979) y All That Jazz (Fosse, 1979), Godspell es un musical fílmico prácticamente perdido en el tiempo, eclipsado, seguramente, por Jesucristo Superestrella, estrenada el mismo año y con el mismo tema. Sin embargo, sus canciones son mucho más amables y, finalmente, más pegajosas. Es la Buena Nueva, después de todo.