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domingo, 12 de abril de 2009

Agente Internacional **

(The International, EUA/Alemania/RU 2009) Clasificación 'B15'
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

En una escena clave (como se dice comúnmente) de Agente Internacional, un personaje igualmente clave le dice a Clive Owen, que aquí hace de agente de la Interpol, palabras más, palabras menos: "sólo la ficción debe tener sentido, la realidad no". Probablemente el mantra del director Tom Twyker y Eric Singer, su guionista, mientras trabajaban esta película que, sin duda, trataron de hacer lo más cercana posible a la realidad.

Veamos. Clive Owen es el "agente internacional" de marras, aunque el título original en Inglés parece referirse más a un banco que es investigado por la Interpol, no tanto al mentado agente, que de hecho sí anda de un lado para otro, hasta éso. Pues bien, al empezar la película, Owen se encuentra en una calle de Berlín, donde apenas acaba de saludar a otro agente compañero suyo, cuando éste cae muerto después de devolver las salchichas que se acaba de desayunar. Inmediatamente Owen llama por teléfono a Naomi Watts, que trabaja para un fiscal de distrito en Nueva York. Ella se deja venir a Berlín, donde se entera que un antiguo testigo de Owen para el mismo caso se murió después de contactarlo.

De Berlín, ambos se van a Milán, donde Owen saluda a un político italiano que, inmediatamente después, cae muerto de un balazo. Al seguir al asesino, Watts, caminando junto a Owen, es atropellada por un carro, aunque sólo sufre algunos moretones. De ahí los dos vuelan a Nueva York, donde Watts le presenta a dos colegas policías. Owen no termina de presentarse cuando uno de ellos es abatido a balazos por unos matones que, de la nada, aparecen en el Guggenheim armados de metralletas. Resulta que Owen ha seguido hasta el museo al asesino del político italiano, pero no bien acaba de cruzar un par de palabras con él, el asesino a sueldo es abatido por los matones en una escena sensacional que despedaza medio museo y, milagro, no usa en ningún momento la cámara tembeleque ni la edición de pica-lica que se ha puesto de moda en los últimos años.

A estas alturas, más de una hora de película, la verdad el asunto del banco corrupto que investigan Owen y Watts ya no me interesaba. Más bien esperaba el momento en que el personaje de Owen, Louis Salinger, le confesara a Naomi Watts que su verdadero nombre es Pedro Chávez y que mejor se alejara, por esa maldición que tiene de que a todo el que se hace su amigo le va como en feria.

Mi teoría es ésta: llegó un momento en que el estudio fue a ver qué estaba haciendo Tom Twyker, se dieron cuenta que ya había viajado por media Europa y hasta Nueva York, matado a más de la mitad del reparto internacional y la película seguía sin terminar de presentar el tema. Así que le dijeron "mete una buena escena de balazos, mata al resto del reparto y ponle unos recortes de periódico al final explicando todo lo que no pudiste contar en dos horas."

¿Y Naomi Watts? seguramente preguntaron Clive Owen y Tom Twyker. La respuesta del estudio, sin duda: "¿Qué te ha dado esa mujer...?"